viernes, enero 24, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 4. EL SECRETO (1° parte)



Casi un mes había transcurrido y Amir continuaba visitando el gimnasio y yendo a terapia con un psiquiatra para poder, de alguna manera, seguir viviendo de forma relativamente normal a pesar de las fuertes experiencias que le habían tocado vivir y sufrir.

Estas actividades, más los estudios que no había dejado, no le quedaba mucho tiempo para visitar a Sofia. Ella lo entendió y decidió, como le había prometido, investigar acerca del padre de Amir.

A su favor ella tenía todo el tiempo para buscar, leer e investigar. La biblioteca de la universidad era conocida como una de las más completas y tecnologizadas de la región.

Desde ahí Sofía se concentraba día a día en buscar información que le pudiera ser de utilidad para poder ayudar a Amir a salir de su encierro emocional. Pero no lograba encontrar aun nada que le pudiera que tuviera alguna relación con la madre de Amir.

No quería imaginárselo diferente. Ella sabía que una vez que quitara sus miedos y frustraciones de su alma, alguna cosa podría cambiar en su relación. Tal vez ya no la necesitaría. Tal vez ya no la miraría como a veces sentía que lo hacía. 

Pronto ella quitaba de su mente aquellos pensamientos y se volvía a enfocar en ayudar a su sanación.

Faltaban pocos días para el arribo de Olivia, la madre de Amir, y de Miranda; por lo que Sofía se puso de acuerdo con él un día para ir en busca de alguna pista en la casa de su madre.

- Si queremos encontrar algo es dentro de la habitación de ella - dijo Amir algo nervioso.

Hacía muchos días que no la veía y ahora, al fin estaba frente a él. Su corazón se aceleraba cada vez que sonaba su teléfono. Sabía que era ella.

-Tienes razón. Como mujer se que todos nuestros secretos los guardamos cerca de nosotras, donde podamos echarle mano cuando nos ponemos nostálgicas.
- ¿Y tu tienes muchos secretos?  - preguntó Amir
- Secretos ninguno. Mi vida ha sido muy simple. Sin mayores sobresaltos.
- ¿Pero te has enamorado alguna vez?
- Si.. alguna vez me llegué a sentir enamorada.
- ¿Cómo es eso?
- ¿Tu no te has sentido así? ¿enamorado?
- La verdad no creía que pudiera existir ese sentimiento.

Sigilosamente Amir se adentró en la habitación de su madre mientras Sofía le miraba con curiosidad.

- ¿Por qué entras así.? Tu mamá no está
- Jejeje, verdad, tienes razón - Respondió Amir avergonzado.
- Vamos partamos por la mesita de noche

Comenzaron a dar vuelta todo, desordenandolo todo, pero no encontraron nada.

-Tal vez tu madre se lleva sus secretos con ella cuando viaja.
-No lo se. Nunca, hasta ahora, me había atrevido a hurgar entre sus cosas.

Sentados a los pies de la gran cama, comenzaron a observar el lugar y a pensar en qué espacio no habrían revisado aún.

La habitación estaba poco iluminada, olía mal, como a encierro y basura descompuesta. En un lado de la cama había un gran espejo dorado que colgaba de la pared y en el cual se reflejaba casi todo el lugar. Al lado se encontraba la gran sala de baño que incluía un jacuzzi con dimensiones gigantescas.

Mientras observaban, Sofía pensaba en los lujos que había visto en aquella mansión desde la entrada y trataba de quitar de su mente imágenes en las que aquella mujer golpeaba a un pequeño Amir tierno y asustadizo.


Sofía pensaba que era una paradoja el hecho de que quienes más tienen y por ende, más protegidos debieran estar y sentirse, a veces son los más débiles y dañados. Por guardar las apariencias, por vergüenza.

Todos los secretos que pueden llegar a esconder aquellas lujosas propiedades que muchos podrían llegar a envidiar; era difícil poder imaginar las cosas que tras aquellas paredes podrían estar sucediendo.

Sofía estaba concentrada en sus pensamientos observando el lugar, no se había dado cuenta en los ojos de Amir quien hacía rato la venía mirando fijamente. De pronto, sus miradas se encontraron. Sus corazones latieron fuertemente y sin pensarlo dos veces Amir acercó sus labios a los de ella besándola suavemente intentando no cerrar los ojos. No quería perder detalle de su rostro.

Pronto sus manos volaron hacia el rostro de Sofía atrapándolo y aferrándose contra su cuerpo con fuerza.

Sofía no podía dejar de pensar. Su cabeza volaba a mil por hora. Esos besos y caricias no los había sentido jamas. Ni siquiera los tuvo cuando se sintió tan enamorada de aquel hombre que le había provocado mucho dolor años atrás y a quien le había entregado su alma para luego devolvérsela hecho un guiñapo sucio y destrozado.

Ella lentamente abrió los ojos al sentir que aquellas manos tan tibias y grandes comenzaban a bajar por su cintura temblorosas. Sospechó cual era su objetivo y tuvo miedo. Vio su figura y la de él reflejadas en el gran espejo...

- ¡Amir!, ¡detrás del espejo!
- ¡Sofía! ¡Cómo! ¡¿Qué?!
- Disculpa, es que recordé una película en la que la protagonista escondía sus secretos detrás de un gran espejo.

Amir, no podía creer lo que le estaba pasando. Aun agitado, se acercó hasta el espejo intentando moverlo. De repente sintieron que algo pesado caía tras de el.

- ¡Sofía!  ¡Acá hay algo!
- ¡Mira!, son fotos. ¿Esa es tu madre?
- Si, es ella. Así solía ser
- Era bien guapa - Sofía entendió de quien había heredado aquellos ojos que la envolvían mágicamente cada vez que él la miraba.
- Lo era. Mira esta, así más o menos está ahora.
- ¿¡En serio!? ¿Es la misma?
- Si. Así la podrás ver ahora.
- ¡Pero que maltratada!. Se ve muy vieja
- Espera, mira. A este no lo conozco.
- Dale vuelta. Siempre dice algo detrás de las fotos viejas.
- Acá hay otra Sofía, es de un diario, dice: "Rico príncipe árabe vacaciona en Costa nacional":
"El multimillonario príncipe del sultanato de la isla de Birelaahiun, Amir Ghazi Bin Aziz, se encuentra de visita en nuestro país al cual llegó ayer en su lujoso Boeing 747 acompañado de 48 personas para hospedarse en uno de los hoteles de su propiedad.

De repente escucharon ruidos en la parte baja de la casa .

- ¡Por fin llegamos!. Estoy agotada

Sofía y Amir se miraron llenos de pánico.

- ¿Qué hacemos? - dijo bajito Sofía
- Espera, ven

Amir la tomó de la mano, abrió muy despacio la puerta de la habitación. Quiso dirigirse a la de él, que estaba al final del pasillo, pero antes que pudiera poner un pie fuera sintió que se acercaban lentamente subiendo por las escaleras.

- Quiero sacarme esta ropa. Me siento sucia - dijo Olivia
- ¡Rápido! Por la ventana - susurró Amir
- ¡Las fotos! - dijo Sofía ahogando un pequeño grito 
- Anda ve, yo te sigo - dijo Amir dejándola en el balcón e indicándole por donde debía continuar para llegar hasta su habitación. Pero Sofía estaba paralizada por el miedo. Sus piernas no le respondían y sólo pudo agacharse y esconderse tras una frondosa "chiflera" que decoraba el lugar.

Rápidamente el volvió  a dejar las fotos tras el espejo y corrió a esconderse junto a Sofia justo en el instante en que Olivia entraba a su alcoba.

Al entrar, Olivia se sentó sobre su cama, se sacó los zapatos y se dirigió hasta el baño. Antes de entrar le extrañó ver las ventanas del balcón abiertas. Se acercó, salió hacia al exterior, miró para todos lados y luego volvió a entrar cerrando la ventana tras de ella.

Afuera, Amir abrazaba fuertemente a Sofía. No supo por qué tuvo el impulso de protegerla con su cuerpo de algo o de alguien. Juntos, con los ojos cerrados retenían la respiración en sus estómagos y su corazón parecía paralizarse en su pecho.

Luego de unos minutos se escuchó que cerraban una puerta con un fuerte golpe. Sofía se atrevió a abrir los ojos y pudo ver su cuerpo completamente cubierto por el de Amir. Su corazón pareció recobrar fuerzas y comenzó a latir fuerte nuevamente. Normalmente lo veía tan frágil y ahora estaba ahí tan alto y fuerte que se sintió conmovida y tan protegida como nunca antes lo había estado.

- Parece que ya se ha ido - susurró bajito
- ¿Eh?  - Amir abrió los ojos y la fue soltando lentamente

Su piel estaba completamente erizada, su vista nublada y sus piernas parecían de lana. No recordaba haber sentido tanto miedo en toda su vida. Su único pensamiento era el de tener que protegerla sin importarle de quien. Él la cuidaría toda la vida.

- Si, tienes razón. Vamos. Desde acá podemos ir hasta mi habitación sin tener que entrar nuevamente a la casa. Ahí estaremos a salvo. Nunca entra aquí, después de aquella ocasión.


Amir no quería soltarla. La guió por los balcones que separaban la alcoba de su madre de la de él y una vez ahí se recostaron sobre la cama agotados.

Mientras, Olivia y Miranda se juntaban en el bar del salón a comentar detalles de la fiesta de compromiso

- Olivia, no puedo creer que ya falte tan poco
- Si, a mi también me cuesta creer que ya estemos tan cerca - Respondió Olivia con la mirada perdida, inhalando un delgado cigarrillo mientras sorbía un vaso de whisky.

- ¡Este teléfono!. Que rabia. Tu hijo no ha respondido ninguna de mis llamadas.
- No te alteres. Ambas sabemos que en cualquier momento deberá aparecerse por acá.
- Seguramente anda mezclándose con esa gentuza de la facultad.
- ¿Cómo es eso? ¿No que no tenía amigos?
- No los tiene. Sólo que hace un tiempo fuimos a una fiesta y...
- ¿Qué pasó Miranda?  - preguntó Olivia clavándole una mirada feroz.
- Nada serio. No te preocupes. Sólo que lo he visto conversando con la vulgar y estúpida de la biblioteca.
- ¿Y quien es ella?
- Nadie. Nadie de quien debamos preocuparnos

Pero Olivia no quedó tranquila y comenzó a preguntar más detalles acerca de Sofia y su amistad con Amir.

Mientras, Amir y Sofia se miraban tendidos sobre la cama sin decirse nada.

- Debo volver allá y hacer como si nada - dijo Amir agachando la mirada
- Si, tienes razón, pueden comenzar a sospechar.
- Miranda no ha dejado de llamarme al móvil y dejar mensajes amenazantes.
- Ok, me llevo estos papeles y te cuento lo que descubra
- ¿Qué te llevas? Las fotos las volví a colocar tras el espejo
- Lo se. Me quedé con el recorte del diario
- No lo notará
- ¿Qué cosa?
- Que falta ese papel
- No lo se. Esperemos que no. No se. Tu la conoces. ¿Será tan obsesiva que vea esas fotos todos los días?
- No lo creo. Ella se acuesta siempre borracha. Tal vez hasta ya ni recuerde que tiene esas cosas escondidas en ese lugar.

Sofia sabía que debía marcharse luego pero no quería hacerlo. Amir tampoco quería volver a su realidad. Sólo quería quedarse así como estaban hasta ese momento. Observándose sin decir nada. Con las manos tomadas y sus corazones latiendo fuerte.

- Debo irme - dijo al fin ella
- Lo se
- ¿Nos veremos mañana?
- Hecho

Amir la ayudó a incorporarse. Caminaron juntos hasta el balcón. Una vez afuera Amir se acercó hasta ella dándole un casto beso en la mejilla.

- Espero que esta sea la única vez en que tengas que salir de mi casa de esta manera
- Chau - dijo Sofia - no me acompañes, ya conozco la salida. Te pueden descubrir
- Pero...
- Pero nada. Déjame aquí y ve a distraerlas mientras yo veo como salgo de aquí 
- Tienes razón. Pero es que no quiero que te vayas.
- Vamos, tú puedes contra ellas. No lo sabes aun pero tienes una gran fortaleza interior y contra eso nadie te puede derrotar.
- Tu me das esa fuerza. 
- Te equivocas. Ha estado siempre dentro de ti. Sólo faltaba darle un pequeño empujoncito para que la pudieras notar. ¡Y....ya me voy!
- Chau - Dijo Amir soltándola de entre sus brazos y sintiendo que quedaba un poco vacío sin ella.

Ahora le tocaba enfrentar a esas mujeres. 

Una vez que divisó la figura de Sofia fuera de peligro. Entró nuevamente hasta su habitación y caminó hacia la puerta. El temor palpitaba dentro de su ser; pero esta vez no se permitiría sucumbir ante los aterradores ojos de su madre y la vocecita estridente de Miranda.




(20/04/2010)

Continuará



jueves, enero 23, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 3. LA SANACIÓN



Varias semanas habían pasado desde que Sofía y Amir tuvieron aquella primera conversación. Ella sabía que estaba estudiando mucho y yendo al gimnasio a darle de golpes al saco de boxeo.
Su hermano Pedro, le había contado que en su primera clase fue casi como una catarsis para Amir.

- Fue increíble hermanita. Fíjate que comenzó a darle pequeños golpecitos a la bolsa de box mientras yo le decía que se imaginara que era su peor enemigo. El cambio fue radical. Cualquiera sin experiencia no mueve así ese saco ni un milímetro. El hombre tiene mucha fuerza en los puños o mucha rabia acumulada desde hace tiempo.

Sofía escuchaba atenta a Pedro imaginándose la situación y queriendo poder estar ahí para observarlo.

- ¿Y qué días entrena?
- Los lunes y los viernes en la mañana.
-  Ah. Justo los días que tengo turno en la biblioteca.
- Pero también va a veces los sábado bien temprano - dijo Pedro sonriéndose.

Al sábado siguiente Sofía salió detrás de su hermano hacia el gimnasio donde entrenaba Amir. Se escabulló de las miradas de la gente y escondida tras unos bultos esperó paciente para velo entrar.

Cuando él llegó, a Sofía pareció saltarle el corazón y pensó que incluso podrían haber escuchado sus fuertes latidos.

Amir desnudó su cuerpo de la cintura hacia arriba, se puso los guantes de box y comenzó a golpear aquel saco.

Sofía seguía con la mirada cada uno de los movimientos que él hacía. A los ojos de ella, Amir tenía un bello cuerpo. Desde ese punto podía distinguir un poco mejor todas las características en las que no había reparado con anterioridad y que de alguna manera habían llamado su atención.

Su tez era muy morena, lo que hacía resaltar aún más sus oscuros ojos verdes que se escondían tras una tupidas y largas pestañas. Eso era lo que había llamado su atención la primera vez que lo vio. Ahora recordaba la sensación de estremecimiento que tuvo al verlo. La misma que estaba sintiendo en ese momento, cuando lo tenía tan cerca que casi podría llegar a sentir su piel, su calor y su aroma.

Cuando se pudo dar cuenta de que desde donde estaba escondida podría ser descubierta con alguna facilidad, tuvo miedo y quiso salir corriendo del lugar. Pero al huir tropezó y cayó muy fuerte golpeándose una de sus rodillas.

Todos en el gimnasio se dieron cuenta del ruido y fueron a mirar.

Ahí estaba Sofía, bochornosamente tirada en el suelo abrazando su rodilla golpeada.

- ¿Pero qué haces aquí?- dijo Pedro.
- Vine a verte porque... ehhhh, se te quedaron unas cosas en la casa.- Pedro entendió y le siguió el juego a su hermana mientras Amir se acercaba a ella y la tomaba en sus brazos para subirla a una camilla que había ahí cerca.

- ¿Estás bien? ¿te rompiste algo? - Preguntó él
- No, gracias, sólo fue un duro golpe. Nada serio. Y..... ya me iba, solo vine a dejarle unas cosas a mi hermano.
- ¿Quieres que te acompañe? ¿puedes caminar?
- Sí, creo que puedo. Déjame ver.

Sofia se puso de pie y de inmediato se lamentó por el golpe recibido.

- Vamos. Es mejor que te apoyes sobre mi espalda.Yo te llevo hasta tu casa.

Amir se agachó delante de ella y la animó a que subiera sobre su espalda. Ella titubeó por unos segundos, pero luego se animó a subir aferrándose fuertemente de su cuello y cruzando sus piernas alrededor de su cintura.

-Ok. Gracias - dijo, esbozando una tímida sonrisa, sintiendo el calor de Amir traspasando sus ropas hasta llegar a su piel.
- Pedro yo la dejo en tu casa ¿está bien?
- Ok.. ¡Confio en tí!

Amir caminaba lento. Sofía no pesaba mucho para sus fuertes brazos; era sólo que quería disfrutar de aquel momento. Jamas nunca antes había sentido el cuerpo de una mujer tan cerca del suyo. Nunca antes había sido abrazado como lo estaba siendo en aquellos preciosos momentos.

Ni su propia madre le había brindado una sola muestra de cariño ni de afecto y ahora, ese instante para él se convertía en algo mágico.

Tragó saliva cuando su cuerpo se enteró de que aquellos pequeños bultos que sentía sobre su espalda eran, con toda seguridad, los pechos de Sofía. Al percatarse al fin de aquello, apuró la marcha. Sus pensamientos se volvieron un poco locos y en lo único que pensaba era en llegar pronto hasta su auto para alejarse de aquella sensación que lo había comenzado a agobiar.

Una vez en el auto, ninguno de los dos emitía palabra. Hasta que Sofía rompió el hielo.

- ¿Por qué te llamas Amir?
- porque mi papá era árabe
- ¿En serio? 
- Sí, al menos eso me ha contado mi madre.
- ¿y por qué "era"?
- Él murió...
- ¿Lo conociste?. ¿Cómo era?
- No. Nunca lo he visto
- ¿Ni en fotos?
- No

Sofía entendió que no debía seguir preguntando por ese padre ausente a quien imaginó muy guapo, como veía que era su hijo.

- Ahh... Y tu madre.. ¿vives con ella?
- Mmm. Pero es como si viviera sólo. Nunca está. Siempre anda viajando. Hace poco que llegó de uno de sus viajes. pero ya se fue nuevamente... con Miranda.
- ¿Con Miranda?
- Si. Se fueron de compras
- ¿Para lo de tu compromiso?
- Eso creo.
- ¿Y te vas a casar?

Un largo silencio se hizo luego de aquella pregunta.

-... Llegamos - dijo, estacionando su pequeño automóvil en la entrada de la casa de Sofía y bajándose rápidamente para ir a abrirle la puerta y ayudarla a bajar.

A Sofía ya no le dolía tanto la rodilla pero de todas formas se quejó para que Amir le ofreciera sus brazos  nuevamente para llevarla hasta dentro de la casa.

- No me respondiste. ¿Te casarás con esa loca? ¿ No están demasiado jóvenes para eso?
- Sofía, debo agradecer tu ayuda y la de tu hermano. Mi vida ha sido tan distinta desde que ustedes llegaron
- No me contestaste aun.
- Es que tu no sabes
- ¿Qué es lo que no se? dime

Sofía se acercó demasiado a Amir. Él la miró con dulzura comenzando a respirar muy agitado.

El ambiente se llenó de una energía extraña. Amir no lograba despegar su mirada de aquellos ojos y esa boca que lo invitaba a entregar su alma.

Amir se acercó un poco más a ella. Sus manos,  que antes pesaban una tonelada, lograron desprenderse del miedo y comenzaron a subir hasta tomar el rostro de ella. Acarició sus cabellos para luego besar su frente. Ambos sintieron el estremecimiento y comenzaron a tener sensaciones y emociones que nunca habían  imaginado que podrían existir

Sofía acercó su boca a la de él cerrando los ojos para que nada interrumpa aquel maravillosos momento. Pero Amir esquivó ese beso y en cambio, la abrazó fuertemente. 

- Sólo abrázame por favor - dijo susurrándole al oído a punto de descontrolarse
- ¿Estás bien?
- Si, si. Es solo que.....debo irme

Amir sentía que debía alejarse de ella para protegerla de él mismo y de toda su inmundicia. Sofía pronto reaccionó saliendo tras él.

Al salir lo encontró con la cabeza pegada en el volante. Sofía subió al auto. Amir la miró con los ojos rojos .

- ¡Ayúdame por favor!. Ya no puedo más con todo esto.

Sofía lo abrazó fuertemente.

- No sabía que un abrazo podía sentirse tan perfecto - dijo Amir sonriendo
- Cuéntame. Para poder ayudarte necesito que me digas qué sucede. 

Ambos volvieron dentro de la casa. Amir se acomodó en el sofá junto a Sofía tomando su mano con algo de inseguridad.

-Mi madre nunca me ha querido ¿sabes?. Soy un hijo no deseado. Toda la vida me ha hecho daño. La historia que te conté de mi padre, es falsa. Es lo que ella me contó cuando tuve edad para preguntar por él. Peo yo se que él no murió. Está vivo. Sólo que no se donde puede estar.

Sofía no podía creer que una madre no pudiera querer a un hijo. Ella creció con tanto amor y atenciones que le era casi imposible entender como se podría sentir Amir. Además, se lo imaginó siendo un niño tan adorable que sólo pudo pensar en que aquella horrible mujer no podía ser si no que algo peor que la bruja más mala de todos los cuentos de su infancia.

- Mi madre fue abandonada por él y quiso deshacerse de mi cuando se enteró que me esperaba. Pero no pudo. No se qué extraño acontecimiento hizo que todo lo que tomó no hiciera efecto y muy a pesar suyo, nací. Ella ha volcado toda su rabia y su odio contra mi. Ya no tengo fuerzas para seguir soportando esto.

Amir respiró profundo. Sintió que su corazón se aceleraba por lo que aún tenía que confesarle a ella, pero continuó su relato.

-Ella bebe ¿sabes? Bebe mucho y cuando lo hace, me golpea. Eso ha sido así desde que tengo uso de razón.

Sofia no podía creer lo que estaba escuchando.

- ¡Pero cómo!
- Espera. aun hay algo más
- ¿Qué puede ser peor que lo que me acabas de contar?
- Ya estoy aquí, ya comencé a hablar. Debo terminar.
- Si no quieres, no tienes por qué hacerlo. Yo entiendo.

Pero Amir continuó.

- Cuando tenía 15 años, mi madre llevó a Miranda hasta mi habitación diciendo que ya era hora que me hiciera hombre y me obligó a tener sexo con ella. Como me rehusé; entre las dos me ataron a la cama y me dieron de beber mucho alcohol mezclado con algo más. Nunca supe qué.
Lo único que recuerdo luego, es que desperté bañado en sangre y que me llevaban de urgencia a la clínica.
Mi madre estaba completamente borracha y Miranda no aparecía por ningún lado.

- ¿Te hirieron en algún lado? - exclamó Sofía asustada, tocando su pecho instintivamente.
- No. Eso fue lo más extraño. No era mi sangre la que estaba por casi todos lados.
- ¿Y entonces?
- La policía hizo preguntas pero yo ni mi madre supimos qué decir. Al final, los contactos de ella hicieron que todo quedara en nada. Desde esa fecha hasta hoy Miranda me tortura diciendo que yo me comporté como una bestia y que le hice mucho daño.

- ¿Por eso dejas que te golpee?

Amir no respondió

- ¿Y lo hiciste? ¿Le hiciste daño a esa chica?
- ¡No lo se! No recuerdo nada de aquella vez. Tengo sólo imágenes difusas. Un cuchillo. ¡No se!. Sólo se  que yo jamás me habría acercado a ella. Me provoca sólo repulsión y no puedo evitar odiarla.
- Esa palabra es tan... tan terrible Amir.

Sofía sintió que su corazón se congelaba. Ella no concebía odiar a las personas. Podrían no ser agradables para ella y con eso bastaba para simplemente evitarlas. Pero de ahí al sentimiento más dañino que existe según su percepción; le costaba imaginar que alguien pudiera albergar tal emoción y menos Amir.

- Entre ella y mi madre amenazaron con acusarme de violación si no accedía tranquilamente y sin reclamar al asunto del matrimonio y a la firma de unos misteriosos papeles.

Sofia no decía nada. Se había levantado del sofá y miraba por la ventana. Afuera había comenzado nuevamente a llover.

- Sofia no quiero hacerte daño
- Amir, necesitas que te vea un psiquiatra. Con todo lo que me has contado no se como no has parado en un hospital para enfermos mentales. Ese par te cagó la vida
- ¿Eso quiere decir que crees en mi?
-  Me basta ver tus ojos para saber quien eres.

Amir estaba muy emocionado. Nunca pensó que al quitarse parte del peso de su historia de encima, se sentiría tan aliviado y comprendido.

- Pero mi destino está en las manos de ellas.- pensó en voz alta
- ¿Cuando vuelve el par de locas?

Amir se atrevió a sonreír y la miró con dulzura

- Como en un mes más creo
- Tenemos tiempo. Necesitas una terapia urgente, no te preocupes, no estás solo. También buscaremos a tu padre. Si está vivo, lo encontraremos.

Amir abrazó con fuerza a Sofía. Sentía que con ella a su lado no volvería a sentirse solo y lleno de miedo nunca más.

- Pero, dime algo. ¿Por qué nunca habías pedido ayuda antes?
- Mi madre dice que es mi destino. Que estoy maldito y que debo aceptarlo sin alegar
- Estás de verdad muy herido
- Por favor no me tengas lástima
- No es eso lo que siento precisamente Amir -  Pensó Sofía, mirándolo fijamente y ahogando el dolor que sentía en su garganta.
- Confía en mi - dijo ella, besando su mejilla.



(Escrito el 07/04/2010)
Continuará

miércoles, enero 22, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 2. LAS HERIDAS




Llevaba poco tiempo trabajando en la facultad. Ella estaba a cargo de la biblioteca, lugar que le encantaba. Sofía era una devoradora de libros.

Desde muy pequeña su padre le había inculcado el hábito de la lectura, por lo que cuando su hermano Pedro le contó de la vacante ella postuló de inmediato y obtuvo el trabajo.

Pedro llevaba ya algunos años ahí como profesor de Educación Física. Era un tipo muy querido por todos. Se destacaba por ser muy carismático y divertido.

Pasaron varios días en que Sofia intentaba dibujar la figura de Amir en su memoria para poder ubicarle dentro la facultad pero le costaba recordarlo. 

Aquella noche no había luna y la calle estaba muy oscura.

Recordaba que tenía cabellos oscuros y piel morena. Era de contextura delgada y muy alto. Sofia creía recordar haber distinguido alguna característica especial en él pero no lograba enfocarla.

Lo buscaba por los pasillos, en los patios, cafetería, pero nada. Llegó a pensar incluso que Miranda lo había matado a golpes.

Pero Amir si iba a estudiar. Llegaba muy temprano y se dirigía de inmediato a su aula, sin ver ni hablar con nadie. Las miradas curiosas de sus compañeros le hacían daño y mientras pudiera evitarlas lo haría.

Cubría su cabeza con un jokey y sus ojos con grandes lentes oscuros, a pesar de que algunos días estuviera lloviendo y no hubiera nada de sol.

A ratos se escapaba de sus obligaciones e iba a buscar entre la gente a Sofia. Pero él sólo la observaba a escondidas. Sentía vergüenza de lo que ella pudiera pensar después de lo que había pasado.

Una tarde en que Sofía iba camino a buscar a su hermano, logro distinguir entre la gente una silueta que le pareció familiar y algo extraña. Era la de un chico con jokey y lentes oscuros que estaba protegiéndose del viento y la lluvia que a esa hora caían copiosamente sobre los prados.


Al verlo tuvo el impulso de correr hacia él y así lo hizo.

- Hola.
- Eh.. hola - dijo al fin Amir intentando no darle importancia al encuentro
- ¿Cómo has estado?
- Bien, gracias ¿y tu?
- Yo bien. Te había tratado de ubicar para saber como estabas.

Amir avergonzado, agachó la cabeza 

- He estado bien. Gracias

- ¿Oye, qué lees? 

Sofia tomó el libro que tenía en las manos Amir y leyó "Papá o el Diario de Alicia Mir"

- ¡Hey!. Es uno de mis libros favoritos - exclamó - Vicente Huidobro - es genial
- En serio. ¿Ya lo has leído?
- Si. Me encanta. - dijo ella entusiasmada - Recuerdo un párrafo que se me quedó grabado por harto tiempo en la cabeza desde que lo leí. Dice algo como: "Cuando nos damos cuenta de que estamos suspendidos en un hilo sobre la desgracia, ¿Cómo no sentir la sensación de cortar ese hilo...?

Sofía no podía despegar sus ojos de aquellas negras y tupidas pestañas que insistentemente esquivaban su mirada mientras esperaba ansiosa alguna respuesta a su declamación.

- "Hay personas condenadas a la desgracia..- dijo Amir cabizbajo y antes de terminar la frase Sofia lo interrumpió.

-"...por tontas, por porfiadas, por taimadas..."-

Ambos se miraron y sonrieron. Un silencio cómplice se hizo en aquel momento.

La lluvia iba de apoco cesando y el viento jugaba con sus cabellos.

- ¿Por qué se lo permites?, preguntó Sofia.

Amir miró al cielo, respirando profundo y luego agachó la mirada.

- Disculpa, no quise ser impertinente - dijo Sofia.
- No, está bien. Es sólo que nunca he hablado con nadie de este tema.
- Si no quieres...
- Soy un cobarde - le interrumpió - Un cobarde que no sabe defenderse de los golpes de una mujer.
- Yo creo que si sabes, sólo que tienes miedo.
- Si, puede que tengas razón.
- ¿Sabes?, todos de alguna forma estamos rodeados de miedos y temores que no nos dejan crecer ni avanzar. Nos paraliza y nos estancamos. Por eso es importante poder enfrentarlos y vencerlos. ¿Por qué no te inscribes en el gimnasio donde trabaja mi hermano?. Eso te ayudaría a enfocar tus sentimientos de rabia, dolor y miedo en otra cosa.

Amir la observaba con toda atención mientras ella hablaba. La oía pero su voz era lejana. Sus sentidos estaban puestos en los ojos de ella, su boca, su cabello rojizo. Le temblaban las manos por querer acercar esa piel tan blanca hacia él y besarla. Pero el miedo. Siempre el miedo.

- ¿Me estas escuchando?. ¡Qué pesado!. Yo hablo y hablo y tu no estás aquí.
- Disculpa, estaba pensando en lo que decías del gimnasio.
- Si, siento que eso podría hacerte bien. Y así aprovechas de ejercitar esos músculos en reposo que debes tener por ahí.

Amir sonrió avergonzado

- A Miranda y a mi nos comprometieron para casarnos desde que tengo uso de razón - dijo de repente. Sorprendiéndose de sus propias palabras. 

Él era muy reservado. No tenía amigos ni nadie con quien hablar pero ahora se sentía cómodo y algo le decía que podía confiar en aquella muchacha pecosa y alegre que no paraba de hablar y de mirarlo tan directamente, que lo hacía temblar.

- ¡En serio! ¡Pero si eso es de la prehistoria!.
- Si, lo se
- ¿Y tu lo aceptas? ¿La quieres?  o.. ¿la amas?

Amir quiso decir que la odia, que los odia a todos, pero esos sentimientos estaban reprimidos.

- No - dijo - no la amo
- Entonces ¿por qué simplemente no rompes el compromiso y te vas?
- Tu lo dijiste hace un rato. Miedo
- ¿Pero miedo a qué? ¿a tu madre?
- No la conoces
- Pero es una madre y ellas siempre quieren los mejor para sus hijos
- Esta no

Sofía podía observar lo solo y triste que se sentía aquel muchacho y quiso abrazarlo pero de poder acercarse un poco más hacia él se escucharon los gritos de Miranda que corría hacia ellos como una loca, casi cayéndose en el prado húmedo

- ¡Amir!, ¿dónde has estado?
- ¡Miranda!
- Si, yo. ¿No quedamos en que me acompañarías a hablar con mis padres para finiquitar lo de la fiesta de compromiso?
- Lo olvidé
- Seguro, si te lo pasas hablando con estos seres inferiores. 
- ¡Miranda no seas grosera!
- ¿Grosera yo?
- Grosera y ordinaria - dijo Sofia en voz baja pero esperando ser escuchada.
- ¡Ordinaria! Quién te crees - gritó Miranda enfurecida abalanzándose sobre Sofía para darle una feroz bofetada, pero en fracción de segundos Amir la detuvo, tomándola firme y fuertemente de la muñeca.
-¡Cálmate Miranda, déjala en paz!. ¡Vamos!.

Miranda no podía creer que Amir la hubiera detenido. Quedó paralizada y su única reacción fue mirarlo incrédula para luego seguirle los pasos mientras él tiraba de su muñeca con firmeza y mucha fuerza. Una que no sabía que tenía hasta ese momento.

Sofía los observaba alejarse mientras una sensación de rabia y dolor se instalaba en algún rincón de su corazón y la lluvia de otoño volvía.




Continuara....

SÓLO ABRÁZAME / 1. LOS GOLPES




Amir no quería salir esa noche. El sólo pretendía quedarse en casa, como siempre. Tal vez leyendo algún libro o estudiando para el día siguiente. Pero sabía que Miranda no lo dejaría en paz hasta que aceptara acompañarla a aquella fiesta.

Ella sabía que Amir no tendría el suficiente carácter para decirle que no.

Miranda era así. Una chica mimada. Hija única de un banquero y una actriz de poca monta. 

Ellos se comportaron como los típicos padres que  pensaban que llenando a su hija con regalos y diciéndole a todo que sí, acallaban su conciencia cada vez que esta les gritaba que lo que la niña necesitaba era a ellos. Sólo el tiempo les hizo descubrir al pequeño monstruo que habían formado.

La madre de Amir y los padres de Miranda comprometieron a sus hijos para casarse desde que ellos eran muy pequeños, ya que las fortunas de ambas familias debían quedar a buen reguardo y qué mejor que quedara todo entre "amigos".

Amir salió aquella noche sin decir nada. Miranda tomó de su mano y lo llevó hasta la fiesta que daban en la Facultad con motivo del fin del semestre.

Al llegar, ella saludó a sus compañeros y al poco rato se olvidó de Amir dejándolo solo junto a la barra.

Amir sabía que eso sucedería. Siempre es así cuando salen.

Él sabe que Miranda no tiene amigos pero ella cree que por el hecho de que la vean llegar acompañada se vuelve importante, haciéndoles creer que no está del todo sola. 

- Ven Amir, vamos a bailar
- Tu sabes que no sé bailar
- No me importa, todos están bailando. ¡Vamos!

Lo tomó del brazo y lo tironeó hasta la pista donde todos estaban riendo y cantando muy alegres.

- Vamos Miranda, yo no se bailar. Estamos haciendo el ridículo  - dijo Amir en voz baja al ver que todos se alejaban de ellos y los observaban con recelo.
- No me voy. Qué se creen estos  ¡¿no saben quien soy?!

Un poco más lejos había una pareja riendo y bailando, ajenos a todo lo que ahí sucedía y Miranda, ciega de rabia, al ver que Amir distraía su atención para verlos, le dio vuelta la cara de una bofetada.

-¡¿Qué tanto les ves a esos!?. 

Amir, con la mirada perdida en el suelo y su mano en la mejilla golpeada no dijo nada. Con el pecho apretado, sintiendo todas las miradas sobre él, y algunas risas burlonas también, simplemente salió caminando lentamente del lugar. 

Las luces, el humo del cigarro, las risas, la música; todo se volvió una pesadilla. Amir sólo deseaba estar solo en su casa y en cuanto sintió que ya Miranda quedaba atrás,  corrió hasta la puerta del local pasando a llevar a la pareja que ocasionó esta situación.

- ¿Estás bien? - preguntó la chica, tomándolo por el brazo.

Amir levantó la mirada al sentir como su piel se erizaba al contacto con aquella pequeña mano sobre su cuerpo  pero no alcanzó a decir ni media palabra cuando vio que Miranda se dirigía hacia ellos con los ojos rojos de rabia.

-¿Y tú quien eres? 
-Déjala Miranda, no te ha hecho nada
-Acabo de ver que ha puesto sus ojos en algo que es mio y tu sabes bien que eso no lo soporto. Ve saliendo de mi fiesta rotita.
-Rotos estarán tus calzones, ¡idiota!- alcanzó a gritarle ella antes de que saliera del lugar.
-¡Miranda!. Esto ya ha sido suficiente- Amir la tomó del brazo y se la llevó fuera.
-Espérame aquí Pedro, tengo que saber que es lo que pasa
-No Sofía, esa mina es peligrosa. No vayas....¡espérame!

La escena que tuvieron que ver Sofía y Pedro, fue de lo mas triste que pudieron imaginar.

Miranda estaba golpeando una y otra y otra vez a Amir. Le daba bofetadas, le tiraba el cabello, le arañaba la cara y él sólo le intentaba alcanzarle las manos para tratar de esquivar sus golpes.

- Pobre hombre - dijo Pedro
-¿Lo conoces?
- Solo de vista. Es uno de los mejores alumnos de la facultad. Siempre anda solo y callado,
- ¿Pero por qué no se defiende?. ¡Qué rabia con la tipa esa!
- Si, es de lo peor. Nadie la quiere. No se como él la puede soportar.

Sofia y Pedro continuaron observando la escena desde la oscuridad.

Eran las 3 de la mañana cuando Amir recién llegaba a su casa. Entró en su habitación, se fue directo al baño, abrió la llave del agua caliente. Se despojó de todas sus ropas con cuidado. Los rasguños y los golpes estaban en casi todo su cuerpo.

El agua en la bañera hervía. De a poco, Amir fue sumergiendo su cuerpo en el calor húmedo del agua, sintiendo el dolor de las heridas que Miranda le había provocado una vez más. Pero el dolor más profundo lo llevaba en su alma desde que nació.

Cerró los ojos por unos instantes y recordó esa pequeña y tibia mano que tomó de su brazo hacía tan sólo algunas horas atrás. Intento recordar una mirada, una boca; pero no había nada. Sólo una emoción extraña que no alcanzaba a reconocer.





Continuará....

jueves, enero 16, 2014

MIEDO, CULPA Y UN DESTINO SIN AMOR / CUENTO CORTO


Las visitas a sus ojos habían cesado.

Él aún no lograba comprender como era posible que ni el tiempo transcurrido hubiese servido para lograr apartarla de sus pensamientos ni de su vida.

Necesitaba saber que ahí estaba, serena y simple, inocentemente provocadora.

Le bastaban sólo una par de minutos para ser completamente feliz viéndola día a día pasar frente a él y su día estaba hecho.

Pero ya no estaba. Algo la había obligado a desaparecer de sus pupilas y su rutina se volvía cada vez más gris y sombría; como aquella tarde de otoño  en que el miedo se apoderó de él de una manera irracional obligandole a alejarse de la única persona que más cerca había estado de su corazón y de su alma.

Él era un tipo serio, lleno de dudas, temores e inseguridades provocadas por una familia extremadamente religiosa que se había encargado de vaciarle el alma y llenarla con los horrores del pecado y sus consecuencias infernales. Su vida estaba atrapada entre poderosas telarañas tejidas hacía décadas, de las cuales ya no lograba despegarse. El miedo lo confundía.

A pesar de su agradable aspecto externo y talento para las expresiones artísticas, su vida se fue llenando de amargura terminando por encarcelar su propio espíritu y sueños; lo que acabó por reflejarse también en sus blancas sienes, en el rictus de una labios secos y en la triste profundidad de sus ojos negros.

Ella lo esperaba. Sabía que su ardiente mirada estaría ahí para acariciarla y hacerla sentir que aún podía continuar soñando.

No sabía, sólo intuía que aquellos oscuros ojos la buscaban día a día y que por las noches su piel y sus besos le pertenecían sólo a él.  Como antes lo habían sido sólo una vez, bajo una luna cómplice que los espiaba mientras escuchaban a lo lejos los acordes de una samba pa ti que los envolvió y los transportó hasta las estrellas y en donde les estorbó la ropa para seguir amándose hasta el amanecer. Pero lo sabía prohibido. La había dejado cruelmente hacía años atrás y pronto se había casado con quien sus padres le habían indicado. Una mujer casta y pura, temerosa de dios, como él debía serlo.

Ella lo respetaba y a pesar de lo que él alguna vez le dijo, se sabía buena y jamás sería capaz de entrometerse en su vida.

Ahora ella no estaba. Llevaba semanas sin poder verla. Su angustia crecía día con día. Ya no lograba concentrarse en nada. Pronto dejó de dormir y de asistir a su trabajo.
Despertaba por las noches bañado en un pegajoso sudor que lo envolvía cada vez más llevándolo hacia  sus más remotos temores asfixiandolo; abandonándolo en  una oscuridad y frío absolutos.

- Tom - oyó decir suavemente en su oído. Él abrió los ojos y la vio. Era su esposa, pero no su mujer. Ella tomó su mano suavemente - todo estará bien - le dijo temblorosa. Pero él ya no la escuchaba.

Cerró los ojos para continuar soñando con ella. La chica que más cerca había estado de su espíritu y a la que tanto dolor le había causado.

Recordó la tarde de otoño en que la había abandonado. Cuando cruelmente le dijo que no la amaba, que ella era el demonio y que lo había hecho pecar de la manera más vulgar y sucia que él se había podido imaginar. La llamó sucia y mentirosa mientras ella sólo lloraba sin poder articular palabra debido al intenso dolor que en su pecho se anidaba y que oprimía su garganta y su roto corazón.

El sabía que si daba un paso más hacia ella no resistiría su mirada ni su aroma y la abrazaría para nunca más dejarla; por eso se fue rápidamente y dándole la espalda, corrió a perderse entre los grises edificios que los habían visto crecer.

Él tenía sólo 18 y ella 17. Ahora ya eran mayores. El contaba con 40 y ella 39. Ella se estaba casando y él moría de dolor en algún hospital lejano; en donde los barrotes en las ventanas y las blandas paredes blancas no dejan oír los gritos de angustia  y desesperanza de a quienes se les escapa día a día el alma.

Ella sólo quería amarlo, jugar con sus ensortijados cabellos y hacerlo reír a carcajadas para luego recostarse sobre su pecho y verse reflejada en aquellos negras pupilas que tanto amó pero que ahora, al fin lograba hacer que formaran parte de su pasado.

Aquella helada mañana de invierno en que sus miradas se cruzaron por última vez, ella lo sabía. Sería la ocasión para dejarlo ir. Ella le había perdonado hacía ya mucho tiempo y ahora estaba en paz.

El nunca pensó en pedir perdón. Él sólo se lamentaba, como sabía hacerlo, como lo había visto hacer a sus mayores. Culpando al destino y a los extraños y misteriosos caminos de su dios. 

Fin.











miércoles, diciembre 04, 2013

Y ES QUE...¿HA MUERTO EL TIEMPO?



¿Dónde se nos escapó el tiempo?
¿En dónde está escondido el silencio?

Las primaveras de ayer,
de blancas nubes de algodón,
hoy son el concreto gris y helado
que nos quitó la luz, el aire
y el candor.

Recuerdo que respirar era sin apuros
y soñar una ambrosía.

Ya no existen ni el verde, ni el azul.
Y nuestros ojos se van quedando ciegos
de un futuro sin fronteras nuevas
por descubrir.

¿En qué momento se nos pasó la vida
y los zorzales que un día poblaron de cantos el parque
no nos avisaron?

Hoy las nubes son pintadas
por manos misteriosas
Se mueven por otros vientos
que ya no provienen
de Eolo

El tiempo ha muerto

Mientras,
somos devorados
por la vorágine de una realidad
imaginaria...
y no queremos saberlo.


Sam Mezylv

martes, diciembre 03, 2013

¿POR QUÉ LA TRISTEZA?


Llega sin ser invitada
y se sienta a nuestra mesa callada

Duerme pegada a nuestros cuerpos
asfixiando sueños y matando esperanzas

La verás cómodamente hablando
desde aquellas canciones que más te gusta oír y cantar a todo pulmón.

¿Por qué la tristeza
entra tan fácil 
hasta nuestros corazones
por esas canciones
que nos hacen llorar
y recordar
viejos amores?

Dicen que el amor 
es el motor que mueve al mundo

Pero no te dicen
que el amor y la tristeza
caminan juntos de la mano

Si se lo permitimos,
vendrá la señora tristeza envolviendo este amor
con su manto de melancolía.
Y lo paralizará

A veces llegará acompañada del miedo
Un amigo extraño

Shhhhh..

No le permitas pasar
o tu alma se tornará oscura y pesada

Y el miedo...

El miedo los arrinconará a ambos
en ese sitio lúgubre y húmedo
que alguna vez habitamos
y nos mantendrá ahí
cautivos... 
hasta la muerte.




jueves, noviembre 28, 2013

ÉL PASÓ CON OTRA / GABRIELA MISTRAL


Él pasó con otra,
yo le vi pasar
siempre dulce el viento
y el camino en paz
¡Y estos ojos míseros
le vieron pasar!

Él va amando a otra
por la tierra en flor
Ha abierto el espino
pasa una canción
¡Y él va amando a otra
por la tierra en flor!

El besó a la otra
a orillas del mar;
resbaló en las olas
la luna de azahar.
¡Y no untó mi sangre
la extensión del mar!

Él irá con otra
por la eternidad
Habrá cielos dulces
(Dios quiere callar)
¡Y él irá con otra
por la eternidad!

lunes, noviembre 25, 2013

MORIR SIN HABERTE AMADO



Morir sin haberte amado
Morir sin haber rozado siquiera nuestras manos
Morir
Simplemente
sin jamas haberte besado

Morir sin que te enteres
que aquí estuve...
Tan cerca, tan lejos.
Que pasé por esta vida
sin conocerte.
Sin haberme perdido
en tu mirada.

No sabré de tus sabores,
no conocerás mis pasiones

Hoy se
que no me alcanzará la vida
para alcanzarte.


Sam

viernes, noviembre 08, 2013

LUCHA INTERNA


¿Por qué mi corazón
hoy se siente tan pesado?

Mis ojos sólo 
quieren cerrarse
y apagar 
por un instante
la luz
que me 
acompaña
en este viaje

Dejar de respirar aires
de un pasado añejo
que se encuentran atrapados
entre puertas y ventanas
que no se quieren cerrar.

¡Si tan solo mi cuerpo
pudiera escapar de este encierro!
y poder recorrer los lugares
y rincones
que nunca ha visitado

Mientras mi alma se queda callada
Se que no diría nada.
Prefiere quedarse atrapada
entre sus propias fantasías forjadas

Se que vendrán noches
en que mi alma y mi cuerpo
se darán la espalda

La una volverá a dormirse
y el otro...
el otro no se atreverá
a escapar sin ella.

YO MIRO Y TIEMBLO


Es que me pasa que
no quiero ver las cosas
como son en realidad

Me atormenta pensar,
saber y reconocer que
todo parece perdido

Que siete tiran
de un hilo para
que todos caigamos
y nos vamos
directo al carajo

Por eso escribo,
por eso sueño,
por eso leo y
no deseo ver y
huyo.

Me llamarás cobarde
y sí, lo soy.

Enfrento al mundo
desde mi ordenador
suavizando la dura realidad
con el bálsamo que nos da la poesía
y la música que la envuelve
con su mágico manto
de bellas melodías

Que ni indignados, ni parados.
Ni Mirandas, ni Prisioneros
acabarán con este
fatal destino.

Lo sé.

Yo miro y tiemblo.

Sam Mezylv

jueves, noviembre 07, 2013

BÉSAME


Bésame ahora
antes que
en la sinuosa comisura de mis labios
se refleje el paso implacable del tiempo

Bésame,
antes que mi boca
pierda toda humedad y juventud
Olvidándose del deseo
que algún día le causaste

Quiero perderme 
dentro de tu respiración
Sentir tu pecho agitado,
tus manos en mi espalda
y te vuelvas esclavo de mi cintura.

Que tus dedos,
suavemente, retiren
el cabello que cubre 
mis ojos y mi frente

Déjame simplemente
nadar en tu mirada

Que al hacerlo logre percibir
al fin
el suave roce de tu piel sobre la mía
... Y me estremezca
y te estremezcas tú
cuando bese tu mejilla

¡Hazlo pronto!
que las mariposas aun reposan sobre mi vientre
esperando ansiosas el roce de tu piel y de tus labios
para despertar de su sueño y revolotear 
alegres por todo mi ser.

La oscuridad carmesí
del próximo otoño pronto se impregnará en mi cuerpo

La distancia se hará infinita
y tus besos se habrán quedado en mis sueños
y en los tuyos
Como antes
Como ahora....


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