viernes, octubre 18, 2013

APRENDIENDO A AMARTE Capítulo 21.


Consuelo aun no salía de su impresión. Sus mirada y la de Alejandro no podían despegarse la una de la otra.

-¡Consuelo! – Exclamó Max al verla, abalanzándose sobre ella. El aun llevaba puestas unas esposas que le impedían poder abrazarla y besarla como deseaba.

Los ojos de ella al fin lograron fijarse en los de Max. Sus lágrimas embarradas cubrían su rostro, pero esto a él no le importaba. Como pudo la llenó de besos.

Alejandro observaba la escena con los dientes y puños apretados. Como desearía poder ser él quien la abrazara y la salvara de aquellos matones que la sostenían firmemente por los brazos. Su angustia ya alcanzaba a hacerse notar y Emma comenzaba a sospechar.

- ¡Apareció la pajarita! – exclamó Emma burlándose de ella
- ¡Sepárenlos! – Ordenó Osman pasando por encima del cuerpo de Rony
-A ese ya no lo necesitaremos. ¡Sáquenlo de aquí! – dijo el hombre, cuyos negros ojos ya comenzaban a reflejar una mirada triunfante.

Pronto lograría sacarle la información necesaria que lo llevaría a conseguir al fin su recompensa, aquella con la que venía soñando desde hacía mucho tiempo. Finalmente podría vivir libremente como siempre lo había deseado.

Al quitarle sus padres la herencia que le correspondía al separarse de Aida, todos sus planes se vieron frustrados. Necesitaba el dinero que la mafia le otorgaba fácilmente. El no tendría escrúpulos para lograr alcanzar su meta.

Alejandro observaba la situación desde un rincón intentando no llamar la atención de Emma. Guardó su arma, tragó saliva, bajó la mirada y se dirigió hacia donde estaba Osman. Llevaba el corazón en la mano y no lograba sacarse de la cabeza la mirada de horror de Consuelo al verlo disparar y dar muerte a Rony.

- Lo hice por ella – se repetía – Lo hice por ti… ¡¡por ti!! – gritaba su alma sin querer mirarla de frente.

-¿Cómo has estado querida amiga? – se acercó Emma al rostro de Consuelo
-¿Me recuerdas cierto? – dijo sonriendo cínicamente
-¡Éramos tan buenas amigas!. ¡Lo compartimos todo!.. Incluso a tu novio – Reía como loca mientras observaba a Max quien, si hubiese podido, la habría estrangulado en ese mismo instante.

Alejandro intentaba concentrarse en lo que decía Osman pero miraba de reojo a Emma deseando que no le fuera a hacer más daño a Consuelo porque el tendría que reaccionar, quedando en evidencia.

-Al único que no logré nunca llevar a la cama fue a éste – dijo sonoramente  Emma apuntando con un arma a Alejandro quien intentaba no prestar atención a lo que decía.

-¿Aun no entiendo por qué este repentino olvido de él y ese gran amor que te profesaba en aquella época? – dijo Emma, observándolos a los dos y viendo la expresión de sorpresa en la mirada de Max.
-¿A que no sabías mi querido ex esposo? – le dijo a Max burlonamente
-Pero si estos dos estaban calientes el uno por el otro.. Jajaja Pero no te preocupes, nunca se tocaron. Yo se los impedí muchas veces.

Alejandro entendió que lo estaba provocando. No se lo iba a permitir.

Consuelo buscaba refugio a su inmenso dolor en los ojos de Max pero este se encontraba absorto en el relato de Emma.

El siempre se había considerado el primero y el único en la vida de Consuelo, y esta historia venía a cambiarlo todo.

-Todos la querían a ella. La niña tierna, hermosa y delicada. De piel tan suave - Emma comenzó a pasar sus manos por el rostro de Consuelo y a acariciarla.  – ¿Sabías eso Ale? – preguntó en voz alta – tiene una piel exquisita.  ¿Y tu Max?, ¿que tal esta zorrita?… ¿Era tan buena como yo en la cama?.. ¡Me imagino que no!. Por algo la abandonaste y te fuiste tras de mi. ¿Recuerdas como nos burlábamos de sus estúpidos escrúpulos morales. Tanto pudor y recato. ¿Recuerdas Max?.

-Si amiga, el me lo contaba todo. Todo lo que hacían y lo que no. Sobre todo esto último. Eras bien Fome – Emma se burlaba y reía como loca. Todos en la habitación se mantenían pendientes de sus desvaríos.

Consuelo ya no pudo seguir aguantando las lágrimas y cayó abatida por el dolor y el desengaño. Los únicos hombres a los que alguna vez había amado la habían traicionado de la peor manera.

Max no decía nada. Intentaba ocultar su cara de vergüenza. Miraba a Consuelo y sus ojos ansiaban pedirle perdón.

Alejandro no pudo más. Dejó a Osman con la palabra en la boca y se fue directamente a increpar a Emma.

-¡Emma, ya basta! – exclamó Alejandro.
-¡Eso quería ver!- dijo Emma como en éxtasis – ¡Lo sabía! Tú aun no la has olvidado. ¡Osman tenemos un serio problema aquí! – gritó satisfecha.
-No digas tonterías – dijo Alejandro nervioso

Osman había estado poniendo atención a los desvaríos de Emma pero no les había querido prestar demasiada atención, hasta que Alejandro decidió intervenir. Definitivamente esto le pareció algo más que sospechoso y decidió actuar.


-Alejandro ya va siendo hora que comencemos a interrogar al chileno. ¡Traigan a la chica! – Ordenó Osman, sabiendo perfectamente que era la forma de saber de qué lado estaba él.

Consuelo continuaba llorando. Los hombres que la mantenían tomada de los brazos firmemente, la levantaron del suelo para llevarla hasta donde estaban Osman y Alejandro. Luego, los otros hicieron lo mismo con Max.

-A ver pajaritos - dijo Emma, pero la interrumpió Osman
-No. Alejandro comienza tú

Alejandro estaba desconcertado. No sabía por donde empezar. Tenía a Consuelo, a SU Consuelo ahí, abatida a sus pies. Cualquier movimiento en falso podría significar su muerte y la de él.

-Max, ya sabes por qué estamos todos aquí – comenzó a decir Alejandro – Necesitamos las claves de la cuenta de tu abuelo. Luego que nos las des los dejaremos libres a los dos.
-¿Crees que soy idiota? – respondió Max con odio en la mirada. Ahora que sabía que aquel hombre estuvo y podría aun estar en primer lugar en el corazón de Consuelo sentía que lo odiaba con toda su fuerza.
-¡Se que nos matarán en cuanto se las dé! ¡No diré nada!
-Piensa en tu hijo querido – expresó Emma desafiante
-Es tu hijo también puta de mierda – Gritó lleno de rabia – Se que no puedes hacer nada en su contra. Si me pasa algo él es el único heredero y ya sabes que nada, absolutamente nada te corresponde a ti.
-Ja! ¡Que ingenuo eres!!. Una vez que entregues la información no solo tendré tu fortuna.
-Ya basta – Interrumpió Osman - Alejandro.. procede

¡Cómo deseaba que jamás el destino los hubiera puesto en aquella situación.

-Las claves Max o… la mato – dijo Alejandro, tomando a Consuelo por la espalda, quitándosela de las manos a los hombres que la sostenían y apuntándole con el arma en la cabeza.

Consuelo lograba sentir el palpitar del corazón de Alejandro que le atravesaba la piel y la carne hasta llegar a su sangre. Su respiración agitada muy cerca de su oído marcaba el compás de los latidos de su corazón.

No pudo evitar sentir aquella extraña sensación que siempre le provocaba su cercanía, pero esta vez era diferente. El hombre al cual por fin había decidido amar y entregarse por completo tenía un arma en su mano y estaba apuntando hacia su cabeza.

El ruido de una bala que provenía desde fuera de la cabaña vino a interrumpir toda la acción. Rápidamente los hombres que custodiaban el lugar entraron a la cabaña corriendo y disparando tras de si.

-¡Nos encontraron! ¡Hay que huir! – dijo uno antes que una segunda bala acertara directo en su corazón y atravesara la habitación.

Consuelo cayó desmayada en los brazos de Alejandro.

-¡No! – exclamó él con el alma desgarrada y corrió a refugiarse tras unos pilares llevando consigo el cuerpo herido de su amada.



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26/10/2010


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