jueves, octubre 17, 2013

APRENDIENDO A AMARTE Capítulo 14.




-¡Ve por ella campeón! - le gritó Mike a Alejandro antes de subir a su auto y marcharse del lugar, pensando en que seguramente Rosario estaría junto a ella y por el momento no debía verla. Sería mejor así.

La tarde comenzaba a refrescar y las primeras gotas del otoño comenzaban humedecer los espejuelos del auto de Alejandro.

Recordó que fue esa misma brisa helada la que lo empujó a besar por primera vez a Consuelo. No puedo evitar cerrar los ojos mientras conducía para intentar volver a recordar aquella exquisita sensación. Sus bellos labios, dulces como la miel, carnosos como la fruta más fresca. El deseo incontrolable de besar, de morder de beber de ella, de fundirse en uno solo.

De repente bocinazos, chirridos de neumáticos, frenadas violentas, gritos e insultos.

-¡Que no te fijas por donde andas idiota! - Le gritó un camionero furioso 
-Perdón. Disculpa, es que llevo prisa - le respondió sonriendo. Nada podría quitar de su boca aquella sonrisa. Consuelo lo había llamado. 
-Debe ser que ya se rindió y se dió cuenta que a quien ama es a mi - se dijo y continuó recordando su tarde junto a ella, pero esta vez intentando no cerrar los ojos.

Alejandro llegó hasta el apartamento muy nervioso. Llevaba el cabello algo desordenado y se notaba que al menos no se afeitaba hacía un par de días. La humedad del ambiente y la leve llovizna que se había dejado caer hicieron que su ropa se transparentara levemente permitiendo que reluciera su bien cuidada y tonificada figura.

Consuelo, al abrir la puerta, se lo quedó mirando desconcertada. Su boca se llenó de agua y sus ojos viajaron sin vergüenza por aquel cuerpo que hacía poco tiempo atras había cobijado el suyo bajo sus manos y sus suaves caricias. 

Una extraña sensación se apoderó de ella y no pudo decir nada al verlo. Se quedaron un buen rato así, de pie uno frente al otro solo observándose sin decir nada y con el corazón en la mano.

Rosario fue la que llegó a poner orden en aquella extraña escena.

-Consuelo ¡no dejes que se salga Kirk! - gritó desde la cocina, mientras el gato huía a perderse por las escaleras.
-Pero Consuelo ¿no le dirás que pase? - preguntó Rosario cuando se acercó a la entrada y vio que Alejandro estaba ahí de pie inmóvil con la mirada perdida en los ojos de Consuelo
-... Perdón.. perdóname, pasa. Te esperaba - dijo Consuelo como saliendo de una ensoñación.

Alejandro continuaba sin poder quitar la vista de su silueta, de sus ojos y de su boca. ¡¡Cómo tuvo que luchar con su cuerpo, con sus ganas de abrazarla y besarla toda!

-Alejandro, necesito de tu ayuda - dijo al fin Consuelo cabizbaja. Sabiendo que si le decía que se trataba de Max él podría marcharse de ahí y no volverle a ver jamas. Sin embargo, pese a eso, se arriesgó.
-Por favor, lo que quieras, dime - contestó él, aun sin poder dejar de mirarla y desearla
-Ehhh... se trata...
-Vamos dime. Me está esperando Mike. Debo volver a reunirme con él 

Rosario desde la cocina escuchó el nombre de Mike y se acercó a preguntar por él

-¿Mike?. No lo he visto. Lo he llamado varias veces y no me ha respondido. Está bien él ¿cierto? - preguntó Rosario temerosa
-Si. Todo está bien. Lo que pasa es que hemos estado ocupados viendo unos temas... Pero vamos Consuelo que pasa, dime de una vez.
-Se trata de Max - dijo sin mirarlo, dándole la espalda y cerrando los ojos. Esperando oír que se marchaba, cerrando la puerta del apartamento de un buen golpe y sin decir una palabra.

Se hizo un breve silencio en el lugar. Alejandro sintió tanto ruido dentro de su cabeza que pensó que el mundo allá afuera había colapsado. -"Max"- pensó 

Era demasiado tarde para él. La había perdido para siempre.

Maldijo su debilidad, su adolescencia alocada e irresponsable, maldijo la de veces que iba dispuesto a tocar a su puerta para decirle que la amaba y los miedos y la vergüenza se lo impidieron, maldijo su insensatez al dejarse arrastrar por el vicio y las malas compañías, maldijo no haber escuchado a su madre, se maldijo a si mismo por su cobardía. Ella amaba a otro y contra eso, contra la felicidad de ella, él no podría luchar. En ese instante se rindió ante la realidad. Todo había sido un lindo sueño de niño que ya iba siendo hora de que acabara.

La rodeo para observarla. Ella continuaba con los ojos cerrados y los brazos cruzados firmemente apretados contra su cuerpo. La volvió a ver con sus ojos de niño inocente. Recordó el impacto que le produjo el verla por vez primera. La misma energía violenta e intensa que sintió cuando al fin la tuvo entre sus brazos, besó su boca y acarició su piel. Una emoción que lo llevó a sentir que volaba perdido en su cuerpo. Algo que ni la droga más fuerte, lograría jamás provocar en él, aquella mujer parada frente a él lo hacía,  desde siempre y para siempre.

-Qué le sucedió a "Max" - dijo al fin Alejandro con tono distante, sin quitarle la vista de encima, esperando ver que Consuelo abriera sus ojos.

Consuelo aun respiraba agitada. Su corazón le gritaba algo que ella no quería oír. Comenzó a abrirlos lentamente hasta que la figura de Alejandro se hizo presente ante ella. -¡Es tan bello!- susurró su inconsciente, tan bajito que apenas ella mismo se escuchó.

-Está detenido. No se donde se lo han llevado. Lo detuvieron frente a mis ojos. Dicen que es por algo con drogas, pero te juro, te juro que él no tiene nada que ver con eso. Alejandro por favor debes creerme, ¡ayúdalo! 

Consuelo hablaba fuerte y demasiado rápido. Se le veía demasiado nerviosa. Terminó por largarse a llorar y tomar a Alejandro de los brazos para rogarle que la ayude.

-¡Espera Consuelo, por favor no hagas eso! - Alejandro, la tomó de las manos intentando separarla de él. La veía tan frágil, tan desesperada... tan enamorada.

Consuelo no quería despegarse de aquel cuerpo, de aquellas manos, de aquel calor y lloraba, si lloraba por que ya no podía continuar ignorando lo que sentía por él. Todo su cuerpo, su alma, todo su ser se lo venía gritando hacía rato pero ella no quería oírle.

-Alejandro, ¡teléfono!. Es Mike
-¿Mike me llama a tu teléfono? - preguntó él extrañado, tomando suavemente a Consuelo de los brazos y apartándola de su cuerpo
-Es que el tuyo dice que está apagado
-¡Ah verdad! Disculpa - Alejandro recordó que lo había apagado al llegar al apartamento de Consuelo. No quería que nada ni nadie interrumpieran su conversación

Rosario, que había estado escuchando todo sin querer interrumpir, tomó a Consuelo de un brazo y se la llevó a la habitación para tranquilizarla.

-Dime Mike, qué pasa - preguntó Alejandro, sin apartar la vista de Consuelo que salía del lugar para perderse tras una puerta.
-Ok. We had the guy...
-To whom. What are you talking about - Alejandro había olvidado todo lo que estaba pasando fuera de aquel lugar.
-...but we lost him - Comenzó a recordar. Se tomó la cabeza con un mano mientras se paseaba por la sala.
-How do you lost him?!.. We can´t...
-Wait, wait. I think where they might be!
-Ok. Where are you now? - Alejandro tomó nota mentalmente y se despidió de Mike.

Ahora debía ir por Consuelo para despedirse. No le diría que se alejaría de ella para siempre, que no podía seguir así, sintiéndola tan cerca pero a la vez tan lejana.

Consuelo aun sollozaba en el cuarto junto a Rosario.

-Ya no puedo más Rosario. No puedo seguir escondiendo esta emoción. Es demasiado poderoso lo que siento cada vez que lo tengo cerca. No logro controlarlo.
-Siempre lo has sabido Consuelo. Él es el hombre de tu vida, debes olvidarte del otro

En ese momento Alejandro se acercó a la puerta para golpear y escuchó lo que las amigas conversaban.

- No se si sea tan así Rosario pero me siento tan bien, tan feliz ahora que lo he vuelto a ver. 

Alejandro no se atrevió a tocar. Se quedó helado escuchando del otro lado

-Cuando volví a sentir sus manos sobre mi, ¡su mirada Rosario!. Tan solo con mirarme siento que mis pies ya no tocan el suel....
-Perdón chicas debo retirarme... - Interrumpió Alejandro, destruido por dentro por lo que acababa de escuchar, pero intentando mantenerse firme ante la mirada radiante de Consuelo.
-¡Alejandro! - exclamó Consuelo sonriéndole feliz
-Consuelo, debo irme es algo urgente, por favor me disculpas.

Alejandro salió casi corriendo del lugar intentando ahogar la amargura y el dolor que estaba sintiendo y que pensaba que lo mataría.

-¡Alejandro!...¿Me ayudarás con Max? - Rogó Consuelo con la mirada. Ya no  tanto por Max, que si le importaba, pero más le interesaba volver a ver a Alejandro y decirle lo que le estaba pasando.
-No puedo ahora pequeña. - Le dijo mirándola dulcemente - pero mándame sus datos al móvil y veré que puedo hacer.
-Se llama Maximiliano Fuentes - Gritó Consuelo mientras veía como bajaba las escaleras dando grandes pasos intentando salir lo más pronto posible de ahí.

Una vez abajo volvió a resonar en sus oídos aquel nombre "Maximiliano Fu...."
-¡No puede ser! - Exclamó Alejandro y corrió a tomar su auto para dirigirse donde lo esperaba Mike.

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(Escrito 14/10/2010)

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