El frío ha llegado
y en su piel aún permanece
viva
la tibieza de su mirada
de su cuerpo
y de sus manos.
Pero ya no está,
ni estará.
Y en la niebla del recuerdo,
aquella silueta,
se desvanecerá de a poco
dentro de su memoria
y de su corazón.
Él se detendrá en la puerta
intentando escuchar sus breves pasos
sobre su espalda.
Pero ella... ella no volverá a rogarle
Sus ojos ya están cansados
Se ha quedado quieta, viendo el
invierno pasar y con él las
últimas lágrimas
que derramará.
Sam Mezylv
viernes, junio 27, 2014
SÓLO ABRÁZAME / 14. FIN
No pudo evitar estremecerse al cruzar el umbral y recordar las sucias manos de la persona que alguna vez quiso y quien tanto daño le había hecho.
Se había logrado deshacer de aquella horrible pesadilla de su pasado pero no sabía cómo ni por qué aun la perseguía sin poder alejarla.
Sofía tenía miedo pero entendía que debía hacerlo. No podía dejarse atemorizar. Sabía que debía continuar con su vida. Que tuvo suerte de que llegara Amir a tiempo.
Una vez dentro de la casa, Sofía comenzó a sentir que su corazón se escapaba de su pecho. Comenzó a sudar y un escalofríos recorrió todo su cuerpo.
Amir estaba ahí, cerca de ella para apoyarla cuando sus piernas no le respondían y sentía que se desmayaba.
- Vamos Sofía. Eres más fuerte - Le susurró al oído animándola. Ella le sonrió y continuó caminando
- Amigos anoche recibí una llamada que hará que andemos más tranquilos por la vida.
- ¿Que sucedió? - Preguntó Pedro
- Los abogados lograron hacer que el sicario declarara en contra de Olivia
- ¿Y que significa eso? - Preguntó Miranda
- Le harán un juicio a Olivia por conspirar para cometer un asesinato, o algo así y creo que por ese delito le pueden dar hasta cadena perpetua. La enviarán a una cárcel de alta seguridad y lo mejor. Le confiscarán todos sus bienes. Así no podrá hacer uso de su poder para seguir haciendo daño.
- Pero cómo que le confiscarán sus bienes si son míos también - exclamó Miranda-
- Yo que tu me olvidaba de que esa mujer era tu madre - le reprochó Amir.-
- Si, tienes razón. Era broma. No necesito nada de ella. Ahora puedo decir que no me falta nada - Dijo sonriendo, mientras abrazaba y besaba a Pedro juguetona
Sofia los observaba y escuchaba desde un rincón, sentada silenciosamente.
- ¿Te sientes mejor? - preguntó Amir
Sofía lo miró dulcemente y asintió con la cabeza para luego volver a adentrarse en sus pensamientos.
El se sentó junto a ella y la rodeó con sus brazos; acercó su cabeza hacia su hombro y besó su frente.
Pedro y Miranda se miraron y pronto entendieron que debían dejarlos solos.
- Bueno chicos nos vemos pronto. Con Miranda vamos a dar un paseo por el pueblo. Nos vemos
Pero Amir y Sofia ya no los escuchaban. Estaban abstraídos cada uno mirando al otro sin decirse nada.
- Amir, ¿me contarás...?
El se acomodó en el sofá y sin más preámbulo comenzó a relatar la odisea de su partida.
- Tu ya sabes lo que pasó ¿cierto?, en la famosa fiesta de compromiso.
- Si algo supe por la prensa
- Bueno, cuando dejé el lugar me sentía muy mal. Estaba mareado, con nauseas. Sentía que mi cabeza era una bomba de tiempo que estallaría en cualquier momento.
Salimos con mi padre y de inmediato nos subimos a un auto. Yo estaba tan emocionado que no me di cuenta que me estaban llevando hacia el aeropuerto.
En algún momento perdí el conocimiento y cuando me recuperé ya iba camino a su país.
Lo único que hacía era pensar en ti. En que pensarías que te había abandonado. Mi padre no quería entender que mi vida estaba aquí junto a ti.
El quería hacer de mi alguien que no era. Yo sólo quería un padre, no un principado, ni riquezas, ni nada de lo que el me ofrecía. ¡Si hasta me quiso comprometer!
Sofía lo miró extrañada.
- Si - continuó Amir - me presentó a una princesa de no se donde y ya iba a comenzar con preparativos para el compromiso.
- O sea, otra vez estaban dirigiendo tu vida - interrumpió Sofía
- Si, y yo lo estaba permitiendo. Para no perder lo único que me estaba quedando... mi padre.
Una noche ya no pude más. Sentía que te estaba olvidando y lo peor, que tu ya no me querrías volver a ver nunca más. Dejé de comer, no dormía, comencé a beber mucho.
Y así, borracho, fui a enfrentar a mi padre para decirle que estaba haciendo lo mismo que Olivia había hecho toda su vida conmigo, manipularme a su antojo.
Pero lejos de entenderme, me encerró en mi habitación y hacía que sus empleados me obligaran a comer. Me mantenían sedado.
- O sea Olivia era un gatito al lado de tu padre
- No Sofia, no era eso. Después lo entendí. El temía perderme de nuevo y quería darme todo lo que estaba a su alcance. Luego él me lo explicaría así.
- Luego de qué
- Un día, o una noche, ya no me acuerdo. Recordé cuando te conocí. Tu valor y coraje me enamoraron. Me diste alas, confiabas en mi y yo estaba ahí, sentado en una habitación sin hacer nada por mi. Ya no te tenía cerca, no podía ver tu sonrisa ni volvería a besar tu boca nuevamente. Me volví loco ¿sabes?.
- ¡Amir! - gritó Sofía
- Si. Ya no quería seguir con mi vida así, sin ti.
- ¿Qué hiciste? Me asustas
- Lo que tú me habías enseñado a hacer. Levantarme y mirar de frente a mi padre, sin miedo. No podía continuar dejando que otros tomaran decisiones por mi. Ya no quería volver a ser el cobarde que conociste. Debía ser valiente como tu lo eres.
- Yo no soy valiente Amir. Mírame.
- Lo eres. Claro que lo eres. Eres más fuerte que yo. Tu lograste superar cosas horribles y ahí estabas. Parada frente a mi con tu sonrisa perfecta.
- Ya no queda mucho de eso - dijo Sofía mientras que sentía un intenso dolor en su pecho.
Amir la observaba con cierta nostalgia. De verdad ella había cambiado algo. Seguía siendo tan hermosa como la recordaba pero en su esencia faltaba algo. Esa chispa, ese algo que sólo él podía distinguir y que lo hacía amarla como lo hacía.
- Yo no soy valiente Amir. Mírame.
- Lo eres. Claro que lo eres. Eres más fuerte que yo. Tu lograste superar cosas horribles y ahí estabas. Parada frente a mi con tu sonrisa perfecta.
- Ya no queda mucho de eso - dijo Sofía mientras que sentía un intenso dolor en su pecho.
Amir la observaba con cierta nostalgia. De verdad ella había cambiado algo. Seguía siendo tan hermosa como la recordaba pero en su esencia faltaba algo. Esa chispa, ese algo que sólo él podía distinguir y que lo hacía amarla como lo hacía.
- Al cabo de un tiempo - continuó - de largas y espantosas discusiones con mi padre finalmente logró entenderme y me dejó libre. Lo primero que hice fue tomar el primer vuelo que me trajera hasta ti. El resto de la historia ya la sabes.
Sofía, con los ojos llenos de lágrimas, lo abrazó y lo besó suavemente.
-Ya estás aquí y no dejaré que te escapes nuevamente.
Amir la abrazó fuerte contra su pecho con amor, con ansias, con deseo. Sofía se separó un poco de su abrazo para mirarlo desde abajo. Sus ojos brillaban y su boca entreabierta lo llamaba a saciarse entre sus labios y bajo el arrebato de su lengua; pero al acercarse hasta ella y comenzar a besarla como siempre soñaba mientras estuvo lejos, sintió que algo no estaba bien. Sofía temblaba entre sus brazos y sabía que no era por la emoción. La alejó unos centímetros de su mirada y lo supo.
- Está bien pequeña. Todo está bien. Soy yo, Amir. Te amo
Pero Sofía no lograba alejar de su mente las imágenes, las torpes caricias y luego los bruscos besos que Pablo le había dado aquella horrible noche, en donde se atrevió a enterrar su sucia lengua hasta el fondo de su garganta. Ella quiso vomitar al recordar y los temblores se convirtieron en espasmos que ya no lograba controlar. Su mirada se perdía.
- No llores, por favor. Ya estoy aquí - susurró en su oído, mientras la volvía a cubrir con su abrazo lleno de angustia y ella comenzaba a mecerse sin poder evitar el desgarrador grito que al fin se escapaba de su garganta.
FIN.
Sam Mezylv
(Escrito 20/05/2010)
Amir la abrazó fuerte contra su pecho con amor, con ansias, con deseo. Sofía se separó un poco de su abrazo para mirarlo desde abajo. Sus ojos brillaban y su boca entreabierta lo llamaba a saciarse entre sus labios y bajo el arrebato de su lengua; pero al acercarse hasta ella y comenzar a besarla como siempre soñaba mientras estuvo lejos, sintió que algo no estaba bien. Sofía temblaba entre sus brazos y sabía que no era por la emoción. La alejó unos centímetros de su mirada y lo supo.
- Está bien pequeña. Todo está bien. Soy yo, Amir. Te amo
Pero Sofía no lograba alejar de su mente las imágenes, las torpes caricias y luego los bruscos besos que Pablo le había dado aquella horrible noche, en donde se atrevió a enterrar su sucia lengua hasta el fondo de su garganta. Ella quiso vomitar al recordar y los temblores se convirtieron en espasmos que ya no lograba controlar. Su mirada se perdía.
- No llores, por favor. Ya estoy aquí - susurró en su oído, mientras la volvía a cubrir con su abrazo lleno de angustia y ella comenzaba a mecerse sin poder evitar el desgarrador grito que al fin se escapaba de su garganta.
FIN.
Sam Mezylv
(Escrito 20/05/2010)
martes, mayo 13, 2014
SÓLO ABRÁZAME / 13. NOCHE DE TRUENOS
- Doctor que le pasa a mi hermana, no recuerda nada
-Tranquilo. Es normal, acaba de pasar por una situación tremendamente violenta. Dale un poco más de tiempo. Déjame un rato con ella a solas por favor para revisarla.
-No te preocupes Sofia. Ya estoy aquí - dijo Pedro saliendo de la habitación sin desearlo.
Sofía, trataba de entender qué había sucedido pero su cabeza daba vueltas y solo luces, gritos, y snetía un dolor horrible en todo su cuerpo.
Su mente se negaban a traer a su memoria los momentos feroces que acababa de vivir.
Su mente se negaban a traer a su memoria los momentos feroces que acababa de vivir.
Amir, por medio de Miranda, había logrado contactarse con la embajada de su país, y desde ahí se apuraron en hacer todo lo posible por liberarlo rápidamente de su encarcelamiento. Su padre de inmediato puso a su disposición los mejores abogados.
- Estaré mañana contigo. No te preocupes que yo resuelvo todo esto hijo
- No. Por favor. Déjame. Es mi problema y yo debo solucionarlo. Sofia necesita ahora de mi y siento que...
- Tienes razón hijo. Perdóname. Sólo que... tantos años... Yo sólo...
- Padre. Estaré bien. Gracias
- Lo se hijo. Lo se.
Amir llegó casi sin aliento al hospital donde se encontraba Sofía. Pedro estaba junto a ella.
- Pedro...¿Cómo está ella?
- ¡Amir!
Pedro se levantó de inmediato y corrió a abrazarlo.
- Gracias por estar ahí hermano. No sabes lo mal...
- Hey, no te pongas así - dijo Amir al ver a ese hombre grande y con apariencia fuerte, correrle unas breves lágrimas por sus mejillas,
Pedro golpeó fuerte la espalda de Amir y al levantar la mirada humedecida pudo darse cuenta que tras Amir estaba Miranda observándolo seriamente. Se apuró en secarse las lágrimas intentando disimular sin lograrlo.
Pedro se levantó de inmediato y corrió a abrazarlo.
- Gracias por estar ahí hermano. No sabes lo mal...
- Hey, no te pongas así - dijo Amir al ver a ese hombre grande y con apariencia fuerte, correrle unas breves lágrimas por sus mejillas,
Pedro golpeó fuerte la espalda de Amir y al levantar la mirada humedecida pudo darse cuenta que tras Amir estaba Miranda observándolo seriamente. Se apuró en secarse las lágrimas intentando disimular sin lograrlo.
- Gracias por haber llegado a tiempo Amir. De no ser por eso... No se que le habría sucedido. Despertó hace poco y luego volvió a dormirse. No recuerda nada del incidente
-Es mejor así - dijo Amir mientras se sentaba en el borde de la cama.
Miranda se acercó tímidamente a Pedro y con un poco de temor, lentamente se dirigió a tomar su mano. Pedro la miró agradecido y le sonrió, llevándosela a la boca para besar sus dedos.
Sofía comenzaba de pronto nuevamente a recobrar la conciencia. Amir tomó su mano y luego besó su frente.
- ¿Amir? - dijo ella en un susurro al verlo.
- Shh.. No te muevas. Descansa - dijo él, mientras las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos y las máquinas a las que ella estaba conectada comenzaban a volverse locas.
- Señor, debemos pedirle que se marche por favor - dijo de pronto una enfermera
- Pero no puedo dejarla sola
- No. Amir. Por favor. No te vayas. No me dejes
- Ve que me descompone a la paciente. Retírese
- Por favor, dijo Sofía. No deje que se vaya. Prometo portarme bien. Ve? ya no suenan esas cosas. Por favor
La enfermera los miró a ambos y comprendió que no lograría separarlos. Luego de revisar las máquinas se retiró.
- Sofia. Perdóname por favor
- ¿Estás bien?. Dime que nada malo te sucedió - dijo Sofia acariciando su mejilla
- Lo peor que me pudo haber pasado fue el haberte tenido que dejar aquí sola.
- Pero ya estas de vuelta. Lo sabía. Sabía que volverías.
- No podía vivir sin ti. Mi padre lo terminó de entender cuando casi...
- ¿Casi qué? ¿Qué sucedió?
- Estás cansada. Otro día te cuento que pasó. Ahora debes descansar. Yo estoy ahora aquí para protegerte. Duerme tranquila.
Amir se recostó junto a ella mientras la abrazaba fuertemente, le besaba la cabeza y la frente y la boca. Un beso tierno, suave pero lleno de pasión.
- Esta noche dormirá aquí en el hospital - Dijo Pedro que había salido junto a la enfermera y a Miranda para dejarlos solos.
- Yo me quedo con ella
- No puedes Amir. Debemos irnos. Ella aún tiene algunos golpes y magulladuras que le dejó ese infeliz. Debemos dejarla descansar
Sin ganas de hacerlo Amir se despidió de Sofía mientras esta dormía y juntos salieron los tres del hospital.
Ya era de noche y hacía frio.
- Amir tu teléfono. ¿No vas a contestar? - preguntó Miranda
- No tengo ganas.
- A ver, déjame a mi, debe ser tu padre
- ¡Miranda! - exclamó Pedro - Deja ese teléfono. No es tuyo
- Déjala Pedro, ya no importa.
- Pero es que no debe seguir pasándote a llevar así.
Discutían mientras Miranda hablaba por teléfono.
- Amir era tu abogado. Dice que el atacante de Sofia confesó al fin y que ya no está con peligro de muerte.
- Que bueno. Aunque te juro que se me vienen esas imágenes a la mente y lo único que quiero es retorcerle el cuello a ese infeliz.
- Vas a tener que retorcerle el cuello a alguien mas - Dijo Miranda
- ¿Qué dices?! - exclamaron los dos, Pedro y Amir al unisono
- A que no adivinan...
- Qué cosa
- El tipo fu contratado para asesinar a Sofia
- ¡Cómo!- Y adivinen quien fue
- ¡Olivia! - nuevamente contestaron los dos a la vez
- ¿Como supieron?
- Déjate de bromas Miranda, es algo serio. ¿Como lo sabes? - Dijo Amir
- Tu abogado. Es importante contestar a veces las llamadas Amir.
- Pero como contrató a este tipo si ella está presa.
- Además el era el antiguo novio de Sofía. El estaba pre...
- Exacto. Así lo conoció. Olivia debe haberse enterado de este antiguo novio en la cárcel y lo contactó.
- Está presa pero sigue teniendo poder y contactos importantes - dijo Miranda.
- Mi hermana no estará a salvo mientras este cerca tuyo Amir.
- ¡Está loca! Mañana hablaré con el abogado para ver qué haremos con ella. Ahora estoy muy cansado.
- Me imagino que se quedaran en mi casa - dijo Pedro, mirando fijamente a Miranda a los ojos.
- Ehhhh.. no lo se .. ¿Amir?
- No Pedro, yo me voy a un hotel, no quiero molestar. Además el solo hecho de volver ahí.. Perdóname, pero no me hará bien volver a revivir todo aquello.
- Yo no sé - dijo Miranda - Sólo vine a dejarte, creo que me volveré a la ciudad, ya están todos bien.
- Pero como vas a conducir a esta hora - dijo Pedro
- Quédate conmigo en el hotel Miranda - Dijo Amir sin ganas
Pedro los quedó mirando a ambos y decidió no insistir.
- Entonces los dejo. Nos vemos mañana
- ¡Espera! ¿Me puedo quedar contigo? No quiero estar sola.
- ¿Miranda no vienes?
- No Amir, me quedaré en casa de Pedro. Gracias igual por el ofrecimiento.
A Amir le extrañó esa reciente amistad entre Miranda y Pedro, pero no quiso indagar en aquello. Estaba muy cansado y solo quería que la noche pasara luego para volver a estar junto a Sofia.
Una vez en la casa de Pedro, Miranda observaba todo con cara de asco.
- Lo siento princesa, pero esto es lo que hay. Soy un tipo pobre y esto es todo lo que le puedo ofrecer
Sin hacerle mucho caso, Miranda comenzó a ordenar un poco el desorden que había quedado luego del ataque que había sufrido Sofía.
- Deja eso. Ya mañana arreglaré un poco. Ve a dormir. Debes estar cansada.
- ¿Cómo enciendo esto? - dijo Miranda haciendo caso omiso a lo que le decía Pedro
- ¿Tienes frio?... Espera, ya lo enciendo.
Pedro se apuró en ir por unos cerillos para encender el hogar mientras Miranda no dejaba de seguirlo con la mirada.
Pronto sólo sus sombras se podían ver reflejadas en los muros y en el cielo raso. Pedro fue por unas mantas para cubrirse. Aún el viento y el frío se colaban por las rendijas de las ventanas y por las que había dejado Amir al abrir a la fuerza aquella puerta para salvar a Sofia de su atacante.
Miranda se acurrucó cerca del fuego y Pedro hizo lo mismo cubriendola con la manta.
- Gracias. Y tu?. No tienes frio
- Sólo un poco
- Ahhh
Un silencio incómodo se produjo entre los dos. el que se vió interrumpido por un leve estremecimeinto del cuerpo de Miranda y el que aprovechó Pedro para acercarse mucho a ella. Tanto que decidió levantar las mantas, abrazarla y volver a cubrirse con ellas.
- Ahora estás mejor - preguntó él
- Sí. Gracias - dijo ella, sintiendo que el corazón se le saldría por la boca y que su rostro de pronto era casi del color del fuego.
Pedro también se sentía extraño. Nunca había tenido problemas para conquistar a una chica. Siempre todo le salía bien e iba por la que le gustaba sin temor. Pero ahora no entendía por qué temía hacer lo que venía sintiendo desde hacía un buen rato.
De pronto un fuerte trueno rompió el pesado silencio que los envolvía el que hizo a Miranda emitir un pequeño grito que la hizo hundir su rostro en el pecho de Pedro.
- Hey, es sólo un trueno - le dijo sonriendo muy cerca de su boca y tomandola de la barbilla que ya comenzaba a temblar con ese simple roce.
Miranda cerró los ojos y como un acto reflejo acercó su boca a la de él. Pedro la miraba con ternura, mientras ella estiraba sus labios para recibir lo que tanto ansiaba.
Pero al ver que no llegaba ese beso abrió de pronto los ojos y lo vió sonriendo. Se sintió avergonzada y quiso huir de ahí y desaparecer sin dejar rastro.
- He sido una estúpida. Cómo iba a imaginar que él o alguien pudiera sentir algo por mi - pensaba mientras agachaba la cabeza y se apartaba del abrazo de Pedro
- He sido una estúpida. Cómo iba a imaginar que él o alguien pudiera sentir algo por mi - pensaba mientras agachaba la cabeza y se apartaba del abrazo de Pedro
- ¡Bruto - Exclamó Miranda cuando Pedro la volvió a abrazar para aferrarla a él.
- Si soy un bruto que te encanta!
- No, no me gustas
- ¿Ah no?, entonces señorita, esa será su habitación por esta noche - le dijo, señalando la habitación de Sofía a la vez que otro fuerte trueno estremecía e iluminaba el cielo nocturno - Que descanses. Adiós
- ¡Pedro!
- Buenas noches princesa
- Pero.... Tengo miedo - dijo bajito volviéndose hacia el fuego con el corazón encogido.
Pedro hizo ademán de irse del lugar y dejarla sola pero en cua
nto Miranda se volvió se arrojó nuevamente sobre ella, abrazándola por detrás y besando su nuca, su cuello, acariciando sus cabellos. Esta vez Miranda alzó los brazos para tratar de alcanzarlo. Pedro la arrinconó contra una muro apretando su cuerpo contra el de ella. Tomó su rostro con ambas manos mientras su boca se perdía en aquellos labios que le pedían a gritos que los besara y sus piernas se entrelazaban por debajo de la manta que aun los cubría.
nto Miranda se volvió se arrojó nuevamente sobre ella, abrazándola por detrás y besando su nuca, su cuello, acariciando sus cabellos. Esta vez Miranda alzó los brazos para tratar de alcanzarlo. Pedro la arrinconó contra una muro apretando su cuerpo contra el de ella. Tomó su rostro con ambas manos mientras su boca se perdía en aquellos labios que le pedían a gritos que los besara y sus piernas se entrelazaban por debajo de la manta que aun los cubría.Pedro la tomó en sus brazos para llevarla hasta su cama donde el frío y la lluvia no tenían cabida. Sólo el calor, los abrazos y caricias fueron testigos de su pasión. Aquella de la que Miranda sólo había oír en cuentos que para ella eran fantasía que inventaban para darle celos, porque ella jamas sentiría aquel dolor, aquel calor ni aquel amor que en ese momento estaba comenzando a conocer y a aceptar.
Los primeros rayos del día los encontró desnudos sobre la cama. Él abrazado entre las piernas de ella. Ella con los ojos cerrados y con una gran sonrisa que iluminaba su rostro.
Es Miranda la que al sentir un poco de frío se despertó viendo a sus pies a este hombre de piel morena, fuerte y musculoso, con cara de niño juguetón y aventurero. Sus dedos comenzaron a jugar con los cabellos de él lo que hizo que Pedro se despertara lentamente y se diera cuenta de la situación en la que estaban.
La abrazó fuertemente, besó delicadamente sus ojos, sus mejillas, su boca. Y, ahí se quedó, besando, lamiendo, comiendo de esa dulce miel que resultaba ser para Pedro los labios y la piel de Miranda.
(Escrito 13/05/2010)
(Escrito 13/05/2010)
Continuará
lunes, abril 28, 2014
VESTIDA DE AMOR PROPIO / VERSOS Y POEMAS
Ella no tenía
nada más que sueños
albergados dentro de
un corazón aventurero
Sus rutas las dibujaban
Las estrellas de cielos
oscuros
Sin luna y sin miedos.
Ella no conocía
De domingos de iglesia
O desayunos sentada
a una mesa
Era, simplemente,
otra okupa acurrucada
en una rincón
de aquella bóveda estrellada.
Él solía acompañarla
en sus paseos junto a la
ribera del río.
Le gustaba observar
su inocencia desnuda
y acariciar con su mente
la flor desteñida de
aquella tierna boca transparente.
Él soñaba con besarla
y robar de aquella piel
ese perfume que lo hacía
estremecer.
Ella, un día se marchó.
Debía continuar
haciendo la ruta de sus sueños.
Sabía que más allá de los puentes
se escondía algo más
que los fantasmas que la acechaban.
Se armó con sus ropas
de amor propio
y aquel manto
de intocable
que sólo cubre
a los fuertes que no
han tenido otra elección
que tener que serlo...
Él no pudo alcanzarla.
Su alimento era blanco
y sus huellas pesaban.
Sam Mezylv
nada más que sueños
albergados dentro de
un corazón aventurero
Sus rutas las dibujaban
Las estrellas de cielos
oscuros
Sin luna y sin miedos.
Ella no conocía
De domingos de iglesia
O desayunos sentada
a una mesa
Era, simplemente,
otra okupa acurrucada
en una rincón
de aquella bóveda estrellada.
Él solía acompañarla
en sus paseos junto a la
ribera del río.
Le gustaba observar
su inocencia desnuda
y acariciar con su mente
la flor desteñida de
aquella tierna boca transparente.
Él soñaba con besarla
y robar de aquella piel
ese perfume que lo hacía
estremecer.
Ella, un día se marchó.
Debía continuar
haciendo la ruta de sus sueños.
Sabía que más allá de los puentes
se escondía algo más
que los fantasmas que la acechaban.
Se armó con sus ropas
de amor propio
y aquel manto
de intocable
que sólo cubre
a los fuertes que no
han tenido otra elección
que tener que serlo...
Él no pudo alcanzarla.
Su alimento era blanco
y sus huellas pesaban.
Sam Mezylv
viernes, abril 25, 2014
REALIDAD SIN ESPERANZA / VERSOS Y POEMAS
Son virtudes de un dios que me amenaza.
Un devenir de ilusiones que no me alcanzan
Son la fe, el amor y la esperanza
las razones por las que el corazón de un hombre
se llena de venganza
Son hermanas de un sueño que se escapa
vestido de verde hacia el altar
Va sonriendo y es hermosa
Yo la observo desde la oscuridad
Hoy toda esperanza ha muerto
Su boca le pertenecerá a otro
No necesito la realidad
Trae su cuello desnudo
y dos alas que esta noche
la llevarán conmigo desde este lugar.
miércoles, abril 23, 2014
SÓLO ABRÁZAME / 12. SÓLO ABRÁZAME
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Pedro la observaba mientras Miranda mantenía sus ojos cerrados y la sintió frágil y débil, como una muñeca de porcelana. No pudo ni quiso evitar tomarla entre sus brazos y acercarla hacia él. La sintió rígida y pesada. Tenía los brazos cruzados en frente de su pecho y continuaba con los ojos cerrados.
-Miranda, ¿qué te pasa? ¿Estás bien?. Mírame, soy yo. Abre los ojos.
Pero Miranda no lo hizo, en cambio, continuaba tensa entre los brazos de Pedro y pronto una lágrima comenzó a recorrer su mejilla.
Por su mente comenzaron a danzar las imágenes de Olivia y sus manipulaciones. Del asesinato de Katty. La sangre, y todo lo que se vino luego de la confesión del padre de Amir.
Ella no se había querido detener a pensar en todo eso. Sabía que toda la poca fuerza que aun la mantenía en pie se vería aniquilada y se vendría abajo. Debía ser fuerte. Estaba sola.
Pero ahora estaba aquel hombre frente a ella. Tan guapo, tan cálido y tierno que no sabía qué hacer con sus emociones. No las lograba contener y sentía que sólo debía ser ella misma. Una persona que no conocía realmente pero que ya iba siendo tiempo de darle una oportunidad de salir de ese caparazón que la había protegido del mundo que Olivia le había enseñado y que era el único que conocía.
Por su mente comenzaron a danzar las imágenes de Olivia y sus manipulaciones. Del asesinato de Katty. La sangre, y todo lo que se vino luego de la confesión del padre de Amir.
Ella no se había querido detener a pensar en todo eso. Sabía que toda la poca fuerza que aun la mantenía en pie se vería aniquilada y se vendría abajo. Debía ser fuerte. Estaba sola.
Pero ahora estaba aquel hombre frente a ella. Tan guapo, tan cálido y tierno que no sabía qué hacer con sus emociones. No las lograba contener y sentía que sólo debía ser ella misma. Una persona que no conocía realmente pero que ya iba siendo tiempo de darle una oportunidad de salir de ese caparazón que la había protegido del mundo que Olivia le había enseñado y que era el único que conocía.
-¿Qué te pasa? ¿Te he hecho daño?
- No me sueltes por favor
Le suplicó Miranda
- No me sueltes... Sólo abrázame.
Susurró ella, pegando su cuerpo al de él, tan fuerte que casi queda sin aliento.
Le suplicó Miranda
- No me sueltes... Sólo abrázame.
Susurró ella, pegando su cuerpo al de él, tan fuerte que casi queda sin aliento.
Pedro la aferró hacia él y comenzó a acariciar su espalda por sobre la bata hasta que Miranda comenzó a alzar los brazos para colgarse de su cuello y apoyar su cabeza en sus hombros para llorar despacio, muy bajito.
-Llora niña
Le dijo bajito al oído
- Llora, muñequita de porcelana. Pronto verás que ya no estás sola.
Le dijo bajito al oído
- Llora, muñequita de porcelana. Pronto verás que ya no estás sola.
Luego de un rato la tomó en sus brazos para llevarla hasta el dormitorio. No quiso dejarla sola y se recostó a su lado para acompañarla. Ella cayó rápidamente en un profundo sueño de esos que no recordaba que podía tener. Se sentía tibia, calmada y tan protegida que no quería despertar.
Al amanecer sonó el teléfono de Pedro.
- Hola.. Sí, ¿quien habla?
- ¡Pedro! Pedro por favor vente luego... ¡Sofia!
- ¡Quien es!
- Soy Amir. Pedro por favor llega pronto, Sofia esta sola en el hospital
- ¿Qué le pasó? ¿Qué le hiciste?
- ¡Yo nada! por Dios. Por favor yo no puedo estar con ella ahora, ¡Pedro ven pronto por favor!
- ¡Hola! Amir ¡Amir!
- ¿Qué sucede? - preguntó Miranda mientras veía que Pedro se vestía rápidamente y salía de la habitación sin prestarle mucha atención.
- Pedro, dime por favor qué sucede. No me dejes así
- Perdóname. Debo irme. Algo sucedió. Sofia está en el hospital.
- Pedro, dime por favor qué sucede. No me dejes así
- Perdóname. Debo irme. Algo sucedió. Sofia está en el hospital.
- ¡Pero como!
- No lo sé. Era Amir
- ¿Amir?. Pero si estaba loco por volver a verla
- Me voy Miranda. Nos vemos
- Espera ¿en que te vas a ir?
- En bus, no se, lo que pase primero
- No seas tonto yo te llevo. Llegaremos más rápido. Vamos
Pedro se sorprendió por la actitud de Miranda y se la quedó mirando extrañado.
- No me mires así. Es solo que quiero saber que le pasó a Amir.
- Sí, claro. A Amir - pensó Pedro mirándola de reojo mientras la observaba cuando se vestía y se arreglaba sus cabellos en una cola. Miró su cuello desnudo y tragó saliva
- No Pedro. Ni lo sueñes. A ella sólo le interesa Amir. ¡Qué mierda tiene ese flacucho que todas lo prefieren a él! - pensaba, mientras abría la puerta del apartamento para dirigirse hasta el jeep de Miranda.
- Sí, claro. A Amir - pensó Pedro mirándola de reojo mientras la observaba cuando se vestía y se arreglaba sus cabellos en una cola. Miró su cuello desnudo y tragó saliva
- No Pedro. Ni lo sueñes. A ella sólo le interesa Amir. ¡Qué mierda tiene ese flacucho que todas lo prefieren a él! - pensaba, mientras abría la puerta del apartamento para dirigirse hasta el jeep de Miranda.
Al llegar al hospital Pedro preguntó por su hermana y una pareja de policías se acercó a hablar con él.
- ¿Usted es el hermano de la señorita Sofia?
- Si, Dígame por favor que ha sucedido. ¿Cómo está ella, donde está?
- Tranquilo. Ella ya está recuperándose. Unos desconocidos fueron encontrados dentro de su casa y...
- ¡Qué, cómo, Quien!
- Cálmate Pedro por favor - interrumpió Miranda al verlo desesperado. Tomó su mano y habló...
- Escuchemos que más tiene que decir el oficial
- Cálmate Pedro por favor - interrumpió Miranda al verlo desesperado. Tomó su mano y habló...
- Escuchemos que más tiene que decir el oficial
- La verdad que no sabemos mucho. Sólo que un hombre entró y quiso abusar de ella.
Pedro se agarraba la cabeza con las dos manos, mientras Miranda trataba de contenerlo.
- ¡Es mi culpa. La dejé sola!
- No Pedro. Por favor no te culpes - dijo Miranda.
- Dígame que está bien por favor - Exclamó Pedro
- No se preocupe, ella ya está mejor. Aun en estado de shock. Necesitamos una declaración. Tenemos a dos personas detenidas. Las dos se culpan y la confesión de su hermana es primordial.
- ¿Quienes son? - pregunto Miranda
- Uno dice ser el novio, Amir "algo", dice que se llama y el otro...
- ¡Amir! Si él es el novio. ¿Donde está? - Preguntó Pedro
- En la comisaría. No lo podemos liberar. El otro hombre está muy grave. Casi lo mata a golpes.
-¿Amir? ¿A golpes? - exclamó Miranda - Pero si él no es capaz de matar ni una mosca
- Si señorita, casi lo mata y puede que se le acuse de intento de homicidio. Por eso es muy necesaria la confesión de su hermana señor
- Dígame donde está ella por favor.
- Sígame, por aquí.
- Pedro, yo voy a ver a Amir. Debe estar desesperado. Nos vemos
Pedro no dijo nada. Solo la veía partir destrozado por la pena de sentirse culpable por no estar cuando su hermana más lo necesitaba.
- ¡Amir! - Exclamó Miranda al verlo al fin en aquella celda sucia, húmeda y oscura.
- ¡Miranda! - Respondió él, abrazándola fuerte
- ¿Cómo está Sofía, Supiste algo de ella? Por favor dime que está bien
- Si Amir. Ella está bien
- Todos preocupados por esa ... - pensaba Miranda cabizbaja mientras se acercaba hasta donde se encontraba Amir - Pfff!! ¿Qué le vieron?
- Todos preocupados por esa ... - pensaba Miranda cabizbaja mientras se acercaba hasta donde se encontraba Amir - Pfff!! ¿Qué le vieron?
- ¿No me mientes?
- No, vengo del hospital. Allá quedó Pedro. Los médicos dicen que sólo está en estado de shock pero que con la ayuda de su hermano debiera salir pronto de eso.
- ¡Es mi culpa! Por qué no llegué antes. Ese animal no se habría atrevido a acercársele
- No te culpes, por favor. Pero cuéntame qué sucedió.
Entre tanto Pedro tomaba la mano de Sofia mientras ella yacía inconsciente aun en aquella cama de hospital.
- Hermanita, por favor, perdóname
- ¿Pedro?.. - reaccionó Sofia
- Sofía.... Doctor. Doctor
- ¿Estás bien? Por favor dime que esa bestia no te hizo daño
- ¿Qué cosa? ¿De qué me hablas? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué sucedió?
Sam Mezylv
(Escrito 11/05/2010)
Sam Mezylv
(Escrito 11/05/2010)
Continuará
martes, abril 22, 2014
SÓLO ABRÁZAME / 11. DOLOROSO ENCUENTRO
Mientras tanto Pedro debía pasar por el gimnasio a buscar algunas de sus cosas.
Por el camino, la lluvia había comenzado a caer copiosamente. Al poco rato estaba todo mojado.
Por el camino, la lluvia había comenzado a caer copiosamente. Al poco rato estaba todo mojado.
Muy cerca de donde él estaba iba Miranda conduciendo su jeep. Cuando lo vio parado en una esquina todo empapado, no lo pensó dos veces y apretó el acelerador hasta el fondo pasando a toda velocidad por sobre una poza de agua que estaba a pocos metros de Pedro, dejándolo aun más mojado y embarrado.
Al salir huyendo, se lo quedó observando por el espejo retrovisor sonriendo satisfecha, pero pronto se sintió arrepentida. Recordó que el día anterior había sido amable con ella como nadie, hasta ese momento, lo había sido.
Pedro estaba furioso. Se dio cuenta que había sido Miranda la que lo había mojado a propósito y sintió que la odiaba.
- Chiquilla de mierda Quien me manda a ser amable con gueonas tontas
Pensó, apretando los puños con fuerza.
Pensó, apretando los puños con fuerza.
- Hola, sube
Dijo de pronto Miranda abriendo la puerta del jeep para que subiera Pedro.
Dijo de pronto Miranda abriendo la puerta del jeep para que subiera Pedro.
- Estás loca. Sale de aquí. ¡Lárgate!
- Perdona, fue un impulso. Por favor perdóname ¿si? Ven sube
- ¿Impulso? ¡Mira como me has dejado!
- Uy que enojado el niño regalón de la facultad
- Sale de aquí loca de mierda
Dijo Pedro muy enojado mientras seguía su camino en dirección al gimnasio.
Dijo Pedro muy enojado mientras seguía su camino en dirección al gimnasio.
Continuaba lloviendo y Miranda seguía a Pedro desde su auto, conduciendo lento junto a él, hasta que de pronto se detuvo en medio de la calle y se bajó del jeep corriendo para detenerse frente a él y tomarlo por los brazos.
- Por favor Pedro, de verdad estoy arrepentida. Fui una loca como tu me dices. Hay malas costumbres que son difíciles de desarraigar de mi personalidad. Por favor entiéndeme.
Pedro sólo la miraba sin comprender porque ese cambio de actitud de parte ella tan raro.
- Te perdono pero llévame luego a algún lugar donde pueda secarme y cambiarme de ropa.
- Si claro, yo también debo cambiarme, ven sube.
Una vez dentro del auto, Miranda no puede dejar de mirarlo de reojo. Le suben los colores a la cara cuando pasea sus ojos por aquel cuerpo.
Pedro se daba cuenta de esas miradas y decidió hacer lo mismo con ella. La comenzó a observar deteniéndose largo rato en la blusa mojada que dejaba ver claramente los pechos desnudos de Miranda; firmes, blancos, suaves.
- Llegamos - dijo ella algo nerviosa
- ¿Dónde estamos?
- En mi apartamento.
- ¿Ah si? - dijo Pedro coqueto - ¿y qué pretendes hacerme hoy aquí?
- ¿No querías secarte y cambiarte de ropa?
- ¿Y tienes ropa seca que me puedas prestar?
- No, pero la puedes secar en la secadora
- ¿Y que me coloco mientras?
Pedro se acercaba peligrosamente hacia el rostro de Miranda
- ¿Quieres que esté desnudo en tu apartamento.. solos los dos?
Pedro se acercaba peligrosamente hacia el rostro de Miranda
- ¿Quieres que esté desnudo en tu apartamento.. solos los dos?
- ¡No seas idiota!. Ahí está el dormitorio para que te cambies y debe haber alguna bata por ahí para que te cubras.
Pedro reía burlón mientras se dirigía a la habitación de ella para quitarse la ropa mojada. Mientras Miranda hacía lo mismo en una habitación contigua.
- ¿Sabías que Amir estaba en la ciudad?
Dijo Miranda desde el pasillo que los separaba haciendo que Pedro casi se cayera de la impresión
Dijo Miranda desde el pasillo que los separaba haciendo que Pedro casi se cayera de la impresión
- ¿Amir en la ciudad?
- Si. Anduvo haciendo preguntas en la facultad pero nadie le quería decir nada. Ustedes no dejaron dicho donde se irían.
- ¡Claro que si!
Dijo Pedro saliendo de la habitación cubriendo su cuerpo de la cintura hacia abajo sólo con una pequeña toalla blanca
Dijo Pedro saliendo de la habitación cubriendo su cuerpo de la cintura hacia abajo sólo con una pequeña toalla blanca
Miranda al verlo casi se desmayó. Su boca y otras partes de su cuerpo comenzaron a humedecerse súbitamente y sus ojos no querían obedecer a su cabeza que le pedía a gritos que dejara de mirarlo así.
- Dejamos nuestra dirección en la oficina principal de la facultad
- Si, lo se - balbuceó Miranda - Yo le conseguí los datos. Amir habló conmigo ayer.
- ¿Pero como fue que no supimos nada de él en todo este tiempo?
- Ufff es una historia muy larga. Él ya se las contará
- ¿Y está aquí ahora?.
- No lo creo. Estaba desesperado por saber de tu hermana
Mientras hablaban él se sentó sobre un sofá muy cerca de ella y comenzó a secarse las piernas subiendo los pies arriba de una mesita de centro. Esto hacía que los ojos de Miranda volaran hacia aquello que se escondía bajo la pequeña toalla blanca y que sintiera que si él se acercaba un poco más podría perder por completo el control.
Miranda se volteó para no continuar mirándolo. Se sintió avergonzada. En algún momento creyó que su corazón se saldría por la boca y decidió poner una distancia prudente entre los dos. A Pedro le encantaba esa mirada de ella sobre su cuerpo y se tocaba a si mismo con toda intención, sólo para provocarla.
Mientras hablaban él se sentó sobre un sofá muy cerca de ella y comenzó a secarse las piernas subiendo los pies arriba de una mesita de centro. Esto hacía que los ojos de Miranda volaran hacia aquello que se escondía bajo la pequeña toalla blanca y que sintiera que si él se acercaba un poco más podría perder por completo el control.
Miranda se volteó para no continuar mirándolo. Se sintió avergonzada. En algún momento creyó que su corazón se saldría por la boca y decidió poner una distancia prudente entre los dos. A Pedro le encantaba esa mirada de ella sobre su cuerpo y se tocaba a si mismo con toda intención, sólo para provocarla.
- ¿No me digas que estás celosa de Sofia?
- No. No es eso
- Dime la verdad. ¿Estabas enamorada de Amir?
- No. Pero lo quiero mucho.
- Uff Manerita de demostrarlo ¡Quisiste matarlo mujer!
- Yo no quería eso
Miranda comenzó a llenarse de angustia con los recuerdos que se agolpaban en su cabeza.
Miranda comenzó a llenarse de angustia con los recuerdos que se agolpaban en su cabeza.
- Hey si no es para tanto. Ya todo pasó.
Pedro se acercó hacia ella y no pudo evitar la emoción de querer abrazarla y tal vez protegerla de algo que ni él entendía.
Pedro se acercó hacia ella y no pudo evitar la emoción de querer abrazarla y tal vez protegerla de algo que ni él entendía.
- Olivia me envenenó la cabeza y el corazón. Yo era una niña.
- Si, ya lo se
- ¿Tu crees que a esta hora Amir haya encontrado a Sofia? - Preguntó Miranda
- No lo se. Ojalá que si. Siempre supe que era un buen tipo. Debe haber tenido buenas razones para desaparecer así, sin dejar rastros.
- Las tuvo. De eso no hay duda.
- Sofía va a estar feliz de verlo. Me gustaría estar ahí para ver su cara
Pedro observaba el rostro frágil de Miranda. Acariciaba sus labios con los dedos sintiendo una fuerte punzada en el corazón.
Pedro observaba el rostro frágil de Miranda. Acariciaba sus labios con los dedos sintiendo una fuerte punzada en el corazón.
**********************************************************************
Al cerrar la puerta tras de sí, Sofía no lograba despegar la mirada de los ojos de Pablo quien se abalanzó sobre ella tapándole la boca con la mano.
- Ven acá pequeña - le susurró en el oído, tirándola contra la pared, sin quitarle la mano de la boca.
Sofía se sintió asfixiada. No lograba hacer que su cuerpo reaccionara. Él siempre lograba provocarle ese temor.
- Tiempo sin vernos eh?.... Me has extrañado cierto?.... tanto como yo a ti, mi pequeña Sofía
Mientras Pablo hablaba, sus manos comenzaban a quitarle la colcha que ella llevaba encima quedando sólo con un pijama que le dejaba piernas y brazos al descubierto. La sinuosa curvatura de sus pechos subían y bajaban con rapidez. Su mente estaba en blanco. Los latidos de su corazón parecían romper sus tímpanos haciendo que dejara de escuchar lo que él decía. Su cuerpo no le obedecía. Sofía temblaba.
- ¿Por qué te fuiste así mi niña? ¿No te dije que te encontraría a tí y a tu maldito hermano? ¿Recuerdas? ¡Te dije que me las pagarías maldita perra!
Pablo la comenzó a tironear hasta llevarla al sofá que estaba cerca del hogar. Apretó sus brazos para inmovilizarla cubriéndola luego con su cuerpo.
El era un tipo grande y fuerte. Sofía aún le temía. Más de una vez, cuando fueron novios, la había dejado a punto de morir en el hospital, pero ella nunca lo había denunciado. El, constantemente la amenazaba con que si lo hacía su hermano sería quien se llevaría la peor parte.
Pero aquella última vez que la había golpeado, su hermano Pedro la había seguido desde el hospital, en donde recién le habían dado el alta. La vio entrar temerosa a aquella misma casa en donde ahora ella sentía que volvía a vivir toda su pesadilla.
Sólo ahí Pedro pudo comprobar lo que ya presentía. Llegó justo a tiempo para quitársela de las manos y denunciarlo a la policía a pesar de la insistencia de su hermana que no lo hiciera.
- Te va a matar Pedro por favor
Le decía Sofía llorando, pero Pedro no la oía.
Y ahora, ahí estaba nuevamente pero esta vez Pedro no estaba cerca. Estaba sola. Nadie vendría en su ayuda.
Pablo levantó la camisa del pijama y comenzó a apretar, morder y acariciar los pechos de Sofía. Ella tenía fijo los ojos en el techo. Su cabeza se llenó de recuerdos que habían quedado en un pasado lejano.
- ¡Eres mía oíste! Ya ves que no puedes huir de mi. Se que ahora estás sola. Tu hermanito se fue. Después de acabar contigo voy por él. ¡No te muevas perra!
Pablo mordía fuerte sus pezones y comenzaba a desabrochar su pantalón y a rozar su pene por encima de la ropa interior de ella.
Sofía, al oír como un susurro, de repente que aquel hombre podría hacerle daño a su hermano comenzó a reaccionar. Sus oídos dejaron de retumbar y oyó a lo lejos una voz que le pareció familiar.
- Sofía. Soy yo. Abre por favor. ¡Sofía!
- Amir
Dijo bajito
- ¡Amir!
Dijo esta vez con un poco más de fuerza
- !Sofía! Abre por favor. Soy yo Amir
- ¡Amir! ¡Ayúdame!
Sofía esta vez gritó con toda su fuerza y Amir no dudó en entrar rompiendo uno de los vidrios de la ventana que dejaba ver entre las sombras del fuego lo que ahí dentro estaba sucediendo.
Sofía se sintió asfixiada. No lograba hacer que su cuerpo reaccionara. Él siempre lograba provocarle ese temor.
- Tiempo sin vernos eh?.... Me has extrañado cierto?.... tanto como yo a ti, mi pequeña Sofía
Mientras Pablo hablaba, sus manos comenzaban a quitarle la colcha que ella llevaba encima quedando sólo con un pijama que le dejaba piernas y brazos al descubierto. La sinuosa curvatura de sus pechos subían y bajaban con rapidez. Su mente estaba en blanco. Los latidos de su corazón parecían romper sus tímpanos haciendo que dejara de escuchar lo que él decía. Su cuerpo no le obedecía. Sofía temblaba.
- ¿Por qué te fuiste así mi niña? ¿No te dije que te encontraría a tí y a tu maldito hermano? ¿Recuerdas? ¡Te dije que me las pagarías maldita perra!
Pablo la comenzó a tironear hasta llevarla al sofá que estaba cerca del hogar. Apretó sus brazos para inmovilizarla cubriéndola luego con su cuerpo.
El era un tipo grande y fuerte. Sofía aún le temía. Más de una vez, cuando fueron novios, la había dejado a punto de morir en el hospital, pero ella nunca lo había denunciado. El, constantemente la amenazaba con que si lo hacía su hermano sería quien se llevaría la peor parte.
Pero aquella última vez que la había golpeado, su hermano Pedro la había seguido desde el hospital, en donde recién le habían dado el alta. La vio entrar temerosa a aquella misma casa en donde ahora ella sentía que volvía a vivir toda su pesadilla.
Sólo ahí Pedro pudo comprobar lo que ya presentía. Llegó justo a tiempo para quitársela de las manos y denunciarlo a la policía a pesar de la insistencia de su hermana que no lo hiciera.
- Te va a matar Pedro por favor
Le decía Sofía llorando, pero Pedro no la oía.
Y ahora, ahí estaba nuevamente pero esta vez Pedro no estaba cerca. Estaba sola. Nadie vendría en su ayuda.
Pablo levantó la camisa del pijama y comenzó a apretar, morder y acariciar los pechos de Sofía. Ella tenía fijo los ojos en el techo. Su cabeza se llenó de recuerdos que habían quedado en un pasado lejano.
- ¡Eres mía oíste! Ya ves que no puedes huir de mi. Se que ahora estás sola. Tu hermanito se fue. Después de acabar contigo voy por él. ¡No te muevas perra!
Pablo mordía fuerte sus pezones y comenzaba a desabrochar su pantalón y a rozar su pene por encima de la ropa interior de ella.
Sofía, al oír como un susurro, de repente que aquel hombre podría hacerle daño a su hermano comenzó a reaccionar. Sus oídos dejaron de retumbar y oyó a lo lejos una voz que le pareció familiar.
- Sofía. Soy yo. Abre por favor. ¡Sofía!
- Amir
Dijo bajito
- ¡Amir!
Dijo esta vez con un poco más de fuerza
- !Sofía! Abre por favor. Soy yo Amir
- ¡Amir! ¡Ayúdame!
Sofía esta vez gritó con toda su fuerza y Amir no dudó en entrar rompiendo uno de los vidrios de la ventana que dejaba ver entre las sombras del fuego lo que ahí dentro estaba sucediendo.
Sofía comenzaba a reaccionar luego de haber escuchado la voz de Amir. Pablo la dejó tirada, desnuda sobre el sofá y corrió hacia la ventana para evitar que Amir lograra entrar. Pero este fue más rápido ´por lo que, cuando lo tuvo cerca, aprovechó su semi desnudez y le acertó una fuerte patada en la entrepierna dejándolo inmediatamente sin aliento y fuera de combate.
Luego corrió a ver a Sofía quien yacía casi desmayada por los fuertes golpes y mordiscos que Pablo le había propinado.
- Sofía. Mi vida. Por favor.. Despierta. Ya estoy aquí. ¡Sofía!
Pablo lo miraba desde el suelo y sonreía burlesco
Amir, con el rostro desencajado corrió hacia donde él yacía y enceguecido de rabia comenzó a darle de golpes una y otra y otra vez, sin medir sus fuerza, ciego de ira, sin darse cuenta que el hombre estaba casi muerto a sus pies
.
.
Unos vecinos se acercaron a ver el escándalo y lograron quitarle de las manos al violador y llamar a la policía y a la ambulancia.
Amir, un poco más tranquilo corrió a tomar entre sus brazos a Sofia, quien aun estaba desvanecida sobre el sofá.
La cubrió con la colcha y dulcemente le acarició la cara.
-Sofia, por favor despierta soy yo.
Pero Sofía no reaccionaba.
La cubrió con la colcha y dulcemente le acarició la cara.
-Sofia, por favor despierta soy yo.
Pero Sofía no reaccionaba.
Pronto llegaron policías y paramédicos y se los llevaron a todos. A Amir a la comisaría y a Sofía y a Pablo al hospital.
Sam Mezylv
(Continuará)
martes, abril 15, 2014
SUEÑOS OLVIDADOS
¿Dónde viajan los sueños
cuando dejas de soñar?
Tal vez duermen
tras de aquella luna roja
donde no los puedo
alcanzar
O se escondan en mi boca,
tras unos labios cerrados
y una lengua que se hunde
en las aguas de un silencio
frío
Quizá naveguen bajo mi piel
y lleguen de arribada
hasta mis manos.
Las mismas que un día
acariciaron millones de sueños,
soltaron sus amarras
para zarpar hacia horizontes
impensados
Aquellos sueños
que hoy sólo son una huella de fuego
en los mares del olvido.
jueves, abril 10, 2014
SÓLO ABRÁZAME /10. ABANDONADA

La tarde se asemejaba a su tristeza.
Las nubes comenzaban a inundar un cielo gris y el viento se colaba por las pequeñas rendijas de las ventanas sin cortinas.
En el sur siempre era así. Ahí no había estaciones del año muy diferenciadas. Siempre parecía ser invierno. La lluvia pocas veces cesaba de caer y el frío nunca amainaba. Pero el paisaje era hermoso. Sofía no podía dejar de ver como el viento soplaba y mecía los árboles de la calle ni tampoco quería dejar de disfrutar de la lluvia ni el frío que se calaba por su piel.
Había pasado mucho tiempo desde que Sofía había perdido las esperanzas de volver a saber de Amir.
En la ciudad, Miranda estaba muy mal, estaba sola. No estaba Amir, no tenía a su madre cerca. No tenía amigos ni más parientes.Las nubes comenzaban a inundar un cielo gris y el viento se colaba por las pequeñas rendijas de las ventanas sin cortinas.
En el sur siempre era así. Ahí no había estaciones del año muy diferenciadas. Siempre parecía ser invierno. La lluvia pocas veces cesaba de caer y el frío nunca amainaba. Pero el paisaje era hermoso. Sofía no podía dejar de ver como el viento soplaba y mecía los árboles de la calle ni tampoco quería dejar de disfrutar de la lluvia ni el frío que se calaba por su piel.
Había pasado mucho tiempo desde que Sofía había perdido las esperanzas de volver a saber de Amir.
-Sofía, mañana debo volver a la capital a finiquitar algunos asuntos en la facultad, ¿no te da susto quedarte sola?
-No Pedro, no te preocupes. Yo estoy bien. Además ya me he ido acostumbrando a estar conmigo.
Pedro la miró con dulzura y la abrazó fuertemente. Aun seguía pensando que el haberla llevado de vuelta a la casa de su infancia había sido la mejor decisión. A pesar de que ahí tampoco tenía los mejores recuerdos de su vida, al menos se alejaría de Miranda y de su molesta presencia. Ésta, luego de haber salido libre de la acusación por complicidad en el asesinato de la madre de Amir, había volcado toda su rabia contra Sofía y no dejaba de acosarla en la facultad.
- Hermanita, prometo volver lo antes posible - le dijo, sintiendo una extraña presión en el pecho
Pedro la miró con dulzura y la abrazó fuertemente. Aun seguía pensando que el haberla llevado de vuelta a la casa de su infancia había sido la mejor decisión. A pesar de que ahí tampoco tenía los mejores recuerdos de su vida, al menos se alejaría de Miranda y de su molesta presencia. Ésta, luego de haber salido libre de la acusación por complicidad en el asesinato de la madre de Amir, había volcado toda su rabia contra Sofía y no dejaba de acosarla en la facultad.
- Hermanita, prometo volver lo antes posible - le dijo, sintiendo una extraña presión en el pecho
- Ve tranquilo que yo estaré bien.
- Ya sabes que no debes abrirle la puerta a nadie. El teléfono... no olvides mantenerlo cargado y...
- ¡Hey! si ya no soy una niña. Anda ve tranquilo que se cuidarme.
- Si lo se, lo se. Es que me preocupas. Tu sabes. Aquella persona... no sabemos si...
- ¿No crees que sería el colmo de la mala suerte que se apareciera justo ahora? No Pedro, olvídalo. Esas cosas sólo pasan en las novelas.
Sofía le sonrió y luego le acercó la maleta.
- Ve tranquilo ya y vuelve pronto.
Pedro salió de la pequeña casa. Hacía mucho frío y la lluvia a ratos era muy intensa. Al cabo de unos pocos metros volvió la mirada hacia su hermana quien todavía lo observaba desde el umbral. No quería dejarla sola por muchos días. Sabía que su ex novio aún vivía en el pueblo y que había vuelto a salir de la cárcel después de la enésima acusación por abusos e intento de homicidio contra una de sus parejas de turno.
No le quiso contar nada de eso a Sofía para no asustarla. Confió en que muy pocos amigos sabían que estaban ahí y que después de tanto tiempo transcurrido Pablo no volvería a buscarla.
- Ya sabes que no debes abrirle la puerta a nadie. El teléfono... no olvides mantenerlo cargado y...
- ¡Hey! si ya no soy una niña. Anda ve tranquilo que se cuidarme.
- Si lo se, lo se. Es que me preocupas. Tu sabes. Aquella persona... no sabemos si...
- ¿No crees que sería el colmo de la mala suerte que se apareciera justo ahora? No Pedro, olvídalo. Esas cosas sólo pasan en las novelas.
Sofía le sonrió y luego le acercó la maleta.
- Ve tranquilo ya y vuelve pronto.
Pedro salió de la pequeña casa. Hacía mucho frío y la lluvia a ratos era muy intensa. Al cabo de unos pocos metros volvió la mirada hacia su hermana quien todavía lo observaba desde el umbral. No quería dejarla sola por muchos días. Sabía que su ex novio aún vivía en el pueblo y que había vuelto a salir de la cárcel después de la enésima acusación por abusos e intento de homicidio contra una de sus parejas de turno.
No le quiso contar nada de eso a Sofía para no asustarla. Confió en que muy pocos amigos sabían que estaban ahí y que después de tanto tiempo transcurrido Pablo no volvería a buscarla.
Como nunca había aprendido a relacionarse con la gente, a no ser siendo prepotente y mal educada, nadie sentía siquiera un poquito de lástima por ella. Seguía asistiendo a la facultad pero no iba a estudiar. Iba en busca de compañía.
Pedro continuaba siendo muy popular entre los estudiantes. Sobre todo después de lo ocurrido con su hermana y con Amir. Todos sabían algo de la historia y al verlo llegar de vuelta muchos se le acercaron a saludar con aprecio y a preguntar por Sofia.
- Hola amigos Que felicidad volver a verlos
- Cómo has estado
- Bien, bien gracias
- Y tu hermana ¿cómo está?
- Bastante mejor. Gracias
- Pucha Pedrito. Siento tanto lo que le sucedió. Ella no se lo merecía.
- Está bien. Ya pasará.. Todo pasa ¿no?
- Oye y supiste que la tal Miranda sigue viniendo a la Facultad
- Pobre, da lástima.
- ¿Por qué da lástima? - pregunto Pedro intrigado-
- Porque se nota que anda buscando amigos y nadie la pesca
- Pero si es tan pesada
- Jajaja Siiii
- Mira - dijo uno - ahí anda
Pedro la miró y no pudo dejar de compadecerse por por ella. Andaba muy mal vestida, desordenada, hasta parecía que no se bañaba hacía días. Él siempre la había visto como una de las chicas más lindas de la Universidad, pero como era tan desagradable no se daba vuelta a mirarla dos veces.
Miranda se percató que la observaban y reconoció al hermano de Sofia en el grupo. Se asustó y quiso salir corriendo pero Pedro la alcanzó a tomar del brazo suavemente.
- Espera, no huyas, si no te haremos daño - dijo Pedro, mirándola directamente a los ojos mientras ella bajaba la mirada y callaba.
- Pero Pedro ¿qué haces? - dijeron sus amigos - Esta mina le cagó la vida a tu hermana
- ¿Pueden dejarnos a solas por favor? - pidió él, sin apartar la vista del frágil cuerpo de Miranda.
El grupo se disolvió rápidamente, sin entender esta actitud extraña de su amigo.
- ¿Cómo has estado? - dijo él con voz dulce
- Mal. Pero a ti que te importa sucio bastardo - respondió Miranda gritando y poniéndose a la defensiva
- Uy niñita. Seguimos siendo la misma. Tranquila. Si no te voy a hacer nada. Solo quiero conversar.
- ¿Y de que querrías conversar tu conmigo? ¿De tu hermanita querida? Debes saber que me importa un bledo lo que pase con ella
- Si me lo puedo imaginar... ¿Y que te importa o quien te importa? .
Miranda se quedó sin poder contestarle. Se sintió incómoda y desnuda ante esa mirada que la hacía sentir muy extraña y quiso salir huyendo nuevamente.
- Eh! No te vayas aun. Me gusta mirarte.
- Idiota - respondió Miranda, marchándose corriendo hasta alejarse del todo de la mirada de Pedro.
Él, mientras la veía correr, pensaba que era la primera vez que la tenía tan cerca. Quería creer que en el fondo no debía de ser una mala persona.
Sofia mientras tanto, está sola en casa, escuchando música, leyendo, tratando de distraer sus pensamientos para no soñar con que en cualquier momento entra Amir por aquella puerta para rescatarla de su pena y soledad.
Sueña que nuevamente está adormecida entre sus brazos, respirando su piel y bebiendo de sus labios.
Cerró los ojos dejándose abrigar por el calor que emanaba del hogar, el mismo que la transportaba a su sueño favorito; el de estar nuevamente junto a él, de volver a tenerlo cerca de ella, de volver a besarlo, tocar su boca con sus dedos para que el juguetee con su lengua y la bese. La tome por su cintura y la eleve para aferrarla fuerte contra su cuerpo.
Pero un golpe seco en la puerta la despertó bruscamente.
Se desperezó rápidamente- Debe ser la vecina que me viene a dejar el pancito amasado calentito - pensó, mientras se acercaba a la puerta sonriente, cubierta hasta la cabeza con una colcha vieja.
- ¡Hola! Pero que gusto saber que me esperabas tan contenta
Sofia sintió hielo correr por su espalda. Sus piernas le flaquearon y aquellas viejas heridas volvieron a escocer como hacía mucho tiempo no lo hacían.
Sofia sintió hielo correr por su espalda. Sus piernas le flaquearon y aquellas viejas heridas volvieron a escocer como hacía mucho tiempo no lo hacían.
- Hola - respondió Sofia titubeando
La puerta ya estaba abierta. Sabía que no podría cerrarla y esconderse para pedir ayuda. Lo mejor será enfrentarlo, pensó. Mientras Pablo bloqueaba la entrada con su pie.
Sam Mezylv
(Escrito 07/05/2010)
La puerta ya estaba abierta. Sabía que no podría cerrarla y esconderse para pedir ayuda. Lo mejor será enfrentarlo, pensó. Mientras Pablo bloqueaba la entrada con su pie.
Sam Mezylv
(Escrito 07/05/2010)
Continuará
lunes, marzo 24, 2014
SÓLO ABRÁZAME / 9. LA CEREMONIA
La fiesta estaba comenzando, los invitados se iban acercando a saludar a los novios.
Miranda y Amir estaban nerviosos. El aun no sabía qué sucedería aquella noche. Decidió no planificar nada y ver como se iban desarrollando los acontecimientos.
¡Cómo deseaba que Sofia estuviera ahí, junto a él, en vez de la loca de Miranda!
Cuando apareció su padre en la puerta, quizo huir; sus piernas flaqueron y sentía que se iba a desmayar. Le faltaba el aliento.
Al verlo entrar, Olivia se puso como loca y corrió a recibirlo. Él venía con una gran comitiva.
Amir se impresionó al verlo. Era un tipo alto, fornido. De tez morena y ojos color miel.
De inmediato, sin saber cómo, los dos Amires cruzaron las miradas. El príncipe ni siquiera miró a Olivia y se adelantó a saludar al joven de ojos oscuros y tristes.
Se miraron sin hablar, se reconocieron. Ambos tragaron saliva para no llorar. Se abrazaron. Y mientras lo hacían, el príncipe le susurró al oído - Eres tu, se que eres mi hijo y el de mi amada Katy
Amir, no decía nada, solo lo abrazaba fuerte, respiraba agitado y quería llorar a gritos; decirle que siempre supo que él existía, preguntarle por qué se tardó tanto en ir a rescatarlo de aquella mujer. Pero no podía emitir palabra. La emoción no lo dejaba respirar.
Olivia quedó petrificada al ver aquella reacción. Definitivamente no estaba en sus planes que ambos hombres se reconocieran como padre e hijo. Sus planes se caían estrepitosamente. Se había quedado desarmada y no sabía qué hacer.
Al fin, el príncipe separa su abrazo de su hijo, le sonríe cálidamente y luego se dirige a los invitados, quienes continuaban llegando a la ceremonia quedando atónitos frente a la extraña escena que les había tocado presenciar.
- Lo se todo Olivia
La mujer apretaba fuerte un vaso whisky entre sus manos sin levantar la mirada. Tragó saliva y luego de unos segundos lo encaró
- No se de qué me hablas. Eres un maldito hijo de puta. Te invito a una ceremonia formal y ni siquiera eres capaz de comportarte. Sigues siendo el mismo principito insulso de un país que nadie conoce.
- No me decepcionas Olivia. Veo que continúas siendo la misma. Tan grosera
El príncipe esbozó una sonrisa irónica de medio lado. La misma que la había enamorado a ella hasta volverla loca. Y esa piel y aquellos ojos eran los mismo. Olivia sentía que perdía todas las fuerzas ganadas avivadas por el deseo de venganza y odio que le había nacido al ver que aquel hombre jamás sería de ella. Ni él, ni sus títulos, ni su gran fortuna.
- ¡El grosero eres tu imbécil! cómo te atreves a ...
Olivia ya se encontraba ebria. Intentó abalanzarse sobre él con el puño en alto pero los guardias y Amir la detuvieron.
- No se de qué me hablas. Eres un maldito hijo de puta. Te invito a una ceremonia formal y ni siquiera eres capaz de comportarte. Sigues siendo el mismo principito insulso de un país que nadie conoce.
- No me decepcionas Olivia. Veo que continúas siendo la misma. Tan grosera
El príncipe esbozó una sonrisa irónica de medio lado. La misma que la había enamorado a ella hasta volverla loca. Y esa piel y aquellos ojos eran los mismo. Olivia sentía que perdía todas las fuerzas ganadas avivadas por el deseo de venganza y odio que le había nacido al ver que aquel hombre jamás sería de ella. Ni él, ni sus títulos, ni su gran fortuna.
- ¡El grosero eres tu imbécil! cómo te atreves a ...
Olivia ya se encontraba ebria. Intentó abalanzarse sobre él con el puño en alto pero los guardias y Amir la detuvieron.
- Cómo te atreves a llegar y armar tremendo escándalo. ¡Y tu maldito hijo de pu...!
Se dirigió a Amir que los miraba sin entender nada, mientras Miranda se intentaba esconder tras unas cortinas. Había entrado en pánico. Ella sí sabía de lo que hablaba aquel hombre y estaba aterrada.
- Basta Olivia. ¡Lo se todo! Eres una arpía. La policía ya está en camino
- ¡De qué me hablas!
- Durante todos estos años, desde que Katy murió, comencé una investigación privada.
Se dirigió a Amir que los miraba sin entender nada, mientras Miranda se intentaba esconder tras unas cortinas. Había entrado en pánico. Ella sí sabía de lo que hablaba aquel hombre y estaba aterrada.
- Basta Olivia. ¡Lo se todo! Eres una arpía. La policía ya está en camino
- ¡De qué me hablas!
- Durante todos estos años, desde que Katy murió, comencé una investigación privada.
Miranda en ese momento sigilosamente trató de huir de aquella escena.
- Señorita no se escape - Dijo el príncipe- Usted también fue motivo de mi investigación.
El hombre de repente pareció tener más altura y su voz se volvió potente y firme.
-Si señoras y señores Estas mujeres les han estado mintiendo todos estos años. No son quienes dicen ser y esta ceremonia es una completa farsa. Mi hijo...
En ese instante el salón se llenó de murmullos y caras de espanto.
-Si, mi hijo - recalcó el príncipe tomando de un brazo a Amir y acercándolo hacia él - Amir jamás podría casarse con esta clase de mujer; la hija de una víbora como Olivia y sabe Alá quien es el padre. ¡Jamás lo aprobaré!
En ese instante el salón se llenó de murmullos y caras de espanto.
-Si, mi hijo - recalcó el príncipe tomando de un brazo a Amir y acercándolo hacia él - Amir jamás podría casarse con esta clase de mujer; la hija de una víbora como Olivia y sabe Alá quien es el padre. ¡Jamás lo aprobaré!
Todos en la sala quedaron mudos. Sobre todo Amir, no entendía como su padre lo sabía todo, si el pretendía contárselo aquella noche
La policía no tardó en llegar y pronto ya estaba dentro del salón
- Señor comisario, por favor proceda - dijo el príncipe
- Señora por favor acompáñenos. Queda usted detenida por el asesinato de la señora Katty Mc-Kay y usted señorita Miranda por ser cómplice del hecho.
La policía no tardó en llegar y pronto ya estaba dentro del salón
- Señor comisario, por favor proceda - dijo el príncipe
- Señora por favor acompáñenos. Queda usted detenida por el asesinato de la señora Katty Mc-Kay y usted señorita Miranda por ser cómplice del hecho.
- ¡Cómo te atreves!
Exclamó Olivia mirando con odio al comisario. Ella había pagado por su silencio cuando todo ocurrió. Ahora conocería su venganza.
- No pude hacer nada - le susurró el comisario - Ese hombre trajo todas las pruebas. ¡No se como lo hizo!
Exclamó Olivia mirando con odio al comisario. Ella había pagado por su silencio cuando todo ocurrió. Ahora conocería su venganza.
- No pude hacer nada - le susurró el comisario - Ese hombre trajo todas las pruebas. ¡No se como lo hizo!
- Si caigo caes conmigo idiota - dijo Olivia
- ¡Llévenlas! - gritó el comisario. Luego cerró los ojos y salió del lugar sin antes mirar de reojo al príncipe quien le devolvió la mirada con un guiño.
El comisario era una persona muy influenciable. Pagar por que dijera la verdad de lo ocurrido aquella noche en la que Amir había llegado todo ensangrentado al hospital luego que Olivia hubiera acuchillado a Katty, no había costado demasiado.
El comisario era una persona muy influenciable. Pagar por que dijera la verdad de lo ocurrido aquella noche en la que Amir había llegado todo ensangrentado al hospital luego que Olivia hubiera acuchillado a Katty, no había costado demasiado.
Serían unos pocos años de cárcel y luego, una cuantiosa jubilación y pasajes hacia algún país lejano.
- Señoras, señores por favor - dijo el príncipe - aquí no ha pasado nada. Sigamos con la fiesta, pero esta vez estamos celebrando el reencuentro con mi hijo, mi heredero, el hijo de la mujer que mas amé en la vida.
En ese momento ninguno de los dos pudo seguir reprimiendo las ganas de llorar de la emoción y se volvieron a abrazar fuertemente, quedándose así por un rato.
- Amir, hijo mio, me alegro que estés bien. Supe que esta mujer te maltrataba.
- Dígame por favor como supo todo. Yo recién me enteré esta semana y creo que sólo de algunas cosas.
- Si, no te preocupes te explicaré en el camino
- ¿En el camino? ¿A donde vamos?
- Debemos marcharnos pronto de aquí, nos esperan en mi país, tu país, tus súbditos te quieren conocer.
Antes que Amir se diera cuenta estaba sentado en una gran limusina negra junto a su padre y un montón de caras desconocidas y amargas. Su corazón saltaba a toda velocidad.
- ¡Sofía! - pensaba, mientras miraba por la ventanilla
- ¡Sofía! - pensaba, mientras miraba por la ventanilla
- Hijo .... Al fin juntos. Déjame contarte, déjame contarte, mira que esto que nos ha pasado realmente es increíble.
El príncipe estaba tan emocionado y feliz que sólo pensaba en contarle a su hijo cuanto deseó tenerlo cerca de él cuando se enteró definitivamente de su existencia.
- Cuando murió Katy, mi amada Katy, quise morir yo también. Yo amaba a tu madre hijo. Ha sido la única mujer de la que realmente me he sentido enamorado. Pero bueno, ella ya estaba casada y no habría sido capaz de ocasionarle ningún dolor.
Luego tuve que partir. Nos despedimos y me hizo jurarle que no volvería a buscarla, pasara lo que pasara. Yo no pude, hijo. Siempre quería saber de ella y de su vida. Puse gente a seguirla y así fue como supe de su embarazo y de tu nacimiento. Sospeché que eras mi hijo cuando pude ver una foto tuya. Sólo que eso fue un poco tarde ya que Olivia se había encargado de hacerme creer que aquel niño era hijo de ella y no de Katty y que la niña era realmente hija de su esposo y no mío.
Eso me desilusionó mucho y dejé de vigilarla. Pero la noticia de su muerte me hizo revivir todo nuevamente y comencé a investigar.
Fue cuando me enteré de que había sido ella, Olivia, quien la había matado y quien había cambiado los niños al nacer convenciendo a Katty que eso sería lo mejor para ella. En aquellos años yo era muy joven y en una noche de borrachera me dejé seducir por Olivia. No sabes cuanto he sufrido por eso. Esa es la razón por la cual ella pudo manipularlo todo y a todos.
Luego tuve que partir. Nos despedimos y me hizo jurarle que no volvería a buscarla, pasara lo que pasara. Yo no pude, hijo. Siempre quería saber de ella y de su vida. Puse gente a seguirla y así fue como supe de su embarazo y de tu nacimiento. Sospeché que eras mi hijo cuando pude ver una foto tuya. Sólo que eso fue un poco tarde ya que Olivia se había encargado de hacerme creer que aquel niño era hijo de ella y no de Katty y que la niña era realmente hija de su esposo y no mío.
Eso me desilusionó mucho y dejé de vigilarla. Pero la noticia de su muerte me hizo revivir todo nuevamente y comencé a investigar.
Fue cuando me enteré de que había sido ella, Olivia, quien la había matado y quien había cambiado los niños al nacer convenciendo a Katty que eso sería lo mejor para ella. En aquellos años yo era muy joven y en una noche de borrachera me dejé seducir por Olivia. No sabes cuanto he sufrido por eso. Esa es la razón por la cual ella pudo manipularlo todo y a todos.
Amir no emitía palabra. Su cabeza daba vueltas. Se sentía mareado y quería vomitar. Incluso llegó a perder la conciencia por un instante.
Los médicos del príncipe lo atendieron de inmediato y lo subieron al avión privado donde lo restablecieron.
Entre sueños Amir sintió que su pecho se partía en dos. Despertó con un grito
- ¡Sofia!
- Y quien es Sofia - preguntó el principe -
Amir no contestó
Amir no contestó
- No puedo irme - dijo después de un rato - Tengo mis estudios, mi carrera... mi mujer.
-¿Tu mujer?
- No, es solo que ella es...
- ¡Ah! si no es alguien importante, entonces no hay problema. Ya verás que en tu país encontraremos a la mujer perfecta para ti. Ahora trata de descansar porque el viaje será largo.
Amir no sabía qué hacer, llorar, salir huyendo. Sentía que estaba siendo secuestrado, alejándolo de todo lo que él mas amaba. Pero su padre no entendía razones y no lo dejaba hablar. Al fin se quedó callado y dormido debido a los tranquilizantes que le habían aplicado los médicos para que se calmara. Al caer rendido solo deseaba que todo esto haubiese sido un mal sueño y esperaba despertar en los brazos de Sofia.
© Sam Mezylv
Continuará
(Escrito 06/05/2010)
viernes, marzo 14, 2014
SÓLO ABRÁZAME / 8. LA MUERTE

Amir se encontraba solo nuevamente en su casa. No tuvo dudas y sin pensar en las consecuencias, ni en los golpes, ni en el miedo; se acercó hasta la habitación de su madre dando grandes pasos
- Olivia, ¿estás segura de que vendrá?
Se fue directo al espejo a revisar lo que ya había descubierto junto a Sofía hacía pocos días atrás.
Esta vez, al moverlo con más fuerza, cayeron muchos papeles, entre ellos uno que le llamó particularmente la atención. Sin duda era un certificado de nacimiento.
Pero su sorpresa fue mayor cuando al leerlo con detención se enteró que el documento correspondía a la inscripción de Miranda, y lo más extraño:
"Madre: Olivia Saint Germain"
"Padre: Desconocido"
Esta vez, al moverlo con más fuerza, cayeron muchos papeles, entre ellos uno que le llamó particularmente la atención. Sin duda era un certificado de nacimiento.
Pero su sorpresa fue mayor cuando al leerlo con detención se enteró que el documento correspondía a la inscripción de Miranda, y lo más extraño:
"Madre: Olivia Saint Germain"
"Padre: Desconocido"
Amir no podía creer lo que sus ojos leían.
Entre tanto, sintió que se acercaban Olivia y Miranda hacia la habitación. Rápidamente se metió bajo la cama y se quedó quieto y casi sin respirar.
- Claro que vendrá. Le dije que tenía algo muy importante que decirle y a alguien a quien presentarle.
- ¿Crees que sospeche algo?
- Claro que sospecha. Esa es la idea
- No te entiendo
- Cuando él se fue, tu madre, bueno, ella la actriz de segunda, lo citó para contarle lo de su embarazo pero yo llegué a tiempo para evitarlo. Pero él no es tonto. Luego descubrí unas cartas de él donde le preguntaba si eso que debía contarle tenía que ver con que estaba esperando un hijo.
- Cuando él se fue, tu madre, bueno, ella la actriz de segunda, lo citó para contarle lo de su embarazo pero yo llegué a tiempo para evitarlo. Pero él no es tonto. Luego descubrí unas cartas de él donde le preguntaba si eso que debía contarle tenía que ver con que estaba esperando un hijo.
- ¿Ella no le respondió?
- Le respondió pero yo alcancé a rescatarlas antes que cayeran en sus manos
- Entonces él sabe de la existencia de Amir
- Debe sospecharlo.
- Pero por qué no me puedes presentar a mi como su hija - gritó Miranda
- Te lo he dicho mil veces niñita mal criada. En su país los herederos al trono son los hombres. Y si queremos hacernos de la fortuna que le corresponde a Amir debemos seguir con el plan.
Amir no podía entender ni creer lo que estaba escuchando. Sentía que el ruido intenso que hacían los latidos de su corazón lo delatarían.
- Amir no tiene carácter para ser rey. Es débil igual que su madre - rió sonoramente Olivia
- Yo me encargué de eso - dijo sarcástica, tomando un vaso de whisky acercándose a la ventana.
- Yo me encargué de eso - dijo sarcástica, tomando un vaso de whisky acercándose a la ventana.
- Igual yo la quería harto a ella - dijo Miranda cabizbaja - No debiste haber hecho .. eso - titubeó
Olivia tomó el vaso y lo lanzó contra la pared con furia.
- ¡Te he dicho un millón de veces que no íbamos a hablar de ese tema nunca más!
- Perdóname Olivia, perdona. Es que no lo puedo evitar. Todas las noches se viene a mi memoria esa noche; la sangre, el cuchillo.
Miranda no pudo continuar hablando y salió corriendo de la habitación.
Miranda no pudo continuar hablando y salió corriendo de la habitación.
- Eso. Sal de aquí. ¡Cobarde! ¡No parece que fueras hija mía! Chiquilla estúpida - masculló Olivia entre dientes, tirándose a la cama y quedándose dormida por lo ebria que ya estaba.
Amir, impactado por todo lo que acaba de oír, intentó salir sigilosamente de la habitación, pero cuando se acercaba a la puerta, Olivia lo detuvo con un grito.
- ¡Qué quieres!
- ¡Qué quieres!
- Mamá... soy yo. - dijo Amir, haciendo como que recién estaba entrando
- Vete, no quiero verte. ¡Vete de aquí!
Amir no lo pensó dos veces y salió rápidamente de ahí agradeciendo que Olivia no se había dado cuenta que él había estado todo el tiempo escondido bajo la cama.
Con el corazón agitado y sintiendo que su cuerpo pesaba una tonelada, llegó hasta su habitación para poder pensar y reflexionar acerca de todo lo que había oído.
Una vez en su cama, cerró los ojos y comenzó a introducirse como en un sueño. Sentía dolor en cada músculo de su cuerpo. Su cabeza parecía estar siendo presionada pero no quería abrir los ojos ya que comenzaron a llegar pequeños flashes a su memoria del día aquel en que Olivia lo había obligado a tener sexo con Miranda.
Se vio flotando sobre la habitación; reconoció su propio cuerpo acostado, luchando torpemente con Olivia. Ella le tenía las manos tomadas mientras Miranda observaba todo desde un rincón muy asustada.
- ¡Eramos unos niños! - se lamentó Amir - ¡Cómo pudo!
Luego, otro recuerdo. Alguien abría la puerta. Era la madre de Miranda, que entraba como loca a la habitación y comenzaba a golpear a Olivia.
Sus recuerdos, no tenían sonido, sólo podía observar lo que estaba pasando.
En un momento, otro recuerdo. Olivia corría hacia una mesa que había en el lugar y desde dentro de un cajón sacaba un cuchillo abalanzándose luego sobre Katty enterrándolo en su pecho.
Pronto se ve a si mismo tirado en la cama, como drogado y ve venir hacia él a Katty. Ella lo toma de la mano y cae sobre él muerta.
Amir despertó sobresaltado.
- Me dijo: adiós hijo, perdóname...te amo... ¡Si estoy seguro! eso si pude oírlo
- Me dijo: adiós hijo, perdóname...te amo... ¡Si estoy seguro! eso si pude oírlo
Por más que lo intentaba, Amir quería unir todos estos cabos sueltos que revoloteaban en su cabeza sobre esta historia. Estaba como loco. Se paseaba de lado a lado en su habitación. Sentía que su cabeza iba a estallar. Ya no podía más y decidió salir de ahí, pero no quiso ir donde Sofía. Pensó que la atribularía con tanta cosa horrorosa y prefirió irse a algún otro lugar para estar solo e intentar desenrollar esta madeja en la que se había convertido su vida.
En el camino se encontró con Pedro, quien notó de inmediato que Amir estaba muy nervioso y decidió abordarlo.
- Amir, hombre. Qué te pasa
- Hola Pedro, no te vi, disculpa
- Cómo me ibas a ver si andas con la cabeza apuntando hacia tus pies
Pedro le sonríe, pero pronto se da cuenta que Amir tiene los ojos llorosos
Pedro le sonríe, pero pronto se da cuenta que Amir tiene los ojos llorosos
- ¿Te pasa algo? ¿Estás bien?.
- Por favor Pedro ayúdame Mi cabeza va a explotar
- Dale vamos, yo conozco un buen lugar para conversar y de paso nos tomamos algo para calmarnos
- Si,sí vamos.
Una vez en el bar, Amir le cuenta lo que había escuchado y de los recuerdos que se le vinieron a la mente después que todo esto ocurrió.
- Amir, no cabe duda, estás en estado de shock. Que bueno que te encontré.
- Por favor, dime que piensas de todo lo que te conté.
- Mmm. Pues mira, todo lo que me has contado, sumado a lo que he visto y oído; para mi que estas dos minas se han encargado de cagarte la vida y la psique de pasadita.
- Pedro, por favor, eso ya lo se hace tiempo.
- Mira lo que yo puedo entender de todo esto es que tu mamá no es tú mamá, que tu papá si es tu papá, que la tal Miranda está tan loca como su madre, la que sí es su mamá, pero que no tiene papá...
- ¡Por favor no bromees! - lo interrumpió Amir angustiado
- Perdona, sólo trato de que no te vuelvas loco con tanta información. Perdona. Seriamente te digo que la tal Olivia es una asesina. Sin duda ella mató a tu verdadera madre para que no te contara la verdad sobre tu padre.
- ¿Y cual crees tu que es la verdad?
- Que eres hijo de Katty, la actríz y de Amir el príncipe y que Olivia, maliciosamente, intervino. Se quedó embarazada de otro hombre para hacerle creer al príncipe que él era el padre. Pero no contó con que este hijo sería una niña y las niñas no heredan tronos en la cultura islámica, sólo los niños. Seguramente Katty estaba muy confundida con el embarazo ya que seguramente ella era de raza blanca al igual que su marido, entonces con seguridad el hijo saldría un tanto más oscurito que ellos. Así que seguramente tu madre se dejó manipular por Olivia.
- Y así fue que nos intercambiaron con Miranda - Dijo Amir con la mirada triste
- Si no me cuentas esto tú, seguro te digo que ni una telenovela mexicana lo habría planeado mejor que Olivia
- ¡Mató a mi madre! A mi verdadera madre.... y frente a mis ojos
- ¿Nunca preguntaste que pasó con ella?
- Me dijeron que había muerto en un accidente en el extranjero. Lloré mucho su muerte sabes. La quería mucho.
- ¿Y por qué la mató? ¿te puedes imaginar alguna respuesta? - preguntó Pedro.
- He estado pensando e intentando recordando algunas otras cosas más que sucedieron ese día. Olivia quería que tuviera sexo con Miranda, seguramente pensaba en que la podría embarazar y así tener un heredero más directo de ella.
- Y tal vez matarte a ti después.
- ¡Esto es una locura! No puedo creer que esté metido en toda esta mierda. No sé que hacer. Olivia ya es dueña de una gran fortuna. ¿Por qué quiere más.?
- Así son ellos. Después de tenerlo todo, codician el poder. Es gente que está un poco loca creo yo.
- Así son ellos. Después de tenerlo todo, codician el poder. Es gente que está un poco loca creo yo.
- La ceremonia es mañana. Mañana conoceré a mi padre
- ¿Y si les sigues el juego? Y así te enteras hasta donde quieren llegar. ¿Y si las desenmascaras en plena fiesta?
- ¿Y si les sigues el juego? Y así te enteras hasta donde quieren llegar. ¿Y si las desenmascaras en plena fiesta?
- Pero no tengo pruebas
- ¿Y ese certificado que dices que encontraste?
- Tienes razón. Debo pensar en ello.
Amir calló ahogando la mirada en su vaso de vodka.
- Bueno Amir, espero que todo salga bien. - dijo Pedro golpeándole la espalda y sintiendo algo de pena por ese muchacho, pensando si de verdad es el hombre que su hermana necesita.
- Gracias. Por favor dile a Sofía que la llamaré mañana
- ¿No la irás a ver?
- Es lo que más quiero, pero todo esto me sobrepasa y si quiero estar junto a ella, debo solucionar todo este embrollo cuanto antes.
- Está bien, te entiendo, yo le digo. Nos vemos
- Adiós
Continuará...
(Escrito 05/05/2010)
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