viernes, septiembre 13, 2013

DIARIO DE UNA GORDA DIVORCIADA / FIN DE UN CICLO Y COMIENZO DE OTRO



No puedo evitar quitar esta sonrisa de mi cara. Mis amigas me preguntan pero de verdad estoy tan feliz que no quiero escuchar frasecitas como : "recuerda que tiene novia", "pero ¿cómo pudiste?", "te creía más inteligente"... y cosas por el estilo. Ya llegará el momento de comentarlo, cuando ya no esté en esta empresa de mierda.

El lunes me presenté ante Ricardo y le entregué mi carta de renuncia. Se quedó de una pieza.

-Adios, - le dije
-¿Qué pasó?, ¿por qué te vas?
-¡Y lo preguntas más encima! ¡Hay que ser bien descarado!
Justo en el momento que estoy dando la vuelta para irme llegó uno de los dueños de la empresa, Felipe es su nombre. Casi nunca va por allá y, cosas del destino, ese día estaba en lugar y el momento menos indicado para Ricardo.

-Hola Doris, ¿cómo te ha ido?- preguntó Felipe
-Bien Felipe, pero debo despedirme, justo en este momento estoy presentándole mi renuncia a Ricardo
-¡Pero qué ha pasado!, ¿por qué nos dejas?
-Pregúntale a él. Veamos si es tan hombrecito.

Dicho esto salí de ahí y me dirigí al despacho de Félix muy emocionada.

Al entrar, lo encontré hablando por teléfono muy serio. Cerré la puerta con llave y me acerqué a él sigilosamente. Acaricié su pecho y comencé a quitarle la corbata, luego abrí su camisa para que mis labios pudieran volver a sentir su piel.
Él seguía intentando hablar por teléfono y a ratos se reía bajito intentando quitar mis manos que descontroladas no aceptaban alejarse de su cuerpo.

Me senté en sus piernas para sentirlo cerca mientras besaba su cuello y sus orejas.

En ese momento detuvo la conversación que tenía y colgó rápidamente. Me tomó por las caderas y llevó mi cuerpo hacia él.

Me besó con deseo. Nos echamos sobre el escritorio y sin pensar en lo que podría estar pasando allá afuera le dimos rienda suelta a la pasión.

-Ahora si me voy tranquila - le dije - Esta era la fantasía más erótica que he tenido hasta ahora contigo.
-¡En serio!- me respondió él risueño
-Había días que al pasar por frente de tu oficina se me venían unos calores al cuerpo y mis pies querían volar hacia ti para sentirte así cerquita.
-A mí también me pasaba - dijo el sonrojándose un poco y dándome un beso.

-¡Nos vemos en la noche!- me despedí alegre
-¡Por supuesto!, ahí estaré. No te librarás de mi tan fácilmente - Dijo Félix agarrándome nuevamente por la cintura, besando y lamiendo mi boca y mi cuello, a la vez que volvían sus manos a apoderarse de mis pechos y mis caderas.

-Ya... vamos que ahora sí que nos descubren - dije sonriendo - Nos vemos.
-Está bien, está bien. Es que no me puedo resistir a esas curvas - dijo Félix arreglándose la ropa y los cabellos que yo me había encargado de desordenar.

No sé qué pasará más adelante. No quiero pensar en aquello, sólo quiero disfrutar este momento mágico. Cada minuto, cada segundo que esté junto a él lo pretendo vivir al límite, sin miedo.

Manuel ya no se volvió a aparecer por mi apartamento. Entendió que perdió conmigo el día que se dejó seducir por Ana. Ahora supe que están nuevamente juntos y que él es muy desdichado. No debo sentirme mal por eso. El quiso que así fuera.

Félix renunció a los pocos días que lo hice yo y tomó el puesto Bruno, lo que ha hecho que la empresa esté pasando por su peor crisis desde su fundación.

Con Félix estamos viendo cómo sacarle partido a esta situación viendo la forma de ir ganando a los clientes que se han ido marchado de allá para formar nuestra propia empresa.

Su ex volvió de uno de sus viajes a Europa y no fue necesario decirle nada, ella ya venía acompañada por otro tipo, así que nadie salió lastimado.

Dejo de escribir este diario porque dejé de ser "una gorda divorciada". Lo de gorda era porque me costaba aceptarme tal cual era. Mi separación me había dejado con algunas secuelas psicológicas difíciles de sobrellevar.

Luego de mucho trabajo me di cuenta que todo estaba en mi actitud, la que reflejaba hacia los demás; como me veía y como me sentía por dentro. Divorciada, bueno era mi estado civil en ese momento.

Hoy soy la misma mujer pero más segura y cómoda con mi nueva situación. El estado civil continuará siendo "divorciada". No se si eso cambie algún día. El temor al fracaso aún me persigue por lo que Félix y yo mantenemos nuestra independencia sin dejar de vernos todos los días.... y las noches.





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