martes, junio 11, 2013

DIARIO DE UNA GORDA DIVORCIADA / CANITAS AL AIRE CON SABOR AMARGO

Esa mañana lo vi llegar junto a su novia. Una rubia flaca con cara de tonta. No mentira, lo digo de picá que soy.

Es muy linda ella. La trajo hasta su oficina. No se despegaba del lado de él.

Yo "justo" debía pasar por ahí y sin querer los vi. Ella le decía algo al oído como en susurros pero era obvio que quería que todos nos enteráramos.

Subimos todos juntos en el mismo ascensor. Yo actuando todo el rato como que no me interesaba en lo más mínimo. Casi como si ni supiera que estaba al lado mio. Demasiado cerca.

Mientras intentaba no darle importancia al pequeño espectáculo pseudo erótico que llevaban esos dos recordaba la noche anterior.

Me sentía triste. Necesitaba que me apapacharan y mi cuerpo sólo deseaba esos brazos que ahora cobijaban el cuerpo perfecto de una rubia de ojos claros.

Recordé que mis ojos ya no veían bien. La pantalla del PC había hecho que la visión se me nublara y me pareció verlo observándome. Luego de unos segundos volví a la realidad y vi que mis ojos mentían. Sólo era algo que mi subconsciente anhelaba y nada más.

Cuando al fin se despidieron, ella lo agarró por el cuello y se colgó de él para besarlo. Lo tomó de la corbata y le guiñó un ojo. Luego volvió a besuquearlo en la boca, en el cuello. De pronto me pareció ver que lo tenía como acorralado contra la puerta del ascensor y le acariciaba la espalda pasando sus manos por sobre la camisa. El solo le sonreía. (¿Me miraba mientras la besaba? ¿sería mi imaginación?). 

-Pía... que hay gente... ya vete - le dijo bajito, sacándosela de encima y como con tono nervioso.

La tomó de un brazo y la dejó arriba del ascensor despidiéndose de ella con la mano.

Me miró para saludarme con la cabeza y luego se metió a su oficina.

Se ven muy lindos ellos dos. Ambos bellos, exitosos, rubios, ojos claros, delgados. La típica parejita Barbie y Kent.

No sé en qué estaba pensando. El tipo está buscando juguete nuevo o de alguien de quien reírse. Mejor me olvido de todo esto antes de que sea tarde.

Coincidió que aquel día teníamos una reunión importante para ver el asunto de los cambios que yo propuse hace tiempo y que ahora "Kent" vino a llevarse las felicitaciones por haberlos llevado a cabo.

Se nos informó que para la nueva área que surgiría a raíz de todo esto sería necesario contratar un nuevo gerente. Todos nos miramos extrañados.

-Ricardo, creo haber sugerido que ese cargo debía ser para alguien que ya trabaja en la empresa- Interrumpió "Kent", bueno Félix. grrrrrr.
-Si querido amigo, lo que pasa es que no hemos encontrado a la persona capacitada para ello.
-¿Y la han buscado?- pregunté yo furiosa.
-Señora, perdón, señorita, le recuerdo que hacemos evaluaciones anualmente para conocer...
-¿Evaluaciones? - interrumpí - De qué evaluaciones me hablas. Lo único que preguntan es que si estamos contentos con nuestra labor, que si consideramos que fulanito hace bien su pega, que si podría hacerla mejor. ¿Encuentras tu que esas preguntas son relevantes para algo? ¡Por favor! Tu sabes que hace mucho que yo estoy pidiendo...
-Doris por favor, la reunión era para informarles acerca de la nueva contratación...
-Ricardo -interrumpió Félix- creo que Doris tiene algo que decirnos y es de muy mala educación interrumpir cuando uno ha tomado ya la palabra ¿no crees?

Todos se voltearon a mirarlo esperando ver la reacción de Ricardo. Éste lo miró ceñudo y continuó...

-Félix, si tienes razón, disculpa Doris, ¿qué más tienes que decirnos?
-Nada - lo miré extrañada – sólo que debo insistir con lo de buscar el perfil del nuevo gerente dentro del personal que ya existe, donde estoy segura debe haber más de alguien que reúna los requisitos.

Ricardo y los demás se anduvieron poniendo nerviositos y dieron por terminada la reunión diciendo que lo volverían a analizar. Luego, llamaron a Félix y a Bruno a un lado donde siguieron con la discusión.

-¡Estos viejos de mierda! - dijo Johanna - Aun no se dan cuenta de la excelente profesional que eres Doris
-Si lo saben, pero no la valoran por ser mujer - dijo Sofía
-¡Apuesto a que le dan el puesto a uno de los nuevos!- exclamó Manuela
-Si lo hacen me voy - dije yo - y me dirigí a buscar mis cosas para irme. Recordé que Manuel pasaría por mí.

Al salir me lo encontré en la entrada principal con un ramo de flores en la mano. Patético. En los 15 años de matrimonio nunca me regaló ni una margarita.

Me besó en la boca cuando lo fui a saludar. Me abrazó y me susurró algo al oído, pasándome a morder levemente el lóbulo de la oreja. ¡El pesado sabe que eso me vuelve loca!

-¡Qué haces!- le reclamé.
-Perdón. Ha sido la emoción de volver a verte.
-¿Ya y? ¿Te tienen cortado parece?- Le dije, mientras íbamos camino a un café cerca de la oficina.
-No te burles. En serio. No sabes cuánto te extrañaba
-¿Desde cuándo? ¿Desde que Ana ya no te da más la pasada?
-Desde el mismo momento que me dejaste
-¡Que te dejé! ¡Por favor! no seas idiota
-Tú me dejaste Doris. Lo de Ana no era nada importante, tú lo sabías. Tú dejaste de ser como eras conmigo.
-Volvemos a lo mismo. Si Manuel, yo tuve toda la culpa. ¿Para eso querías verme?
-Desde que te vi esa noche en la disco no he dejado de pensar en ti. ¿Estás saliendo con alguien?

Ahí me espanté.

-¡Y a ti qué te importa! Tú escogiste. Nosotros ya no tenemos nada que ver hace rato. Aun no entiendo por qué tu llamada, por qué esta invitación.
-Te vi con un tipo esa vez bailando y vi como lo mirabas y no pude dejar de sentir unos celos horribles. Ahí me di cuenta que aun te amo Doris - Me tomó de la mano y volvió a besarme.

-¡Eres muy cara dura! - le dije luego - Me engañas con mi mejor amiga, me dices que no sirvo como esposa ni como amante, me mandas a decir con ella que tú la buscaste porque yo ya no te hacía sentir absolutamente nada, que te daba asco!, y ahora me vienes con que aun me amas?!
-¡Yo nunca dije eso!
-¡Mira tú! Después de casi un año me vienes con eso.
-Doris, por favor créeme. Ana me dijo lo mismo que me acabas de decir. Que tú ya no me amabas, que te era indiferente. ¡Por favor créeme!
-Manuel. Ha pasado un año de todo aquello y recién ahora, que crees que estoy saliendo con alguien, ¿quieres hacerme creer que todo fue un malentendido o una ardid de Ana para separarnos?. Mis heridas ya están casi curadas, no quiero volver a reabrirlas. Por favor, déjame en paz.
-Lo que digo es real. Tal vez no lo sepas, pero luego que nos separamos muchas veces quise volver a buscarte. Ana me vio un día viendo fotos de nosotros dos y me comenzó a gritar y a maldecir y me dijo…
-Ya basta, no me importa lo que te haya dicho esa arpía. Yo ya no te amo. Me hiciste mucho daño y mataste lo que alguna vez sentí por ti.
-Doris, por favor créeme. Nunca dije eso de ti. Yo te amo.
-Mmmm. Me amas pero te acuestas con mi mejor amiga. ¡Qué lindo! Me voy, ya es tarde.
-Déjame acompañarte - Me tomó de la mano.

Lo miré a los ojos. Yo estaba a punto de ponerme a llorar y él lo notó. ¡Me conoce tan bien!

Sus ojos también estaban llorosos. Por un momento quise creerle. Me sonrió y recordé que fue eso lo que me enamoró de él. Su sonrisa de niño, su manera de mirarme. Observé que estaba muy bien. Su cabello desordenado, esa barba a medio cortar, su boca, su espalda, sus hombros fuertes, su piel morena.

Debo confesar que no pude evitar compararlo con Félix. Manuel, tiene ese color de piel que tanto me apasiona. Félix es demasiado pálido. Tiene lo suyo... Pero... ¡Son tan diferentes!

Pensé que lo había superado, pero no fue así. Cuando me besó la primera vez algo se revolvió dentro de mí. Luego, cuando resopló en mi oído y mordió mi oreja tuve que ser muy fuerte para no hacerme pis ahí mismo!

Una vez en el portal de mi casa me volvió a besar y me pidió que lo dejara subir. Yo sabía que si lo hacía volvería a caer en sus brazos.

Recordé las sabias palabras de Manuela "una canita al aire no me vendría mal". Sólo para saber si no me he olvidado de algo. jejejej.

Le permití llegar hasta mi apartamento. Una vez dentro no hubo mucho que decir. El cerró la puerta tras de sí y comenzó a besarme y a morderme los labios. Mi pecho subía y bajaba. Respiraba agitado. Le saqué la camisa y besé su cuerpo, mordí sus tetillas suavecito, lo oí gemir mientras lo hacía. El desabotonó mi blusa mientras besaba y lamia mi cuello, yo le quitaba los pantalones y metía mano en sus boxer para buscar el objeto de placer que él solía darme. Estaba duro, ya no podía más. Lo tomé de la mano y me lo llevé a la cama. Nos abrazamos y nos besamos, nos comimos con pasión desenfrenada. Como hacía años no lo hacía. No me había dado cuenta de las ganas que tenía de... ¿él?

En un momento todo pareció más claro. No me quise dar cuenta. Lo bloqueé de mi cabeza loca. Cuando desperté y lo vi ahí tirado supe que aquella noche mi cuerpo fue de Manuel pero mi mente estaba con Félix. Mientras las manos de él me recorrían y su boca lamía la mía solo recordé la imagen de aquella mañana. Félix y su novia. Deseaba que aquel cuerpo fuera el que estuviera abrazado al mío en esos momentos. Que aquella boca recorriera mi cuerpo ardiente y que me llevara a alcanzar el cielo con las manos.

Me sentí traicionera, me sentí fatal.

Me levanté más temprano que de costumbre, no tuve ganas de desayunar. Le dejé una nota deseándole buena suerte, pero que esto no volvería a pasar, que se olvidara de mi, que había sido un error.

Lo de la "canita al aire" solo me sirvió para sentirme peor de lo que estaba.

Sé que con Félix jamás sucederá algo, pero prefiero serme fiel a mí y a mis sentimientos que estar haciendo el amor con alguien pensando que es otra persona.


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