viernes, marzo 14, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 8. LA MUERTE


Amir se encontraba solo nuevamente en su casa. No tuvo dudas y sin pensar en las consecuencias, ni en los golpes, ni en el miedo; se acercó hasta la habitación de su madre dando grandes pasos

Se fue directo al espejo a revisar lo que ya había descubierto junto a Sofía hacía pocos días atrás.

Esta vez, al moverlo con más fuerza, cayeron muchos papeles, entre ellos uno que le llamó particularmente la atención. Sin duda era un certificado de nacimiento.

Pero su sorpresa fue mayor cuando al leerlo con detención se enteró que el documento correspondía a la inscripción de Miranda, y lo más extraño:

"Madre: Olivia Saint Germain"
"Padre: Desconocido"

Amir no podía creer lo que sus ojos leían.

Entre tanto, sintió que se acercaban Olivia y Miranda hacia la habitación. Rápidamente se metió bajo la cama y se quedó quieto y casi sin respirar.

- Olivia, ¿estás segura de que vendrá?
- Claro que vendrá. Le dije que tenía algo muy importante que decirle y a alguien a quien presentarle.
- ¿Crees que sospeche algo?
- Claro que sospecha. Esa es la idea
- No te entiendo
- Cuando él se fue, tu madre, bueno, ella la actriz de segunda, lo citó para contarle lo de su embarazo pero yo llegué a tiempo para evitarlo. Pero él no es tonto. Luego descubrí unas cartas de él donde le preguntaba si eso que debía contarle tenía que ver con que estaba esperando un hijo.
- ¿Ella no le respondió?
- Le respondió pero yo alcancé a rescatarlas antes que cayeran en sus manos
- Entonces él sabe de la existencia de Amir
- Debe sospecharlo.
- Pero por qué no me puedes presentar a mi como su hija - gritó Miranda
- Te lo he dicho mil veces niñita mal criada. En su país los herederos al trono son los hombres. Y si queremos hacernos de la fortuna que le corresponde a Amir debemos seguir con el plan.

Amir no podía entender ni creer lo que estaba escuchando. Sentía que el ruido intenso que hacían los latidos de su corazón lo delatarían. 

- Amir no tiene carácter para ser rey. Es débil igual que su madre - rió sonoramente Olivia
- Yo me encargué de eso - dijo sarcástica, tomando un vaso de whisky acercándose a la ventana.
- Igual yo la quería harto a ella  - dijo Miranda cabizbaja - No debiste haber hecho .. eso - titubeó 

Olivia tomó el vaso y lo lanzó contra la pared con furia.

- ¡Te he dicho un millón de veces que no íbamos a hablar de ese tema nunca más!
- Perdóname Olivia, perdona. Es que no lo puedo evitar. Todas las noches se viene a mi memoria esa  noche; la sangre, el cuchillo.

Miranda no pudo continuar hablando y salió corriendo de la habitación.

- Eso. Sal de aquí. ¡Cobarde! ¡No parece que fueras hija mía! Chiquilla estúpida - masculló Olivia entre dientes, tirándose a la cama y quedándose dormida por lo ebria que ya estaba.

Amir, impactado por todo lo que acaba de oír, intentó salir sigilosamente de la habitación, pero cuando se acercaba a la puerta, Olivia lo detuvo con un grito.

- ¡Qué quieres!
- Mamá... soy yo. - dijo Amir, haciendo como que recién estaba entrando
- Vete, no quiero verte. ¡Vete de aquí!

Amir no lo pensó dos veces y salió rápidamente de ahí agradeciendo que Olivia no se había dado cuenta que él había estado todo el tiempo escondido bajo la cama.

Con el corazón agitado y sintiendo que su cuerpo pesaba una tonelada, llegó hasta su habitación para poder pensar y reflexionar acerca de todo lo que había oído.

Una vez en su cama, cerró los ojos y comenzó a introducirse como en un sueño. Sentía dolor en cada músculo de su cuerpo. Su cabeza parecía estar siendo presionada pero no quería abrir los ojos ya que comenzaron a llegar pequeños flashes a su memoria del día aquel en que Olivia lo había obligado a tener sexo con Miranda.

Se vio flotando sobre la habitación; reconoció su propio cuerpo acostado, luchando torpemente con Olivia. Ella le tenía las manos tomadas mientras Miranda observaba todo desde un rincón muy asustada.

- ¡Eramos unos niños! - se lamentó Amir - ¡Cómo pudo!

Luego, otro recuerdo. Alguien abría la puerta. Era la madre de Miranda, que entraba como loca a la habitación y comenzaba a golpear a Olivia.

Sus recuerdos, no tenían sonido, sólo podía observar lo que estaba pasando.

En un momento, otro recuerdo. Olivia corría hacia una mesa que había en el lugar y desde dentro de un cajón sacaba un cuchillo abalanzándose luego sobre Katty enterrándolo en su pecho.

Pronto se ve a si mismo tirado en la cama, como drogado y ve venir hacia él a Katty. Ella lo toma de la mano y cae sobre él muerta. 

Amir despertó sobresaltado.

- Me dijo: adiós hijo, perdóname...te amo... ¡Si estoy seguro! eso si pude oírlo

Por más que lo intentaba, Amir quería unir todos estos cabos sueltos que revoloteaban en su cabeza sobre esta historia. Estaba como loco. Se paseaba de lado a lado en su habitación. Sentía que su cabeza iba a estallar. Ya no podía más y decidió salir de ahí, pero no quiso ir donde Sofía. Pensó que la atribularía con tanta cosa horrorosa y prefirió irse a algún otro lugar para estar solo e intentar desenrollar esta madeja en la que se había convertido su vida.

En el camino se encontró con Pedro, quien notó de inmediato que Amir estaba muy nervioso y decidió abordarlo.

- Amir, hombre. Qué te pasa
- Hola Pedro, no te vi, disculpa
- Cómo me ibas a ver si andas con la cabeza apuntando hacia tus pies

Pedro le sonríe, pero pronto se da cuenta que Amir tiene los ojos llorosos

- ¿Te pasa algo? ¿Estás bien?.
- Por favor Pedro ayúdame Mi cabeza va a explotar
- Dale vamos, yo conozco un buen lugar para conversar y de paso nos tomamos algo para calmarnos 
- Si,sí vamos.

Una vez en el bar, Amir le cuenta lo que había escuchado y de los recuerdos que se le vinieron a la mente después que todo esto ocurrió.

- Amir, no cabe duda, estás en estado de shock. Que bueno que te encontré.
- Por favor, dime que piensas de todo lo que te conté.
- Mmm. Pues mira, todo lo que me has contado, sumado a lo que he visto y oído; para mi que estas dos minas se han encargado de cagarte la vida y la psique de pasadita.
- Pedro, por favor, eso ya lo se hace tiempo.
- Mira lo que yo puedo entender de todo esto es que tu mamá no es tú mamá, que tu papá si es tu papá, que la tal Miranda está tan loca como su madre, la que sí es su mamá, pero que no tiene papá...
- ¡Por favor no bromees! - lo interrumpió Amir angustiado
- Perdona, sólo trato de que no te vuelvas loco con tanta información. Perdona. Seriamente te digo que la tal Olivia es una asesina.  Sin duda ella mató a tu verdadera madre para que no te contara la verdad sobre tu padre.
- ¿Y cual crees tu que es la verdad?
- Que eres hijo de Katty, la actríz y de Amir el príncipe y que Olivia, maliciosamente, intervino. Se quedó embarazada de otro hombre para hacerle creer al príncipe que él era el padre. Pero no contó con que este hijo sería una niña y las niñas no heredan tronos en la cultura islámica, sólo los niños. Seguramente Katty estaba muy confundida con el embarazo ya que seguramente ella era de raza blanca al igual que su marido, entonces con seguridad el hijo saldría un tanto más oscurito que ellos. Así que seguramente tu madre se dejó manipular por Olivia.
- Y así fue que nos intercambiaron con Miranda - Dijo Amir con la mirada triste
- Si no me cuentas esto tú, seguro te digo que ni una telenovela mexicana lo habría planeado mejor que Olivia
- ¡Mató a mi madre! A mi verdadera madre.... y frente a mis ojos
- ¿Nunca preguntaste que pasó con ella?
- Me dijeron que había muerto en un accidente en el extranjero. Lloré mucho su muerte sabes. La quería mucho.
- ¿Y por qué la mató? ¿te puedes imaginar alguna respuesta? - preguntó Pedro.
- He estado pensando e intentando recordando algunas otras cosas más que sucedieron ese día. Olivia quería que tuviera sexo con Miranda, seguramente pensaba en que la podría embarazar y así tener un heredero más directo de ella.
- Y tal vez matarte a ti después.
- ¡Esto es una locura! No puedo creer que esté metido en toda esta mierda. No sé que hacer. Olivia ya es dueña de una gran fortuna. ¿Por qué quiere más.?
- Así son ellos. Después de tenerlo todo, codician el poder. Es gente que está un poco loca creo yo.
- La ceremonia es mañana. Mañana conoceré a mi padre
- ¿Y si les sigues el juego? Y así te enteras hasta donde quieren llegar. ¿Y si las desenmascaras en plena fiesta?
- Pero no tengo pruebas
- ¿Y ese certificado que dices que encontraste?
- Tienes razón. Debo pensar en ello.

Amir calló ahogando la mirada en su vaso de vodka.

- Bueno Amir, espero que todo salga bien. - dijo Pedro golpeándole la espalda y sintiendo algo de pena por ese muchacho, pensando si de verdad es el hombre que su hermana necesita.
- Gracias. Por favor dile a Sofía que la llamaré mañana
- ¿No la irás a ver?
- Es lo que más quiero, pero todo esto me sobrepasa y si quiero estar junto a ella, debo solucionar todo este embrollo cuanto antes.
- Está bien, te entiendo, yo le digo. Nos vemos
- Adiós

Continuará...
(Escrito 05/05/2010)

lunes, febrero 10, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 7 LA PASIÓN



-Ehhh... Hola Pedro. Disculpa la hora. ¿Está Sofía?-
- Amir. Qué pasa. ¿Todo bien?

Sofía ya le había contado a su hermano todo y también le preocupaba la reacción que pudiera tener él al saber acerca de sus orígenes.

-Si Pedro, todo está bien. Sólo necesito ver a Sofia y hablar con ella. Es importante.
-Espera la llamo. Toma asiento.

Sofía ya se encontraba acostada pero aun no se dormía. Al escuchar que era Amir quien golpeaba a la puerta, dió un brinco de la cama y se fue corriendo a mirarse al espejo. No pensó en cambiarse el pijama. Tardaría demasiado. Al poco rato se apareció en la sala, vestida sólo con una camisa de dormir algo ceñida al cuerpo la que, debido al frío de de aquella noche, hacía que se traslucieran sus pezones. Amir, antes de verla a ella, dirigió su mirada directamente hacia su cuerpo. No pudo evitarlo. Algo dentro de él se estremeció.

- Hola Amir, ¿cómo estás?
- Bien, bien

 Amir reacciono luego de quedarse embobado mirándola, mientras ella no se daba cuenta de lo que había provocado en él.

Mientras tanto Pedro, era el único que se había dado cuenta de la situación y sonreía. Intuía que a su hermana le hacía bien la compañía de Amir y la quería ver feliz. El había sido testigo de la profunda tristeza en la que había caído luego de que aquél hombre la enamorara para luego haberle provocado heridas físicas y psicológicas de las que le había costado muchísimo tiempo sanar.

Su hermano sabía que Sofia estaba lista y preparada para amar y ser amada y esta vez sería un amor sano y bueno. Pedro rezaba para que así fuera.

- ¿Podemos hablar?
- Claro dime  
- No te molestes Pedro, pero ¿puedo hablar con tu hermana en privado?
- Dale. Hagan como que no estoy.
-Ven Amir, cuéntame qué sucede

Sofía tomó de la mano a Amir al ver que su hermano no se movía de la sala y los miraba entretenido. Se lo llevó hasta su habitación y se sentaron en la cama.

Amir estaba nervioso. El sentirla tan cerca y solos lo hacía temblar.

Como pudo le contó lo que había sucedido y Sofía tomó sus manos.

-Y como te sientes sabiendo todo esto Amir
-No se como me siento Sofia. Estoy muy emocionado, contento. Pero no se los detalles de toda esta historia y eso me tiene un poco ansioso.

Sofía se perdió en su mirada. Se despojo de temores provocados en un pasado doloroso. Lo abrazó fuertemente. Amir sintió su pecho agitado latiendo sobre él, tomó su rostro y le besó dulcemente los ojos, las mejillas, la frente.

Ella mantenía levemente abierta su boca y los ojos cerrados. Él no tuvo las fuerzas ni la voluntad para  dejar de avanzar más allá y la besó con pasión. Sus labios se juntaron, sus lenguas se buscaban. Sus respiraciones se volvían cada vez más agitadas.

Una ola de calor los envolvía y ellos querían hundirse  bajo aquel fuego húmedo y no salir jamas.

Sofía se dejó llevar cuando Amir se posó sobre ella. Lo abrazó por el cuello para luego ir sobre su camisa y acariciar su espalda.

Un leve gemido se escapó en su oreja que la hizo estremecer. Su cerebro ya no tenía control sobre sus actos. Sus manos corrieron a quitarle la camisa. Ardía de deseos de sentir su piel sobre la de ella.

Amir la ayudaba torpemente. No quería despegar su boca de su cuello ni sus manos de sus pechos.

Al fin estaban piel con piel fundidos por el calor y la humedad. La lengua de Amir bajaba y subía por los pechos de Sofía. Pronto quiso más y bajó hasta su vientre. Ella estaba desnuda para él, para sus besos, para el placer de sus sentidos. Era ella la princesa de sus sueños encantados y era a ella a quien quería hacer feliz.

La respiración agitada de Sofía lo excitaba. El sube y baja de su pecho lo alientaba a seguir pero de pronto se detuvo. En su cabeza los recuerdos de aquella vez; la sangre, las amenazas de Miranda, el miedo.

-No, no Sofía. No quiero hacerte daño. Te amo, te amo demasiado
-Amir. Por favor....

Sofía lo miró llena de deseo.

- Por favor Amir, ven. No me harás daño, te lo aseguro.

Sofía se acercó a él, tomó su mano dirigiéndola hacia su espacio más intimo. Ella cerró los ojos y se estremeció gimiendo suave. Estaba mojado y tan cálido que Amir no se pudo resistir. La deseaba tanto pero a la vez tenía tanto miedo de perder el control y hacerle daño. Como aquella vez, como le habían hecho creer que había sido con Miranda.

Ella comenzó a quitar el cinturón de su pantalón rápidamente, mientras él no dejaba de acariciar aquel océano delirante y húmedo que desarmaba todo su blindaje y lo hacía olvidar el mundo a su alrededor.

-No pienses en nada Amir. Sólo ámame - le respiró ella en el oído antes de que él entrara en su cuerpo; primero lentamente y luego al candente ritmo de los latidos de sus corazones.

Sofía sudaba, se contraía; ahogaba sus gemidos mordiendo, besando y arañando la piel de Amir y el reía con cada uno de aquellos gestos. Le dolía pero le excitaba  y le encantaba.

Cuando sintieron que venían de vuelta de un viaje por las nubes y las estrellas, se descubrieron abrazados fuertemente. Sus cuerpos mojados y pegados, sus pieles saladas y ardientes.

- No me sueltes por favor  - le susurró Amir en el oído - Sólo abrázame. No dejes de hacerlo. Temo abrir los ojos y que ya no estés conmigo.
- No te dejaré Amir. Te amo como no creí que podría ser capaz de amar nunca.
- Contigo a mi lado me siento seguro, valiente. Tan fuerte, que creo  que puedo vencerlo todo. Hiciste que me encontrara conmigo, con mis raíces y sólo deseo protegerte y amarte siempre.

Abrazados se quedaron dormidos. Cansados, muy cansados.

Al amanecer, Sofía sintió los brazos de él a su alrededor. Se giró para besarlo, pero al hacerlo se dio cuenta que él hacía rato que ya había despertado y la observaba fijamente mientras sus dedos jugaban con sus cabellos.

-No te hice daño ¿cierto? - preguntó Amir con el ceño fruncido
-Pero ¿por qué preguntas eso?, ¿no recuerdas lo que sucedió anoche?
- Es que he visto...
- Qué has visto - preguntó Sofia asustada sentándose sobre la cama
- ¿Qué te sucedió ahí? 

Amir había descubierto unas antiguas cicatrices que Sofia tenía sobre su espalda y en los brazos. Si bien no parecían ser demasiado profundas se notaba que habían sido hechas como con algún elemento filoso.

Sofia tembló y echó a llorar sobre las sábanas

- Pero qué... Por favor no llores. Dime que no fui yo quien te hizo daño.
- No Amir. No fuiste tu. Las cicatrices son muy antiguas. Anoche pensé que podrían haberse borrado 
- ¿Alguien te hizo eso?

Sofía no respondía y solo lloraba. Amir la observaba confundido. Si alguien la había marcado de aquella forma él sentía que seria capaz de matarlo

- Hace mucho tiempo creí estar enamorada de un hombre que finalmente resultó ser una bestia.
- ¿Te maltrataba?
- Lo hacía porque yo se lo permitía. Me di cuenta de ello un poco tarde, pero lo hice al fin. En aquella época era muy ingenua y pensaba que él sería la única persona que me podría querer. Mi autoestima estaba por los suelos. Yo no me quería nada.
- Dime donde lo encuentro y te juro que lo mato
- No seas niño Amir 

Sofía le sonrió dulcemente y seco sus propias lágrimas

- Hoy soy otra persona. De aquellos días ya ha pasado mucho tiempo. Entendí que para que alguien merezca mi amor debo comenzar por amarme yo primero, respetarme y aceptarme. Me costó pero salí del hoyo. La psicóloga que te recomendé me ayudó mucho en esta sanación y ahora... mírame soy una nueva Sofia que se acepta y ama tal cual es y que ahora está junto a un gran hombre que merece mi amor, mi confianza y mi respeto.

Amir no dejaba de imaginar a la persona que le había provocado tales heridas a una mujer tan hermosa como Sofía. Sintió odio. Mucho más del que sentía por su propia madre o por Miranda.

- Por eso cuando vi aquella noche como Miranda te golpeaba, sentí mucha rabia. Me vi a mi misma años atrás y quise intervenir pero Pedro me lo impidió.

Amir tuvo el impulso de besar las heridas de Sofia. Una a una fue acariciando con sus labios y su lengua aquellas marcas. Internamente aspiraba a hacerlas desaparecer de aquella piel que tanto amaba. Las besó una y otra vez. La rodeó con sus brazos y continuó besando sus brazos, su cuello, el lóbulo de sus orejas, su espalda; hasta que  no pudo resistir el impulso de querer volver a sentirla dentro de él.

-No me quiero ir 
-No te vayas
-Tengo que volver a resolver todo. Debo volver a mi realidad. Y mas aun con esto que ha pasado entre nosotros. Debo saber por qué Miranda y mi madre me mintieron todo este tiempo, haciéndome creer que yo era un animal, un monstruo que le había hecho daño cuando...

-Temo que no vuelvas a mi Amir -  le interrumpió Sofía. No quería escuchar ni imaginar que alguna vez pudo haber estado junto a Miranda en la misma cama, besándola y acariciándola como lo había hecho con ella.

-No te dejaré nunca. Eres el amor de mi vida - dijo Amir  - por lo mismo debo volver y resolver este misterio. Quiero sentirme verdaderamente merecedor de tu amor... de ti.

Sofia no dejaba de sentir que algo no iba bien. Tembló al despedirse de él en el umbral de su puerta.



Continuará

domingo, febrero 09, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 6.EL SECRETO (FINALMENTE)



Olivia llegó a su casa eufórica. La rabia y el odio la llevaron directo a la habitación de sus hijo, entrando en ella de golpe, azotando la puerta contra el muro.

-Mamá no tienes derecho a entrar así a mi ....
-Derechos los tengo todos, ¡imbécil! - le interrumpió
-Soy tu madre y te exijo que dejes de ver a esa mujerzuela. Ella sólo está en busca del dinero. ¡Hasta cuando tendré que recordartelo!. Tu te debes casar con Miranda. Ya está todo dispuesto. No hay vuelta atrás. No vendrás a echar a perder todos mis planes a estas alturas.

Olivia hablaba y se paseaba a tropezones por la habitación. A ratos decía cosas sin sentido y se quedaba mirando por un rato hacia ninguna parte.


-Tu no sabes nada mamá. Estás ebria para variar. Ve a dormir. Mañana hablamos.
-¡No me faltes el respeto! - gritó ella, avalanzandose amenazadora sobre Amir para golpearlo pero este la detuvo con firmeza.
-¡Tu no me vuelves a poner un dedo encima nunca más!

Los ojos de Amir eran otros. Más abiertos, con una fuerza y un brillo que Olivia jamas había visto antes. Tuvo miedo porque en ellos vio los de su padre. La misma mirada furiosa y llena de rabia que recordaba  de él desde la última vez que hablaron.


Hacía veinticinco años ya que lo esperaba, que lo soñaba. Que se dormía pensando en su venganza. En el día en que le haría pagar la vergüenza y la deshonra de haberla rechazado cruelmente y preferido a su mejor amiga. Una insignificante aspirante a actriz de segunda a la que utilizaba para sentirse superior y algo más segura de si misma.

-¿Quien es Amir Ghazi Bin Aziz?- dijo de pronto Amir, haciendo que Olivia bajara de su nube de recuerdos.

- No se de qué me hablas. Me voy a dormir
- Vi la lista de invitados y es el único personaje que no conozco

Olivia se detuvo en la puerta y dudó antes de responder


- Era el mejor amigo del padre de Miranda
- ¿Y tu, lo conoces?
- Claro que lo conozco
- Qué tienes que ver con él
- Nada. Ya me voy 
- Por qué me llamo igual que él

Olivia se sintió mal. Aun no era tiempo de que él supiera nada. De ser así todo el castillo que había armado en su cabeza se vendría abajo estrepitósamente. 


- ¡Mamá, mírame! te estoy haciendo una pregunta. Por una vez en tu vida demuestra un poco de afecto por mi. Por favor mamá.

Amir detuvo el llanto que se venía asomando por sus ojos y su garganta. Pensó en Sofia y en que de no haber sido por ella, esa conversación jamás habría existido y él continuaría bajo la poderosa influencia de su madre.

Olivia no se volvió a mirarlo. Salió finalmente y bajó las escaleras como pudo, se preparó el segundo vaso de whisky, mientras fumaba y se paseaba por el gran salón.

Amir la seguía con la mirada fija y con el corazón en la mano, esperando la respuesta a su pregunta.

-Mamá... por favor.


Olivia se recostó sobre el sofá y antes de caer dormida alcanzó a balbucear

- Ese hijo de puta es tu padre. Es igual a ti. ¿¡Por qué tenías que parecerte tanto a él?!


Amir no podía creer que su madre al fin le contara la verdad.

Se fue a su habitación aun aturdido con la confirmación de que todo lo que le había dicho Sofía era cierto.


- ¡Sofía!. Ella debe saber. Es mi padre. Tengo un padre. Está vivo

Los sentimientos y pensamientos se tropezaban en su cabeza y en su corazón. Tantos años en lo que se sentía tan solo y a merced de un destino trágico y doloroso donde no veía salida y sólo se dejaba llevar por la corriente.


Cuando era pequeño solía soñar con que estaba prisionero en un castillo de cristal custodiado por una malvada bruja y Miranda, a veces, era la princesa que debía rescatar, pero luego se convertía en otra bruja de la cual debía esconderse y huir. Pero ¿a donde? No tenía amigos ni sabía de más familiares. También había otra princesa pero no la lograba ver con claridad, sólo sabía que ella lo necesitaba, lo llamaba por su nombre pero él no estaba y pronto despertaba bañado en sudor y temblando de miedo.


Con el tiempo dejó aquel sueño infantil y sólo se concentró en estudiar, leer y luchar por sobrevivir a los golpes, al desamor y a un destino que él no había escogido.


Sofía tampoco podía conciliar el sueño. Se sentía muy agitada y conmovida. Lo sabía tan vulnerable que no estaba segura de que si la información que le entregó le haría más mal que bien.


Amir llegó hasta la puerta de la casa de ella. Estaba agitado. Sentía tantas nuevas sensaciones dentro de su cabeza, de su cuerpo y de su piel que creía que aquello era como estar ebrio. Ebrio de felicidad. Borracho de amor.


Continuará

(23/04/2010)

jueves, enero 30, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 5. EL SECRETO (2º parte)


Amir bajó lentamente las escaleras. Miranda, cada vez que veía a su hijo, no podía evitar hacerse de la figura del hombre que se suponía sería su pasaporte a la riqueza y a una nobleza que creía merecer.

Aquel lejano recuerdo de un feroz abandono y duras palabras que sus oídos tuvieron que escuchar, la habían terminado por convertir en aquel despojo de ser humano sombrío, agrio y lleno de rabia. La misma que comenzaba a subir por las sienes y a salir como fuego por sus ojos y veneno de su lengua.

Se acercó hacia él con paso firme y con furia le dio vuelta la cara de una fuerte bofetada.

- Por qué no has respondido las llamadas que te ha hecho Miranda, imbécil
- Cálmate Olivia - dijo Miranda asustada; sintiendo en el aire una terrible atmósfera de odio y dolor
- Hola mamá. También te extrañé. ¿Tuvieron un buen viaje? - respondió Amir con una mueca de dolor en su boca y los ojos vidriosos.

Estaba tan acostumbrado a esos modos de su madre que ya no les daba demasiada importancia. Menos ahora, que sentía que había alguien a quien debía proteger y no era tiempo de ser débil.

- Si bastante tranquilo - dijo Miranda, intentando bajar la  tensión en el ambiente

- ¿Y qué has hecho durante nuestra ausencia que no has podido responder a los llamados que tu novia te hizo? - preguntó Olivia inquisidora.
-Nada madre. Estudiar. Ya sabes, me queda sólo este año para egresar.

Olivia no estaba muy interesada en los estudios de Amir, sólo quería indagar en lo relacionado con esa chica que Miranda le había comentado.

- ¿Estudiar qué? ¡No me mientas! Miranda me ha hablado de esas nuevas amistades que ahora tienes. Seguro te están llenando la cabeza de tonterías que sólo a alguien como tu podría interesar.
-Pero Olivia, si a esa persona no se le puede considerar como una amistad. ¡Es tan insignificante!

Amir cerró los ojos para no mirar a Miranda con la rabia que ya se le venía apareciendo por las sienes y sobre todo en su mirada de hielo. Olivia se dio cuenta de aquella reacción en él y aunque no le quiso dar importancia, le preocupó. Jamás lo había visto sosteniendo aquella postura. Estaba rígido y con la respiración agitada. Su mandíbula se tensaba; la nuez de adán parecía haber crecido y ahora subía y bajaba con cierta frecuencia.

 - Tu sabes que no tengo amistades - dijo Amir.

Intuía que debía proteger a Sofia de ese par de víboras. Ellas no debían saber de su existencia. Sabía que su vida podía correr serio peligro si así fuera.

- ¿Y esa niñita de la biblioteca con la que charlas tanto?
- No se de quien me hablas 

Pero Olivia no era tonta. Su hijo se mostraba muy diferente al chico tímido y asustadizo que ella había creado.

- Anyway - dijo Miranda - No es nada importante. Mira Amir, quiero mostrarte las cosas que compré para la fiesta de compromiso.

Sofía, en tanto,  estaba desde hacía largo rato frente a su laptop. Todo el tiempo que habían perdido y nada los llevaba hacia una pista segura. Pero ahora tenía los recortes de períodicos viejos que mantenía tan secretamente guardados la madre de Amir.

Aún estaba sorprendida al ver la primera respuesta a su consulta hecha por Internet.
Leyó más de una vez para convencerse lo que sus ojos veían: "El príncipe de la Isla de Birelaahiun, Amir Ghazi Bin Aziz, se encuentra de vacaciones en las Islas Canarias...."

Al día siguiente, Amir y Sofía habían quedado en encontrarse en el gimnasio. Suponían que sería un buen lugar para esconderse de la inquietante mirada de Olivia.

- Amir, es mejor que te sientes para que escuches lo que tengo que contarte.
- No me asustes por favor. Dime qué has podido averiguar
- Amir, si mis investigaciones van por la dirección correcta, debo decirte que...- Sofía agachó la cabeza y sacó varios papeles de su bolso
- ¿Qué pasa?. No me pongas más nervioso de lo que ya estoy.
- Amir tu padre se llama igual que tu. Él vive y es...el príncipe heredero de una gran fortuna y títulos nobiliarios.
- ¿Estás jugando conmigo Sofía?
- Espera. Es que eso no es todo. Siéntate

Amir se sentía agobiado. Las únicas palabras que se repetían en su cabeza eran: "él vive..."

- Alrededor de la fecha en que yo calculo pudiste haber sido concebido - continuó Sofía - este príncipe se anduvo paseando por acá. Incluso se fotografió junto a...
- ¿Junto a mi madre?
- Si Amir, esta es la misma foto que encontramos en la habitación de ella. La amplié y creo que no es necesario un examen de ADN para darse cuenta que tu eres su hijo.

El corazón de Amir latía a toda velocidad. Se tomaba la cabeza con las dos manos, se sentaba, se paraba. Sofía no decía nada. sólo lo observaba.

- Siempre lo supe. ¡Él está vivo! - exclamó, tomándola por los hombros con fuerza
- Parece un cuento para niños - dijo Sofía - Si no es porque yo misma he investigado, no me lo podría creer.

Ella sabía lo que aquello significaba. Observaba con ternura su reacción casi infantil y tuvo un mal presentimiento que la paralizó por unos instantes pero que intentó no darle importancia. Por unos breves momentos sintió miedo y eso no le gustó.

Juntos salieron del gimnasio. Amir tomó la mano de ella y luego la acercó hacia su cuerpo. La abrazó tan fuerte que ella tuvo que pedirle que la dejara respirar. Rieron y se besaron en cada portal camino a la facultad. Iban tan contentos y concentrados sólo en ellos que no se fijaron en el sospechoso automóvil negro que los seguía de cerca.

- ¿Qué harás ahora con esta información Amir?
- No lo sé Sofía. Aun estoy demasiado emocionado.
- ¿Tu crees que él sepa de tu existencia?
- No lo se
- Amir, hay algo más que supe acerca de tu padre.
- ¿Qué es?
- Andará por acá en pocos días.

Sus pasos se detuvieron. Luego de unos minutos en que sólo se miraron. Él reaccionó

- Si es como tu dices, osea, que es un príncipe y todo eso, será un poco difícil acercarse hasta él.
- No lo creo que tanto

Amir levantó una ceja

-... Viene a tu compromiso.
- ¡Qué!?
- Es decir, la noticia no dice que viene así como directamente a tu compromiso, pero si hace mención a que fue invitado por una familia muy importante a la celebración del compromiso de sus hijos.
- Pero puede referirse a otro compromiso
- Es que es en la misma fecha del tuyo y nombran a alguien con el apellido de Miranda.
- Eso podría significar que sí. Que él siempre ha sabido que yo existo y que no le importa
- Espera. Tal vez sea como dices. Una coincidencia. No te mortifiques por favor. Prefiero verte feliz. Quiero verte feliz siempre. Amir.... por favor

Pero él ya le había soltado las manos para luego irse sin besarla, sólo con un simple adiós y sin mirar hacia atrás

- ¡Llámame! - gritó ella, pero él solo levantó una mano y siguió su camino.

El auto negro estaba estacionado cerca de ellos. Una vez que Amir se alejó, comenzó a seguir a Sofia hasta su casa.
Sofía entró despreocupada. Pensaba en los sentimientos de Amir y de como estaban de heridos. Al intentar cerrar la puerta tras de si, un zapato de mujer se interpuso.

- Buenas tardes - dijo Olivia, entrando sin permiso
- ¡Pero señora!
- No andaré con rodeos. Quiero que dejes en paz a mi hijo.
- ¿Y quien es su hijo?
- No te hagas la tonta niñita estúpida
- Señora, por favor, retírese. Yo a usted no la conozco y más encima viene a insultarme en mi propia casa. ¡Por favor váyase!
- Debes saber que él se casará pronto y no voy a permitir que lo que me ha costado tantos años...

Olivia se detuvo. La rabia y el miedo la traicionaron. Sabía que no podía decir nada más.

- Mire señora, usted puede estar tranquila, porque no se de qué me está hablando. Por favor, por última vez. ¡Salga de aquí!
- Sólo te diré una cosa más. El futuro de mi hijo ya está trazado y ni tu ni nadie vendrá a tirar por la borda lo que por tantos años he venido planeando para él.
- ¿Para él o para usted?
- ¡Qué dices! ¡Cómo te atreves!

Sofía no pudo contenerse. Ahora ya la había puesto sobre aviso de que ellos lo sabían todo. O Casi todo.

- Señora, ya le dije que salga de mi casa por favor

Olivia se acercó furiosa hasta Sofía. Estaba algo ebria. Alzó la mano para darle una bofetada, pero la detuvo con fuerza y sin quitarle los ojos de encima.

- A mi usted no viene a levantarme la mano vieja borracha asquerosa

La mujer se horrorizó y como pudo, intentó zafarse de la firme mano de Sofía para volver a abalanzarse sobre ella, pero justo en ese momento llegó Pedro.

- ¿Qué pasa aquí? ¿Quién es usted?

Pedro comenzó a forcejear con Olivia, hasta que ésta cayó aparatosamente al suelo.

- ¿Sofía quien es esta mujer?
- No lo se Pedro. Golpeó a mi puerta y comenzó a insultarme. ¡Está borracha!
- Señora si no se va en este momento llamaré a la policía


Olivia, humillada, se levantó como pudo y mirando a Sofía la amenazó de muerte haciendo una señal con el dedo pulgar en su cuello mientras salía de la casa a tropezones.

- ¿Quien es esa vieja loca?
-  La madre de Amir - confesó Sofia
- ¿Me puedes decir qué es lo que está pasando?

Sofía aún nerviosa se sentó en el sofá junto a su hermano para comenzar a relatarle todo lo sucedido. Él debía saber. Ahora si que estaba en peligro y tenía miedo. Por ella y por Amir.

Continuará

(22/04/2010)

viernes, enero 24, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 4. EL SECRETO (1° parte)



Casi un mes había transcurrido y Amir continuaba visitando el gimnasio y yendo a terapia con un psiquiatra para poder, de alguna manera, seguir viviendo de forma relativamente normal a pesar de las fuertes experiencias que le habían tocado vivir y sufrir.

Estas actividades, más los estudios que no había dejado, no le quedaba mucho tiempo para visitar a Sofia. Ella lo entendió y decidió, como le había prometido, investigar acerca del padre de Amir.

A su favor ella tenía todo el tiempo para buscar, leer e investigar. La biblioteca de la universidad era conocida como una de las más completas y tecnologizadas de la región.

Desde ahí Sofía se concentraba día a día en buscar información que le pudiera ser de utilidad para poder ayudar a Amir a salir de su encierro emocional. Pero no lograba encontrar aun nada que le pudiera que tuviera alguna relación con la madre de Amir.

No quería imaginárselo diferente. Ella sabía que una vez que quitara sus miedos y frustraciones de su alma, alguna cosa podría cambiar en su relación. Tal vez ya no la necesitaría. Tal vez ya no la miraría como a veces sentía que lo hacía. 

Pronto ella quitaba de su mente aquellos pensamientos y se volvía a enfocar en ayudar a su sanación.

Faltaban pocos días para el arribo de Olivia, la madre de Amir, y de Miranda; por lo que Sofía se puso de acuerdo con él un día para ir en busca de alguna pista en la casa de su madre.

- Si queremos encontrar algo es dentro de la habitación de ella - dijo Amir algo nervioso.

Hacía muchos días que no la veía y ahora, al fin estaba frente a él. Su corazón se aceleraba cada vez que sonaba su teléfono. Sabía que era ella.

-Tienes razón. Como mujer se que todos nuestros secretos los guardamos cerca de nosotras, donde podamos echarle mano cuando nos ponemos nostálgicas.
- ¿Y tu tienes muchos secretos?  - preguntó Amir
- Secretos ninguno. Mi vida ha sido muy simple. Sin mayores sobresaltos.
- ¿Pero te has enamorado alguna vez?
- Si.. alguna vez me llegué a sentir enamorada.
- ¿Cómo es eso?
- ¿Tu no te has sentido así? ¿enamorado?
- La verdad no creía que pudiera existir ese sentimiento.

Sigilosamente Amir se adentró en la habitación de su madre mientras Sofía le miraba con curiosidad.

- ¿Por qué entras así.? Tu mamá no está
- Jejeje, verdad, tienes razón - Respondió Amir avergonzado.
- Vamos partamos por la mesita de noche

Comenzaron a dar vuelta todo, desordenandolo todo, pero no encontraron nada.

-Tal vez tu madre se lleva sus secretos con ella cuando viaja.
-No lo se. Nunca, hasta ahora, me había atrevido a hurgar entre sus cosas.

Sentados a los pies de la gran cama, comenzaron a observar el lugar y a pensar en qué espacio no habrían revisado aún.

La habitación estaba poco iluminada, olía mal, como a encierro y basura descompuesta. En un lado de la cama había un gran espejo dorado que colgaba de la pared y en el cual se reflejaba casi todo el lugar. Al lado se encontraba la gran sala de baño que incluía un jacuzzi con dimensiones gigantescas.

Mientras observaban, Sofía pensaba en los lujos que había visto en aquella mansión desde la entrada y trataba de quitar de su mente imágenes en las que aquella mujer golpeaba a un pequeño Amir tierno y asustadizo.


Sofía pensaba que era una paradoja el hecho de que quienes más tienen y por ende, más protegidos debieran estar y sentirse, a veces son los más débiles y dañados. Por guardar las apariencias, por vergüenza.

Todos los secretos que pueden llegar a esconder aquellas lujosas propiedades que muchos podrían llegar a envidiar; era difícil poder imaginar las cosas que tras aquellas paredes podrían estar sucediendo.

Sofía estaba concentrada en sus pensamientos observando el lugar, no se había dado cuenta en los ojos de Amir quien hacía rato la venía mirando fijamente. De pronto, sus miradas se encontraron. Sus corazones latieron fuertemente y sin pensarlo dos veces Amir acercó sus labios a los de ella besándola suavemente intentando no cerrar los ojos. No quería perder detalle de su rostro.

Pronto sus manos volaron hacia el rostro de Sofía atrapándolo y aferrándose contra su cuerpo con fuerza.

Sofía no podía dejar de pensar. Su cabeza volaba a mil por hora. Esos besos y caricias no los había sentido jamas. Ni siquiera los tuvo cuando se sintió tan enamorada de aquel hombre que le había provocado mucho dolor años atrás y a quien le había entregado su alma para luego devolvérsela hecho un guiñapo sucio y destrozado.

Ella lentamente abrió los ojos al sentir que aquellas manos tan tibias y grandes comenzaban a bajar por su cintura temblorosas. Sospechó cual era su objetivo y tuvo miedo. Vio su figura y la de él reflejadas en el gran espejo...

- ¡Amir!, ¡detrás del espejo!
- ¡Sofía! ¡Cómo! ¡¿Qué?!
- Disculpa, es que recordé una película en la que la protagonista escondía sus secretos detrás de un gran espejo.

Amir, no podía creer lo que le estaba pasando. Aun agitado, se acercó hasta el espejo intentando moverlo. De repente sintieron que algo pesado caía tras de el.

- ¡Sofía!  ¡Acá hay algo!
- ¡Mira!, son fotos. ¿Esa es tu madre?
- Si, es ella. Así solía ser
- Era bien guapa - Sofía entendió de quien había heredado aquellos ojos que la envolvían mágicamente cada vez que él la miraba.
- Lo era. Mira esta, así más o menos está ahora.
- ¿¡En serio!? ¿Es la misma?
- Si. Así la podrás ver ahora.
- ¡Pero que maltratada!. Se ve muy vieja
- Espera, mira. A este no lo conozco.
- Dale vuelta. Siempre dice algo detrás de las fotos viejas.
- Acá hay otra Sofía, es de un diario, dice: "Rico príncipe árabe vacaciona en Costa nacional":
"El multimillonario príncipe del sultanato de la isla de Birelaahiun, Amir Ghazi Bin Aziz, se encuentra de visita en nuestro país al cual llegó ayer en su lujoso Boeing 747 acompañado de 48 personas para hospedarse en uno de los hoteles de su propiedad.

De repente escucharon ruidos en la parte baja de la casa .

- ¡Por fin llegamos!. Estoy agotada

Sofía y Amir se miraron llenos de pánico.

- ¿Qué hacemos? - dijo bajito Sofía
- Espera, ven

Amir la tomó de la mano, abrió muy despacio la puerta de la habitación. Quiso dirigirse a la de él, que estaba al final del pasillo, pero antes que pudiera poner un pie fuera sintió que se acercaban lentamente subiendo por las escaleras.

- Quiero sacarme esta ropa. Me siento sucia - dijo Olivia
- ¡Rápido! Por la ventana - susurró Amir
- ¡Las fotos! - dijo Sofía ahogando un pequeño grito 
- Anda ve, yo te sigo - dijo Amir dejándola en el balcón e indicándole por donde debía continuar para llegar hasta su habitación. Pero Sofía estaba paralizada por el miedo. Sus piernas no le respondían y sólo pudo agacharse y esconderse tras una frondosa "chiflera" que decoraba el lugar.

Rápidamente el volvió  a dejar las fotos tras el espejo y corrió a esconderse junto a Sofia justo en el instante en que Olivia entraba a su alcoba.

Al entrar, Olivia se sentó sobre su cama, se sacó los zapatos y se dirigió hasta el baño. Antes de entrar le extrañó ver las ventanas del balcón abiertas. Se acercó, salió hacia al exterior, miró para todos lados y luego volvió a entrar cerrando la ventana tras de ella.

Afuera, Amir abrazaba fuertemente a Sofía. No supo por qué tuvo el impulso de protegerla con su cuerpo de algo o de alguien. Juntos, con los ojos cerrados retenían la respiración en sus estómagos y su corazón parecía paralizarse en su pecho.

Luego de unos minutos se escuchó que cerraban una puerta con un fuerte golpe. Sofía se atrevió a abrir los ojos y pudo ver su cuerpo completamente cubierto por el de Amir. Su corazón pareció recobrar fuerzas y comenzó a latir fuerte nuevamente. Normalmente lo veía tan frágil y ahora estaba ahí tan alto y fuerte que se sintió conmovida y tan protegida como nunca antes lo había estado.

- Parece que ya se ha ido - susurró bajito
- ¿Eh?  - Amir abrió los ojos y la fue soltando lentamente

Su piel estaba completamente erizada, su vista nublada y sus piernas parecían de lana. No recordaba haber sentido tanto miedo en toda su vida. Su único pensamiento era el de tener que protegerla sin importarle de quien. Él la cuidaría toda la vida.

- Si, tienes razón. Vamos. Desde acá podemos ir hasta mi habitación sin tener que entrar nuevamente a la casa. Ahí estaremos a salvo. Nunca entra aquí, después de aquella ocasión.


Amir no quería soltarla. La guió por los balcones que separaban la alcoba de su madre de la de él y una vez ahí se recostaron sobre la cama agotados.

Mientras, Olivia y Miranda se juntaban en el bar del salón a comentar detalles de la fiesta de compromiso

- Olivia, no puedo creer que ya falte tan poco
- Si, a mi también me cuesta creer que ya estemos tan cerca - Respondió Olivia con la mirada perdida, inhalando un delgado cigarrillo mientras sorbía un vaso de whisky.

- ¡Este teléfono!. Que rabia. Tu hijo no ha respondido ninguna de mis llamadas.
- No te alteres. Ambas sabemos que en cualquier momento deberá aparecerse por acá.
- Seguramente anda mezclándose con esa gentuza de la facultad.
- ¿Cómo es eso? ¿No que no tenía amigos?
- No los tiene. Sólo que hace un tiempo fuimos a una fiesta y...
- ¿Qué pasó Miranda?  - preguntó Olivia clavándole una mirada feroz.
- Nada serio. No te preocupes. Sólo que lo he visto conversando con la vulgar y estúpida de la biblioteca.
- ¿Y quien es ella?
- Nadie. Nadie de quien debamos preocuparnos

Pero Olivia no quedó tranquila y comenzó a preguntar más detalles acerca de Sofia y su amistad con Amir.

Mientras, Amir y Sofia se miraban tendidos sobre la cama sin decirse nada.

- Debo volver allá y hacer como si nada - dijo Amir agachando la mirada
- Si, tienes razón, pueden comenzar a sospechar.
- Miranda no ha dejado de llamarme al móvil y dejar mensajes amenazantes.
- Ok, me llevo estos papeles y te cuento lo que descubra
- ¿Qué te llevas? Las fotos las volví a colocar tras el espejo
- Lo se. Me quedé con el recorte del diario
- No lo notará
- ¿Qué cosa?
- Que falta ese papel
- No lo se. Esperemos que no. No se. Tu la conoces. ¿Será tan obsesiva que vea esas fotos todos los días?
- No lo creo. Ella se acuesta siempre borracha. Tal vez hasta ya ni recuerde que tiene esas cosas escondidas en ese lugar.

Sofia sabía que debía marcharse luego pero no quería hacerlo. Amir tampoco quería volver a su realidad. Sólo quería quedarse así como estaban hasta ese momento. Observándose sin decir nada. Con las manos tomadas y sus corazones latiendo fuerte.

- Debo irme - dijo al fin ella
- Lo se
- ¿Nos veremos mañana?
- Hecho

Amir la ayudó a incorporarse. Caminaron juntos hasta el balcón. Una vez afuera Amir se acercó hasta ella dándole un casto beso en la mejilla.

- Espero que esta sea la única vez en que tengas que salir de mi casa de esta manera
- Chau - dijo Sofia - no me acompañes, ya conozco la salida. Te pueden descubrir
- Pero...
- Pero nada. Déjame aquí y ve a distraerlas mientras yo veo como salgo de aquí 
- Tienes razón. Pero es que no quiero que te vayas.
- Vamos, tú puedes contra ellas. No lo sabes aun pero tienes una gran fortaleza interior y contra eso nadie te puede derrotar.
- Tu me das esa fuerza. 
- Te equivocas. Ha estado siempre dentro de ti. Sólo faltaba darle un pequeño empujoncito para que la pudieras notar. ¡Y....ya me voy!
- Chau - Dijo Amir soltándola de entre sus brazos y sintiendo que quedaba un poco vacío sin ella.

Ahora le tocaba enfrentar a esas mujeres. 

Una vez que divisó la figura de Sofia fuera de peligro. Entró nuevamente hasta su habitación y caminó hacia la puerta. El temor palpitaba dentro de su ser; pero esta vez no se permitiría sucumbir ante los aterradores ojos de su madre y la vocecita estridente de Miranda.




(20/04/2010)

Continuará



jueves, enero 23, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 3. LA SANACIÓN



Varias semanas habían pasado desde que Sofía y Amir tuvieron aquella primera conversación. Ella sabía que estaba estudiando mucho y yendo al gimnasio a darle de golpes al saco de boxeo.
Su hermano Pedro, le había contado que en su primera clase fue casi como una catarsis para Amir.

- Fue increíble hermanita. Fíjate que comenzó a darle pequeños golpecitos a la bolsa de box mientras yo le decía que se imaginara que era su peor enemigo. El cambio fue radical. Cualquiera sin experiencia no mueve así ese saco ni un milímetro. El hombre tiene mucha fuerza en los puños o mucha rabia acumulada desde hace tiempo.

Sofía escuchaba atenta a Pedro imaginándose la situación y queriendo poder estar ahí para observarlo.

- ¿Y qué días entrena?
- Los lunes y los viernes en la mañana.
-  Ah. Justo los días que tengo turno en la biblioteca.
- Pero también va a veces los sábado bien temprano - dijo Pedro sonriéndose.

Al sábado siguiente Sofía salió detrás de su hermano hacia el gimnasio donde entrenaba Amir. Se escabulló de las miradas de la gente y escondida tras unos bultos esperó paciente para velo entrar.

Cuando él llegó, a Sofía pareció saltarle el corazón y pensó que incluso podrían haber escuchado sus fuertes latidos.

Amir desnudó su cuerpo de la cintura hacia arriba, se puso los guantes de box y comenzó a golpear aquel saco.

Sofía seguía con la mirada cada uno de los movimientos que él hacía. A los ojos de ella, Amir tenía un bello cuerpo. Desde ese punto podía distinguir un poco mejor todas las características en las que no había reparado con anterioridad y que de alguna manera habían llamado su atención.

Su tez era muy morena, lo que hacía resaltar aún más sus oscuros ojos verdes que se escondían tras una tupidas y largas pestañas. Eso era lo que había llamado su atención la primera vez que lo vio. Ahora recordaba la sensación de estremecimiento que tuvo al verlo. La misma que estaba sintiendo en ese momento, cuando lo tenía tan cerca que casi podría llegar a sentir su piel, su calor y su aroma.

Cuando se pudo dar cuenta de que desde donde estaba escondida podría ser descubierta con alguna facilidad, tuvo miedo y quiso salir corriendo del lugar. Pero al huir tropezó y cayó muy fuerte golpeándose una de sus rodillas.

Todos en el gimnasio se dieron cuenta del ruido y fueron a mirar.

Ahí estaba Sofía, bochornosamente tirada en el suelo abrazando su rodilla golpeada.

- ¿Pero qué haces aquí?- dijo Pedro.
- Vine a verte porque... ehhhh, se te quedaron unas cosas en la casa.- Pedro entendió y le siguió el juego a su hermana mientras Amir se acercaba a ella y la tomaba en sus brazos para subirla a una camilla que había ahí cerca.

- ¿Estás bien? ¿te rompiste algo? - Preguntó él
- No, gracias, sólo fue un duro golpe. Nada serio. Y..... ya me iba, solo vine a dejarle unas cosas a mi hermano.
- ¿Quieres que te acompañe? ¿puedes caminar?
- Sí, creo que puedo. Déjame ver.

Sofia se puso de pie y de inmediato se lamentó por el golpe recibido.

- Vamos. Es mejor que te apoyes sobre mi espalda.Yo te llevo hasta tu casa.

Amir se agachó delante de ella y la animó a que subiera sobre su espalda. Ella titubeó por unos segundos, pero luego se animó a subir aferrándose fuertemente de su cuello y cruzando sus piernas alrededor de su cintura.

-Ok. Gracias - dijo, esbozando una tímida sonrisa, sintiendo el calor de Amir traspasando sus ropas hasta llegar a su piel.
- Pedro yo la dejo en tu casa ¿está bien?
- Ok.. ¡Confio en tí!

Amir caminaba lento. Sofía no pesaba mucho para sus fuertes brazos; era sólo que quería disfrutar de aquel momento. Jamas nunca antes había sentido el cuerpo de una mujer tan cerca del suyo. Nunca antes había sido abrazado como lo estaba siendo en aquellos preciosos momentos.

Ni su propia madre le había brindado una sola muestra de cariño ni de afecto y ahora, ese instante para él se convertía en algo mágico.

Tragó saliva cuando su cuerpo se enteró de que aquellos pequeños bultos que sentía sobre su espalda eran, con toda seguridad, los pechos de Sofía. Al percatarse al fin de aquello, apuró la marcha. Sus pensamientos se volvieron un poco locos y en lo único que pensaba era en llegar pronto hasta su auto para alejarse de aquella sensación que lo había comenzado a agobiar.

Una vez en el auto, ninguno de los dos emitía palabra. Hasta que Sofía rompió el hielo.

- ¿Por qué te llamas Amir?
- porque mi papá era árabe
- ¿En serio? 
- Sí, al menos eso me ha contado mi madre.
- ¿y por qué "era"?
- Él murió...
- ¿Lo conociste?. ¿Cómo era?
- No. Nunca lo he visto
- ¿Ni en fotos?
- No

Sofía entendió que no debía seguir preguntando por ese padre ausente a quien imaginó muy guapo, como veía que era su hijo.

- Ahh... Y tu madre.. ¿vives con ella?
- Mmm. Pero es como si viviera sólo. Nunca está. Siempre anda viajando. Hace poco que llegó de uno de sus viajes. pero ya se fue nuevamente... con Miranda.
- ¿Con Miranda?
- Si. Se fueron de compras
- ¿Para lo de tu compromiso?
- Eso creo.
- ¿Y te vas a casar?

Un largo silencio se hizo luego de aquella pregunta.

-... Llegamos - dijo, estacionando su pequeño automóvil en la entrada de la casa de Sofía y bajándose rápidamente para ir a abrirle la puerta y ayudarla a bajar.

A Sofía ya no le dolía tanto la rodilla pero de todas formas se quejó para que Amir le ofreciera sus brazos  nuevamente para llevarla hasta dentro de la casa.

- No me respondiste. ¿Te casarás con esa loca? ¿ No están demasiado jóvenes para eso?
- Sofía, debo agradecer tu ayuda y la de tu hermano. Mi vida ha sido tan distinta desde que ustedes llegaron
- No me contestaste aun.
- Es que tu no sabes
- ¿Qué es lo que no se? dime

Sofía se acercó demasiado a Amir. Él la miró con dulzura comenzando a respirar muy agitado.

El ambiente se llenó de una energía extraña. Amir no lograba despegar su mirada de aquellos ojos y esa boca que lo invitaba a entregar su alma.

Amir se acercó un poco más a ella. Sus manos,  que antes pesaban una tonelada, lograron desprenderse del miedo y comenzaron a subir hasta tomar el rostro de ella. Acarició sus cabellos para luego besar su frente. Ambos sintieron el estremecimiento y comenzaron a tener sensaciones y emociones que nunca habían  imaginado que podrían existir

Sofía acercó su boca a la de él cerrando los ojos para que nada interrumpa aquel maravillosos momento. Pero Amir esquivó ese beso y en cambio, la abrazó fuertemente. 

- Sólo abrázame por favor - dijo susurrándole al oído a punto de descontrolarse
- ¿Estás bien?
- Si, si. Es solo que.....debo irme

Amir sentía que debía alejarse de ella para protegerla de él mismo y de toda su inmundicia. Sofía pronto reaccionó saliendo tras él.

Al salir lo encontró con la cabeza pegada en el volante. Sofía subió al auto. Amir la miró con los ojos rojos .

- ¡Ayúdame por favor!. Ya no puedo más con todo esto.

Sofía lo abrazó fuertemente.

- No sabía que un abrazo podía sentirse tan perfecto - dijo Amir sonriendo
- Cuéntame. Para poder ayudarte necesito que me digas qué sucede. 

Ambos volvieron dentro de la casa. Amir se acomodó en el sofá junto a Sofía tomando su mano con algo de inseguridad.

-Mi madre nunca me ha querido ¿sabes?. Soy un hijo no deseado. Toda la vida me ha hecho daño. La historia que te conté de mi padre, es falsa. Es lo que ella me contó cuando tuve edad para preguntar por él. Peo yo se que él no murió. Está vivo. Sólo que no se donde puede estar.

Sofía no podía creer que una madre no pudiera querer a un hijo. Ella creció con tanto amor y atenciones que le era casi imposible entender como se podría sentir Amir. Además, se lo imaginó siendo un niño tan adorable que sólo pudo pensar en que aquella horrible mujer no podía ser si no que algo peor que la bruja más mala de todos los cuentos de su infancia.

- Mi madre fue abandonada por él y quiso deshacerse de mi cuando se enteró que me esperaba. Pero no pudo. No se qué extraño acontecimiento hizo que todo lo que tomó no hiciera efecto y muy a pesar suyo, nací. Ella ha volcado toda su rabia y su odio contra mi. Ya no tengo fuerzas para seguir soportando esto.

Amir respiró profundo. Sintió que su corazón se aceleraba por lo que aún tenía que confesarle a ella, pero continuó su relato.

-Ella bebe ¿sabes? Bebe mucho y cuando lo hace, me golpea. Eso ha sido así desde que tengo uso de razón.

Sofia no podía creer lo que estaba escuchando.

- ¡Pero cómo!
- Espera. aun hay algo más
- ¿Qué puede ser peor que lo que me acabas de contar?
- Ya estoy aquí, ya comencé a hablar. Debo terminar.
- Si no quieres, no tienes por qué hacerlo. Yo entiendo.

Pero Amir continuó.

- Cuando tenía 15 años, mi madre llevó a Miranda hasta mi habitación diciendo que ya era hora que me hiciera hombre y me obligó a tener sexo con ella. Como me rehusé; entre las dos me ataron a la cama y me dieron de beber mucho alcohol mezclado con algo más. Nunca supe qué.
Lo único que recuerdo luego, es que desperté bañado en sangre y que me llevaban de urgencia a la clínica.
Mi madre estaba completamente borracha y Miranda no aparecía por ningún lado.

- ¿Te hirieron en algún lado? - exclamó Sofía asustada, tocando su pecho instintivamente.
- No. Eso fue lo más extraño. No era mi sangre la que estaba por casi todos lados.
- ¿Y entonces?
- La policía hizo preguntas pero yo ni mi madre supimos qué decir. Al final, los contactos de ella hicieron que todo quedara en nada. Desde esa fecha hasta hoy Miranda me tortura diciendo que yo me comporté como una bestia y que le hice mucho daño.

- ¿Por eso dejas que te golpee?

Amir no respondió

- ¿Y lo hiciste? ¿Le hiciste daño a esa chica?
- ¡No lo se! No recuerdo nada de aquella vez. Tengo sólo imágenes difusas. Un cuchillo. ¡No se!. Sólo se  que yo jamás me habría acercado a ella. Me provoca sólo repulsión y no puedo evitar odiarla.
- Esa palabra es tan... tan terrible Amir.

Sofía sintió que su corazón se congelaba. Ella no concebía odiar a las personas. Podrían no ser agradables para ella y con eso bastaba para simplemente evitarlas. Pero de ahí al sentimiento más dañino que existe según su percepción; le costaba imaginar que alguien pudiera albergar tal emoción y menos Amir.

- Entre ella y mi madre amenazaron con acusarme de violación si no accedía tranquilamente y sin reclamar al asunto del matrimonio y a la firma de unos misteriosos papeles.

Sofia no decía nada. Se había levantado del sofá y miraba por la ventana. Afuera había comenzado nuevamente a llover.

- Sofia no quiero hacerte daño
- Amir, necesitas que te vea un psiquiatra. Con todo lo que me has contado no se como no has parado en un hospital para enfermos mentales. Ese par te cagó la vida
- ¿Eso quiere decir que crees en mi?
-  Me basta ver tus ojos para saber quien eres.

Amir estaba muy emocionado. Nunca pensó que al quitarse parte del peso de su historia de encima, se sentiría tan aliviado y comprendido.

- Pero mi destino está en las manos de ellas.- pensó en voz alta
- ¿Cuando vuelve el par de locas?

Amir se atrevió a sonreír y la miró con dulzura

- Como en un mes más creo
- Tenemos tiempo. Necesitas una terapia urgente, no te preocupes, no estás solo. También buscaremos a tu padre. Si está vivo, lo encontraremos.

Amir abrazó con fuerza a Sofía. Sentía que con ella a su lado no volvería a sentirse solo y lleno de miedo nunca más.

- Pero, dime algo. ¿Por qué nunca habías pedido ayuda antes?
- Mi madre dice que es mi destino. Que estoy maldito y que debo aceptarlo sin alegar
- Estás de verdad muy herido
- Por favor no me tengas lástima
- No es eso lo que siento precisamente Amir -  Pensó Sofía, mirándolo fijamente y ahogando el dolor que sentía en su garganta.
- Confía en mi - dijo ella, besando su mejilla.



(Escrito el 07/04/2010)
Continuará

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