viernes, junio 27, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 14. FIN



No pudo evitar estremecerse al cruzar el umbral y recordar las sucias manos de la persona que alguna vez quiso y quien tanto daño le había hecho.

Se había logrado deshacer de aquella horrible pesadilla de su pasado pero no sabía cómo ni por qué aun la perseguía sin poder alejarla.

Sofía tenía miedo pero entendía que debía hacerlo. No podía dejarse atemorizar. Sabía que debía continuar con su vida. Que tuvo suerte de que llegara Amir a tiempo.

Una vez dentro de la casa, Sofía comenzó a sentir que su corazón se escapaba de su pecho. Comenzó a sudar y un escalofríos recorrió todo su cuerpo.

Amir estaba ahí, cerca de ella para apoyarla cuando sus piernas no le respondían y sentía que se desmayaba.

- Vamos Sofía. Eres más fuerte - Le susurró al oído animándola. Ella le sonrió y continuó caminando
- Amigos anoche recibí una llamada que hará que andemos más tranquilos por la vida.
- ¿Que sucedió? - Preguntó Pedro
- Los abogados lograron hacer que el sicario declarara en contra de Olivia
- ¿Y que significa eso? - Preguntó Miranda
- Le harán un juicio a Olivia por conspirar para cometer un asesinato, o algo así y creo que por ese delito le pueden dar hasta cadena perpetua. La enviarán a una cárcel de alta seguridad y lo mejor. Le confiscarán todos sus bienes. Así no podrá hacer uso de su poder para seguir haciendo daño.
- Pero cómo que le confiscarán sus bienes si son míos también - exclamó Miranda-
- Yo que tu me olvidaba de que esa mujer era tu madre - le reprochó Amir.-
- Si, tienes razón. Era broma. No necesito nada de ella. Ahora puedo decir que no me falta nada - Dijo sonriendo, mientras abrazaba y besaba a Pedro juguetona

Sofia los observaba y escuchaba desde un rincón, sentada silenciosamente.

- ¿Te sientes mejor? - preguntó Amir

Sofía lo miró dulcemente y asintió con la cabeza para luego volver a adentrarse en sus pensamientos.
El se sentó junto a ella y la rodeó con sus brazos; acercó su cabeza hacia su hombro y besó su frente.
Pedro y Miranda se miraron y pronto entendieron que debían dejarlos solos.

- Bueno chicos nos vemos pronto. Con Miranda vamos a dar un paseo por el pueblo. Nos vemos

Pero Amir y Sofia ya no los escuchaban. Estaban abstraídos cada uno mirando al otro sin decirse nada.

- Amir, ¿me contarás...?

El se acomodó en el sofá y sin más preámbulo comenzó a relatar la odisea de su partida.

- Tu ya sabes lo que pasó ¿cierto?, en la famosa fiesta de compromiso.
- Si algo supe por la prensa
- Bueno, cuando dejé el lugar me sentía muy mal. Estaba mareado, con nauseas. Sentía que mi cabeza era una bomba de tiempo que estallaría en cualquier momento.
Salimos con mi padre y de inmediato nos subimos a un auto. Yo estaba tan emocionado que no me di cuenta que me estaban llevando hacia el aeropuerto.
En algún momento perdí el conocimiento y cuando me recuperé ya iba camino a su país.
Lo único que hacía era pensar en ti. En que pensarías que te había abandonado. Mi padre no quería entender que mi vida estaba aquí junto a ti.
El quería hacer de mi alguien que no era. Yo sólo quería un padre, no un principado, ni riquezas, ni nada de lo que el me ofrecía. ¡Si hasta me quiso comprometer!

Sofía lo miró extrañada.

- Si - continuó Amir - me presentó a una princesa de no se donde y ya iba a comenzar con preparativos para el compromiso.
- O sea, otra vez estaban dirigiendo tu vida - interrumpió Sofía
- Si, y yo lo estaba permitiendo. Para no perder lo único que me estaba quedando... mi padre.

Una noche ya no pude más. Sentía que te estaba olvidando y lo peor, que tu ya no me querrías volver a ver nunca más. Dejé de comer, no dormía, comencé a beber mucho.
Y así, borracho, fui a enfrentar a mi padre para decirle que estaba haciendo lo mismo que Olivia había hecho toda su vida conmigo,  manipularme a su antojo.
Pero lejos de entenderme, me encerró en mi habitación y hacía que sus empleados me obligaran a comer. Me mantenían sedado.

- O sea Olivia era un gatito al lado de tu padre
- No Sofia, no era eso. Después lo entendí. El temía perderme de nuevo y quería darme todo lo que estaba a su alcance. Luego él me lo explicaría así.
- Luego de qué
- Un día, o una noche, ya no me acuerdo. Recordé cuando te conocí. Tu valor y coraje me enamoraron. Me diste alas, confiabas en mi y yo estaba ahí, sentado en una habitación sin hacer nada por mi. Ya no te tenía cerca, no podía ver tu sonrisa ni volvería a besar tu boca nuevamente. Me volví loco ¿sabes?. 
- ¡Amir! - gritó Sofía
- Si. Ya no quería seguir con mi vida así, sin ti.
- ¿Qué hiciste? Me asustas
- Lo que tú me habías enseñado a hacer. Levantarme y mirar de frente a mi padre, sin miedo. No podía continuar dejando que otros tomaran decisiones por mi. Ya no quería volver a ser el cobarde que conociste. Debía ser valiente como tu lo eres.
- Yo no soy valiente Amir. Mírame.
- Lo eres. Claro que lo eres. Eres más fuerte que yo. Tu lograste superar cosas horribles y ahí estabas. Parada frente a mi con tu sonrisa perfecta.
- Ya no queda mucho de eso - dijo Sofía mientras que sentía un intenso dolor en su pecho.

Amir la observaba con cierta nostalgia. De verdad ella había cambiado algo. Seguía siendo tan hermosa como la recordaba pero en su esencia faltaba algo. Esa chispa, ese algo que sólo él podía distinguir y que lo hacía amarla como lo hacía.

- Al cabo de un tiempo - continuó - de largas y espantosas discusiones con mi padre finalmente logró entenderme y me dejó libre. Lo primero que hice fue tomar el primer vuelo que me trajera hasta ti. El resto de la historia ya la sabes.

Sofía, con los ojos llenos de lágrimas, lo abrazó y lo besó suavemente.

-Ya estás aquí y no dejaré que te escapes nuevamente.

Amir la abrazó fuerte contra su pecho con amor, con ansias, con deseo. Sofía se separó un poco de su abrazo para mirarlo desde abajo. Sus ojos brillaban y su boca entreabierta lo llamaba a saciarse entre sus labios y bajo el arrebato de su lengua; pero al acercarse hasta ella y comenzar a besarla como siempre soñaba mientras estuvo lejos, sintió que algo no estaba bien. Sofía temblaba entre sus brazos y sabía que no era por la emoción. La alejó unos centímetros de su mirada y lo supo.

- Está bien pequeña. Todo está bien. Soy yo, Amir. Te amo

Pero Sofía no lograba alejar de su mente las imágenes, las torpes caricias y luego los bruscos besos que Pablo le había dado aquella horrible noche, en donde se atrevió a enterrar su sucia lengua hasta el fondo de su garganta. Ella quiso vomitar al recordar y los temblores se convirtieron en espasmos que ya no lograba controlar. Su mirada se perdía.

- No llores, por favor. Ya estoy aquí - susurró en su oído, mientras la volvía a  cubrir con su abrazo lleno de angustia y ella comenzaba a mecerse sin poder evitar el desgarrador grito que al fin se escapaba de su garganta.

FIN.


Sam Mezylv
(Escrito 20/05/2010)





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