viernes, septiembre 13, 2013

DIARIO DE UN WINNER / ENAMORADO COMO UN LOCO

Lunes otra vez. Pero este no es cualquier lunes. ¡Qué fin de semana!

Tan solo recordar lo que sucedió, hace que mi cuerpo vuelva a desearla.

Fue mucho mejor de lo que más de una vez me había imaginado.

Ahí estaba ella, Doris, con sus curvas perfectas, con sus ojos risueños y sus labios. ¡Esa boca!

Salí de "cacería". Me sentía solo y quería compañía. En eso estaba cuando mis ojos volaron hacia donde ella estaba. Nos miramos; enseguida me comencé a sentir extraño. Con esa sensación que he escuchado a veces que le pasa a otros, no a mi; eso del mareo y cosas raras en la "guata". 

Ella se acercó caminando como una gata en celo, lenta y suavemente, luego comenzó a bailar delante de mi presionando sus caderas y todo su cuerpo contra el mío. Ufff que dolor! Que ganas de tomarla y ahí no más hacer realidad todas las fantasías que he tenido con ella. Pero me contuve.

Soy un caballero y me percaté que andaba un poquito pasada de copas... Bueno, bien pasada de copas porque en un momento se tropezó y cayó. Alcancé a tomarla antes que se azotara contra el suelo.

Su amiga me pidió que me la llevara. -Contigo estará bien, confío en ti - dijo, y se marchó.

La llevé hasta la casa y la acosté en mi cama. No se me ocurrió otro lugar mejor. Ahí me quedé observando cómo dormía y conteniendo las ganas de querer tocarla y acariciarla y besarla toda. Tuve que ser fuerte porque "curao no vale".

Aunque debo confesar aquí y sólo aquí que mientras conducía, al pasar los cambios del auto, pase a rozar un poco sus piernas. Luego fue un poco más y más arriba. Levanté su falda corta y comencé a tocar y acariciar. ¡ Se sentía tan bien! Al rato no me aguanté más, por lo que cuando estacioné el auto, una vez a la entrada de la casa, me acerqué a su cara y mis manos no tuvieron vergüenza ni reparos y comenzaron a acariciar esa suave piel llegando casi a rozar su sexo. Mi corazón latía fuerte y no quería parar, mis manos tampoco. Comencé a respirar agitado muy cerca de su cuello hasta que ella, aun medio inconsciente, se movió y volteó su cabeza hacia donde estaba la mía. Casi le doy un beso y me monto encima de ella pero me contuve. No era así que me hubiera gustado que esto sucediera.

A la mañana siguiente desperté un poco antes que ella aun muy emocionado y continué mirándola hasta que ella despertó y yo me hice el dormido.

Sentí cuando se metió al baño y se duchó. La maldad se apoderó de mi nuevamente y quise acércame a la puerta para verla desnuda. No pude... Algo cayó cuando me dirigía hacia allá y ella se asomó a ver qué pasaba. Volví a hacerme el dormido.

Cuando estuvo ya vestida se comenzó a sentir mal y obvio tuve que consolarla. Fue el momento indicado era ahí y ahora.
La besé como no recuerdo haberlo hecho con nadie antes de ella. Su boca me desafiaba a que cada vez la llevara más lejos con mis besos y mis caricias.

Al fin pude tener entre mis manos esas caderas y esos pechos hermosos que me provocaban cada vez que la veía con esos escotes de infarto.

Fue toda mía. La tuve entre mis brazos, entre mis piernas, dentro de mi cuerpo, dentro de mi boca. Invadió todos mis sentidos. No sé cómo explicar la sensación de placer que ella provocó en mí. Fue un momento tierno, apasionado, delicado, intenso y extenuante. ¡Es insaciable y me fascina! ¡Es exquisita! Suave, firme, ¡ya quiero estar dentro de ella nuevamente!

Pero sé que eso no volverá a suceder. Al menos no tan pronto como quisiera. Decidió irse de esta empresa y creo que yo haré lo mismo. Tal vez trabajemos juntos. Son cosas que conversamos durante aquellos ratos en que nos dábamos tregua y retomábamos las fuerzas necesarias para continuar dedicándonos a complacernos mutuamente.


Creo que este winner se ha enamorado...

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