martes, junio 11, 2013

DIARIO DE UNA GORDA DIVORCIADA / CANITAS AL AIRE CON SABOR AMARGO

Esa mañana lo vi llegar junto a su novia. Una rubia flaca con cara de tonta. No mentira, lo digo de picá que soy.

Es muy linda ella. La trajo hasta su oficina. No se despegaba del lado de él.

Yo "justo" debía pasar por ahí y sin querer los vi. Ella le decía algo al oído como en susurros pero era obvio que quería que todos nos enteráramos.

Subimos todos juntos en el mismo ascensor. Yo actuando todo el rato como que no me interesaba en lo más mínimo. Casi como si ni supiera que estaba al lado mio. Demasiado cerca.

Mientras intentaba no darle importancia al pequeño espectáculo pseudo erótico que llevaban esos dos recordaba la noche anterior.

Me sentía triste. Necesitaba que me apapacharan y mi cuerpo sólo deseaba esos brazos que ahora cobijaban el cuerpo perfecto de una rubia de ojos claros.

Recordé que mis ojos ya no veían bien. La pantalla del PC había hecho que la visión se me nublara y me pareció verlo observándome. Luego de unos segundos volví a la realidad y vi que mis ojos mentían. Sólo era algo que mi subconsciente anhelaba y nada más.

Cuando al fin se despidieron, ella lo agarró por el cuello y se colgó de él para besarlo. Lo tomó de la corbata y le guiñó un ojo. Luego volvió a besuquearlo en la boca, en el cuello. De pronto me pareció ver que lo tenía como acorralado contra la puerta del ascensor y le acariciaba la espalda pasando sus manos por sobre la camisa. El solo le sonreía. (¿Me miraba mientras la besaba? ¿sería mi imaginación?). 

-Pía... que hay gente... ya vete - le dijo bajito, sacándosela de encima y como con tono nervioso.

La tomó de un brazo y la dejó arriba del ascensor despidiéndose de ella con la mano.

Me miró para saludarme con la cabeza y luego se metió a su oficina.

Se ven muy lindos ellos dos. Ambos bellos, exitosos, rubios, ojos claros, delgados. La típica parejita Barbie y Kent.

No sé en qué estaba pensando. El tipo está buscando juguete nuevo o de alguien de quien reírse. Mejor me olvido de todo esto antes de que sea tarde.

Coincidió que aquel día teníamos una reunión importante para ver el asunto de los cambios que yo propuse hace tiempo y que ahora "Kent" vino a llevarse las felicitaciones por haberlos llevado a cabo.

Se nos informó que para la nueva área que surgiría a raíz de todo esto sería necesario contratar un nuevo gerente. Todos nos miramos extrañados.

-Ricardo, creo haber sugerido que ese cargo debía ser para alguien que ya trabaja en la empresa- Interrumpió "Kent", bueno Félix. grrrrrr.
-Si querido amigo, lo que pasa es que no hemos encontrado a la persona capacitada para ello.
-¿Y la han buscado?- pregunté yo furiosa.
-Señora, perdón, señorita, le recuerdo que hacemos evaluaciones anualmente para conocer...
-¿Evaluaciones? - interrumpí - De qué evaluaciones me hablas. Lo único que preguntan es que si estamos contentos con nuestra labor, que si consideramos que fulanito hace bien su pega, que si podría hacerla mejor. ¿Encuentras tu que esas preguntas son relevantes para algo? ¡Por favor! Tu sabes que hace mucho que yo estoy pidiendo...
-Doris por favor, la reunión era para informarles acerca de la nueva contratación...
-Ricardo -interrumpió Félix- creo que Doris tiene algo que decirnos y es de muy mala educación interrumpir cuando uno ha tomado ya la palabra ¿no crees?

Todos se voltearon a mirarlo esperando ver la reacción de Ricardo. Éste lo miró ceñudo y continuó...

-Félix, si tienes razón, disculpa Doris, ¿qué más tienes que decirnos?
-Nada - lo miré extrañada – sólo que debo insistir con lo de buscar el perfil del nuevo gerente dentro del personal que ya existe, donde estoy segura debe haber más de alguien que reúna los requisitos.

Ricardo y los demás se anduvieron poniendo nerviositos y dieron por terminada la reunión diciendo que lo volverían a analizar. Luego, llamaron a Félix y a Bruno a un lado donde siguieron con la discusión.

-¡Estos viejos de mierda! - dijo Johanna - Aun no se dan cuenta de la excelente profesional que eres Doris
-Si lo saben, pero no la valoran por ser mujer - dijo Sofía
-¡Apuesto a que le dan el puesto a uno de los nuevos!- exclamó Manuela
-Si lo hacen me voy - dije yo - y me dirigí a buscar mis cosas para irme. Recordé que Manuel pasaría por mí.

Al salir me lo encontré en la entrada principal con un ramo de flores en la mano. Patético. En los 15 años de matrimonio nunca me regaló ni una margarita.

Me besó en la boca cuando lo fui a saludar. Me abrazó y me susurró algo al oído, pasándome a morder levemente el lóbulo de la oreja. ¡El pesado sabe que eso me vuelve loca!

-¡Qué haces!- le reclamé.
-Perdón. Ha sido la emoción de volver a verte.
-¿Ya y? ¿Te tienen cortado parece?- Le dije, mientras íbamos camino a un café cerca de la oficina.
-No te burles. En serio. No sabes cuánto te extrañaba
-¿Desde cuándo? ¿Desde que Ana ya no te da más la pasada?
-Desde el mismo momento que me dejaste
-¡Que te dejé! ¡Por favor! no seas idiota
-Tú me dejaste Doris. Lo de Ana no era nada importante, tú lo sabías. Tú dejaste de ser como eras conmigo.
-Volvemos a lo mismo. Si Manuel, yo tuve toda la culpa. ¿Para eso querías verme?
-Desde que te vi esa noche en la disco no he dejado de pensar en ti. ¿Estás saliendo con alguien?

Ahí me espanté.

-¡Y a ti qué te importa! Tú escogiste. Nosotros ya no tenemos nada que ver hace rato. Aun no entiendo por qué tu llamada, por qué esta invitación.
-Te vi con un tipo esa vez bailando y vi como lo mirabas y no pude dejar de sentir unos celos horribles. Ahí me di cuenta que aun te amo Doris - Me tomó de la mano y volvió a besarme.

-¡Eres muy cara dura! - le dije luego - Me engañas con mi mejor amiga, me dices que no sirvo como esposa ni como amante, me mandas a decir con ella que tú la buscaste porque yo ya no te hacía sentir absolutamente nada, que te daba asco!, y ahora me vienes con que aun me amas?!
-¡Yo nunca dije eso!
-¡Mira tú! Después de casi un año me vienes con eso.
-Doris, por favor créeme. Ana me dijo lo mismo que me acabas de decir. Que tú ya no me amabas, que te era indiferente. ¡Por favor créeme!
-Manuel. Ha pasado un año de todo aquello y recién ahora, que crees que estoy saliendo con alguien, ¿quieres hacerme creer que todo fue un malentendido o una ardid de Ana para separarnos?. Mis heridas ya están casi curadas, no quiero volver a reabrirlas. Por favor, déjame en paz.
-Lo que digo es real. Tal vez no lo sepas, pero luego que nos separamos muchas veces quise volver a buscarte. Ana me vio un día viendo fotos de nosotros dos y me comenzó a gritar y a maldecir y me dijo…
-Ya basta, no me importa lo que te haya dicho esa arpía. Yo ya no te amo. Me hiciste mucho daño y mataste lo que alguna vez sentí por ti.
-Doris, por favor créeme. Nunca dije eso de ti. Yo te amo.
-Mmmm. Me amas pero te acuestas con mi mejor amiga. ¡Qué lindo! Me voy, ya es tarde.
-Déjame acompañarte - Me tomó de la mano.

Lo miré a los ojos. Yo estaba a punto de ponerme a llorar y él lo notó. ¡Me conoce tan bien!

Sus ojos también estaban llorosos. Por un momento quise creerle. Me sonrió y recordé que fue eso lo que me enamoró de él. Su sonrisa de niño, su manera de mirarme. Observé que estaba muy bien. Su cabello desordenado, esa barba a medio cortar, su boca, su espalda, sus hombros fuertes, su piel morena.

Debo confesar que no pude evitar compararlo con Félix. Manuel, tiene ese color de piel que tanto me apasiona. Félix es demasiado pálido. Tiene lo suyo... Pero... ¡Son tan diferentes!

Pensé que lo había superado, pero no fue así. Cuando me besó la primera vez algo se revolvió dentro de mí. Luego, cuando resopló en mi oído y mordió mi oreja tuve que ser muy fuerte para no hacerme pis ahí mismo!

Una vez en el portal de mi casa me volvió a besar y me pidió que lo dejara subir. Yo sabía que si lo hacía volvería a caer en sus brazos.

Recordé las sabias palabras de Manuela "una canita al aire no me vendría mal". Sólo para saber si no me he olvidado de algo. jejejej.

Le permití llegar hasta mi apartamento. Una vez dentro no hubo mucho que decir. El cerró la puerta tras de sí y comenzó a besarme y a morderme los labios. Mi pecho subía y bajaba. Respiraba agitado. Le saqué la camisa y besé su cuerpo, mordí sus tetillas suavecito, lo oí gemir mientras lo hacía. El desabotonó mi blusa mientras besaba y lamia mi cuello, yo le quitaba los pantalones y metía mano en sus boxer para buscar el objeto de placer que él solía darme. Estaba duro, ya no podía más. Lo tomé de la mano y me lo llevé a la cama. Nos abrazamos y nos besamos, nos comimos con pasión desenfrenada. Como hacía años no lo hacía. No me había dado cuenta de las ganas que tenía de... ¿él?

En un momento todo pareció más claro. No me quise dar cuenta. Lo bloqueé de mi cabeza loca. Cuando desperté y lo vi ahí tirado supe que aquella noche mi cuerpo fue de Manuel pero mi mente estaba con Félix. Mientras las manos de él me recorrían y su boca lamía la mía solo recordé la imagen de aquella mañana. Félix y su novia. Deseaba que aquel cuerpo fuera el que estuviera abrazado al mío en esos momentos. Que aquella boca recorriera mi cuerpo ardiente y que me llevara a alcanzar el cielo con las manos.

Me sentí traicionera, me sentí fatal.

Me levanté más temprano que de costumbre, no tuve ganas de desayunar. Le dejé una nota deseándole buena suerte, pero que esto no volvería a pasar, que se olvidara de mi, que había sido un error.

Lo de la "canita al aire" solo me sirvió para sentirme peor de lo que estaba.

Sé que con Félix jamás sucederá algo, pero prefiero serme fiel a mí y a mis sentimientos que estar haciendo el amor con alguien pensando que es otra persona.


DIARIO DE UN WINNER / ALGO DUELE AQUÍ DENTRO. U|

Ahí estaban... ella y él. Luego supe que era su ex.

Me he estado pasando rollos nada más. Ella sigue enamorada de él.

Pero esa vez se sonrojó cuando la tuve por unos breves segundos entre mis brazos. Juro que la vi emocionarse y temblar!

Pero no. Sólo vi lo que quería.

Los vi besarse y como un loco no pude evitar seguirlos.

Me rompí el labio de tanto morderlo de pura rabia que sentí al verlos juntos.

Luego se fueron hasta el que supongo es el apartamento de Doris. Los vi entrar. Luego de un rato largo. Demasiado largo, me rendí. No los vi salir.

Nunca antes me había sentido así.

Sentí un nudo en mi garganta, una presión en mi pecho. No pude más y me fui de ahí a toda velocidad.

No quería llegar a mi casa. Ahí estaría la Pía y la verdad que no tenía ganas de verla ni a ella ni a nadie.

Desde esa noche ando como un loco.

No quiero ni puedo verla más. Me hace daño tenerla tan cerca y saber que es de otro.

Casi no hablo con nadie. Llego a trabajar y no salgo de la oficina casi para nada.

La otra mañana me topé con Bruno. Me dijo que me notaba raro. Yo no quise ni mirarlo.

-He tenido mucho trabajo, eso es todo - le dije 
-Ok, yo también y todos en esta área pero igual me he dado tiempo para salir y divertirme... en cambio tu
-Yo nada amigo. Estoy bien - le sonreí
-Bueno, te venía a contar algo
-Que cosa
-¿Te has dado cuenta que la Doris se ve cada vez más rica?

No le dije nada. Sólo lo atravesé con los ojos inyectados de rabia.

-No. Tu sabes que esa mujer no es mi tipo - le respondí agachando la mirada
-No es de tu gusto pero si del mío y del de varios aquí. Qué pena que haya vuelto con su ex
-....
-Félix te estoy hablando. Te venía a contar que hace unos días la invité a salir. Incluso le dije que podríamos salir los cuatro.
-¿Qué cuatro? - Pregunté extrañado
-Tú, la Pía, yo y ella
-¡Estás loco! - le grité  - ya vete que debo concentrarme en esto 
-¿Tú crees que de verdad haya vuelto con su ex?
-¡Bruno por favor! ¿Me dejas solo?
-¡Está bien, está bien! Te apuesto a que logro una salida con ella
-¡Largo! - le grité ofuscado 

Luego que se fue lo vi que pasaba por la oficina de ella. Le sonrió y Doris le devolvió la sonrisa.  ¡¡A mí ni me mira!!

¡Puta que duele esta weá!

Ayer en la noche nuevamente nos quedamos trabajando hasta bien entrada la noche. En la empresa estábamos solo ella y yo. Puse todo de mi para lograr concentrarme pero sentía que su perfume traspasaba la puerta y las ventanas y me sentía hipnotizado por su presencia.

Me levanté de mi silla y me dispuse a observarla. Me pareció que tenía una mirada triste.

Mientras miraba la pantalla de su pc mojaba sus labios cada cierto tiempo y me parecía que me volvería loco si no lograba atrapar esa boca con mi lengua.

Mi corazón me empujaba hacia ella pero mi cerebro mantenía pegados los pies al suelo y no me dejaba correr hacia donde ella estaba y besarla como lo hago en mis sueños.

De repente levantó la mirada y me vio. Le sonreí y creo que hasta me sonroje. Ella no hizo nada. Volvió a bajar la mirada dejándome hecho bolsa.

Esto es la venganza de las gordas. ¿¡Por qué me tenía que pasar a mi?!. ¡¿Por qué justo ella?!

Es pobre, no es mi tipo, no me pesca ni en bajada, no le gusta mi auto. Cómo es posible que prefiera al idiota de Bruno y no a mi!. Cómo, si yo soy mejor que él y que cualquiera!

Y ese imbécil de su ex. Por qué tenía aparecerse justo ahora!!!

Ahhhhh me voy a volver loco!!!!

Olvídala Félix. Olvídala, olvídala, olvídala. No me gusta, no me interesa, es fea, es mala, no es nada sexy, nooooooooooooooooo….

Espera un rato… cuantas veces hemos hablado?. La conozco realmente?... Por qué debería importarme tanto si ni siquiera se quien es ella?.


Solucionado. No la conozco, no se quien es, Nunca la he visto. Listo! A dormir. Mañana me junto con la Pia y todo esto lio en mi cabeza se habrá esfumado.



DIARIO DE UNA GORDA DIVORCIADA / UNA LLAMADA INESPERADA

Con lo de bajar de peso me decidí a irme a la oficina en bicicleta.

Mi apartamento no está muy lejos de la empresa en la que trabajo, por lo que a primera hora me monté en la bici y ya andaba pedaleando por la ciudad.

¡Qué manera de recibir piropos hoy! jajaja... Y de esos que a una la hacen sonreír.

Hay minas a quienes no les gustan los piropos. A mi ehhhh,, bueno depende porque a veces dicen cada grosería!.

Esta vez al menos escuché cosas bonitas.

Una vez en la entrada me topé con el parcito de nuevos. Se me quedaron mirando un rato y luego me pareció que Bruno le daba un codazo a Félix, después entraron al edificio mirando el suelo. ¿Habrá sido idea mía?

Ya en mi escritorio me senté calladita y me quedé haciendo como que trabajaba pero temblaba entera. 

No quería siquiera levantar la mirada del sueldo cuando sentí que se dirigían hacia mi susurrando cosas entre si y riendo.

-Pero ¡qué te pasó niña!- exclamó Manuela, abriendo tremendos ojos al verme.
-¿Por qué, qué tengo?- me asusté. Pensé que si estaría mal maquillada o mal vestida, ¡no se!

-¡Es que hoy te ves mejor que nunca!- me dijo Johanna.
-No he hecho nada - dije, recordando que efectivamente esa mañana me había esmerado "un poquito más" para sentirme mejor conmigo, nada más.

-Amiga debo decirte que hoy estás así como con un semblante diferente. Algo te hiciste, ya cuenta - Dijo Sofía exigente.

-Pero chicas si ya les he contado - interrumpió Manuela - la vi muy abrazadita con el nuevo, Félix se llama, ¿cierto Doris? - Me dijo burlona la muy pesada.

-Está bien, está bien. Sólo para que me dejen en paz. Sí, bailamos un rato pero ¡nada más! ¡Por Dios que son pesadas!- les dije, levantándome de mi asiento y tratando de poner orden en aquel "gallinero".

-Félix me salvó de las garras de Ricardo y yo agradecida acepté bailar un rato con él. ¡Eso fue todo! Y ya déjenme tranquila que tengo que trabajar.

-Pero no te enojes. ¿No ves que es porque nos importas? Somos tus "amigas" y queremos solo lo mejor para ti - Me dijo Manuela guiñándome un ojo y tomando de mi mano.
-Sabemos por lo que has pasado y queremos que vuelvas a ser feliz amiga - dijo Johanna.
-Chicas sabemos que el tipo es un desgraciado. ¡Cómo vamos a querer que esté con alguien que es capaz de quitarle sus ideas y después intente seducirla!- Exclamó Sofía, y le encontré razón.

El tipo es un agrandado, petulante, no me mira a los ojos cuando nos llegamos a cruzar en alguna parte y siempre he desconfiado de esa gente.
-No sé en que estaba pensando chicas. El tipo no es para mí y listo. Ya váyanse a trabajar y olvidemos este inpasse si?

Las chicas se fueron al fin pero en cuanto todas salieron de la oficina vi que se acercaba Félix muy canchero hacia mí. Mis amigas se quedaron ahí como esperando a ver si este tipo me decía alguna cosa.

Me pareció que efectivamente venía hacia mí pero luego se arrepintió y marchó hacia otro lado de la oficina.

Con mis amigas nos miramos y sólo atinamos a encogernos de hombros y sonreír.

-Ya chao, nos vemos después- les dije.
-Hasta la hora del café- me gritó Johanna.
-Sí, bueno, nos vemos ahí.

Cuando ya al fin me disponía a comenzar con mis labores entró Bruno. Parece que se conocían de antes entre ellos, o son amigos, no sé.

-Hola Doris, ¿podemos hablar? - me preguntó.
-Hola - le dije - ¿tiene que ser ahora?. Es que estoy atrasada ya con mi pega.
-Es cortito. Sólo para pedirte disculpas por lo del viernes en la disco - dijo como medio avergonzado.
-¿Y qué pasó el viernes? - le pregunté haciéndome la loca
-No te hagas, si sabes que me porté como un idiota. No estoy acostumbrado a beber y me "agarró" el aire a la salida del bar, tu sabes.. jejeje
-¡Qué patético! - pensé - No te preocupes, suele suceder - Le dije sonriendo, haciendo ademan de que continuaría con mis labores para que se fuera de una vez.
-Te prometo que la próxima vez no volverá a suceder. Ya verás me comportaré como un caballero que soy y te juro que soy mejor bailarín que mi amigo
-¡Yiaaaaaaaa! - pensé - ¿Y quién te dijo que habría una próxima vez? - le dije pesada.
-Es que no me puedes decir que no. Te venía justamente a invitar para salir mañana a conversar un rato por ahí a algún sitio entretenido. Si quieres invitamos a Félix y... a su novia - dijo, arrastrando las últimas palabras.

-Es que sí te puedo decir que no - le dije irónica - Gracias de todas maneras lindo, pero la verdad es que en la semana no salgo a ningún lado.
-Es que te aseguro que no te arrepentirás de salir conmigo, conozco un...
-Dije que no gracias - lo interrumpí - Y por favor ¿cierra la puerta cuando salgas?

Sí, ya lo sé, fui súper pesada. Es que el tipo parecía simpático y como sensible, pero verlo borracho como lo vi ese día y ahora... ¿qué tiene que ver Félix y su novia y que baile mejor que él? ¡Qué me importa!

Así no. Cero posibilidad conmigo. Así que A-dios.

A media mañana acordamos con las chicas juntarnos en la máquina del café.

Les conté lo que me había pasado con Bruno y ¡en matarnos de la risa! jajaja

-Pero el tipo está tan rebueno Doris - dijo Manuela - Yo que tu le aceptaba la invitación, total una canita al aire no te vendría mal... Son muchos meses niña. ¡que nadie puede!

-Y que sean años. Si la muchacha no quiere ¡déjenla en paz! Eso tiene que nacer por un deseo y un sentimiento no sólo para saciar el instinto animal - Exclamó Sofía, sorprendiéndonos a todas con su actitud un tanto agresiva que venía teniendo desde hacía un tiempo.

-¿Pero a ti que te pasa?- le pregunto Johanna.
-No me pasa nada. Me voy, tengo mucho que hacer

Se fue y nos dejó ahí no entendiendo esa actitud de ella.

Sofía es soltera. No es nada fea, pero tiene ese carácter un tantito "especial". Al parecer no lo ha pasado bien en sus relaciones. A mí me da la impresión que siempre anda a la defensiva y eso la hace estar como siempre "en guardia", lo que obviamente no le ayuda en nada para poder mantener y conservar cualquier tipo de relación.

Después de este "incidente" nos comenzamos a retirar para volver a nuestras labores pero en el camino me tropecé con Félix, así, de repente. Él iba saliendo de una oficina y yo justo iba pasando por ahí. Ninguno de los dos nos fijamos y chocamos.

Me asusté y me avergonzó el volver a tenerlo tan cerca. Me tomó de los brazos para no caer hacia atrás, pero en cambio caí hacia delante, sobre su pecho.

Cuando pude darme cuenta que tenía mi cabeza pegada a su cuerpo, estoy segura que me sonrojé, porque sentí un tremendo calor en mis mejillas. Al fin, levanté la mirada y sus ojos se clavaron en los míos. ¡Casi me muero! ¡Que ojos más lindos tiene! ¡Y sus manos!, parecen ser tan fuertes y firmes.

-Disculpa por favor, no te vi - Me dijo avergonzado.
-No te preocupes - dije - ya pasó, suele suceder -. ¡Que idiota! ¿No se me ocurrió nada más inteligente que decir?... Ahhhh!!!

-¿Estás bien? - preguntó aun sin soltarme de los brazos.
-Sí, gracias. Sólo fue el susto - le sonreí
-¿Tan feo estoy? - me dijo coqueto
-No, jejeje...no es eso.. ehhh.....debo irme, chao

¡Que bruta! Como me iba a asustar si está tan reguapo... Ya lo dije ¡y qué!

Me enfurece que me guste, pero no puedo evitarlo. ¡Qué rabia!

Recuerdo el incidente y mi corazoncito parece que se me va a salir por la boca.

¡Parezco una adolescente!
¡Qué suerte que mis amigas no vieron nada!, si no ya andarían revoloteando por acá haciendo preguntas difíciles de contestar.

Cierro los ojos y puedo volver a sentir su cuerpo pegado al mío, su olor, sus manos alrededor de mi cintura.

Mmm..... teléfono...grrr.

-Hola preciosa, ¿cómo has estado?
-¿Manuel el "pastel"?
-Sí, aun recuerdas mi voz, que bien.
-Fueron 15 años Manuel
-Si verdad. 15 años mi vida... ¿Nos podemos ver?
-¿Qué te pasa?. ¿Sucede algo?
-No nada, no te preocupes. Sólo quiero volver a verte.
-Si preocupada no estaba, era solo de copuchenta que soy.
-jajaja.. Sigues siendo tú
-¿Y quién querías que fuera?. La Ana
-No seas cruel. Eso ya terminó
-¡Mira tú! ¿Y por eso quieres volver a verme?
-No no es por eso... Te vi el viernes en la disco. Te veías hermosa
-Ya y?
-Eso. ¿Nos podemos ver?
-.....
-¿Doris?, ¿estas ahí?
-Está bien. ¿Cuándo?
-¡Gracias! ¿Qué te parece mañana?. ¿Paso por ti?
-Ok
-Nos vemos entonces. ¡No lo olvides!
-No. Adios

¿Qué querrá este imbécil? Ahora que terminó con la zorra de Ana capaz que haya pensado en volver conmigo.


Igual hace mucho que no lo veo. ¡¿Que me vio en la disco?. ¿Me habrá visto con Félix?

DIARIO DE UN WINNER / VOLVIÉNDOME LOCO??

¡Qué me hizo esta mina! ¡No me la logro sacar de la cabeza!

No es el tipo de mujer que a mí me gusta por ningún lado. ¡¡Tantas curvas!!.

Lo que sí debo reconocer que es muy inteligente, y tal vez sea eso lo que me atrae de ella. No logro concentrarme en mi trabajo, ni cuando conduzco. Y en la ducha… Ay en la ducha…

No sé qué me pasa cuando la miro. Su manera de sonreír, de caminar, de mirarme... ¡esos escotes!

El lunes la observé cuando llegaba a trabajar. No pude quitar mis ojos de ella.

Era como un imán que tiraba de mí casi sin control.

En un momento ya no podía más, no lograba concentrarme. Me levanté de mi asiento y me dirigí hacia su oficina. Estaba lleno. La rodeaban sus amigas. Me sentí tan ridículo que no pude acercarme a ella y preferí volver sobre mis pasos.

Pero más tarde la seguí, me escondí tras una puerta y cuando pasaba por ahí hice que tropezara conmigo. La tuve ahí, tan, tan cerca de mí. No sé que me está pasando. ¡Yo no era así! Y lo peor es que no puedo comentar esto con nadie que me conoce. Mi imagen se iría a la cresta.

Además está la Pía. ¡Qué hago! No logro quitármela de la cabeza. Esta mujer me tiene embrujado.

El solo hecho de tenerla tan cerca me provocó una erección. Cosa que no me sucedía desde que era un púber. Tuve que volar al baño para mojarme con agua helada y se me pasara esta weá. ¡Espero que nadie se haya dado cuenta! ¡Menos ella!

Cuando llegué a mi apartamento me esperaba la Pía. Ella es preciosa, como una muñeca. Todos en nuestro grupo social nos dicen que nos parecemos al Kent y a la Barbie. Yo me río pero me hincha las pelotas la comparación estúpida que hacen. Como si fuéramos dos muñequitos tontos y frívolos. Vacíos.

Venía tan caliente todavía por todo lo que me había pasado ese día que me tiré a la Pía como un loco descontrolado. Ella no entendía nada pero se dejó llevar sin decir nada.

La agarré por las caderas y comencé a besarle la nuca, el cuello, la boca. La tiré contra la pared y levanté sus brazos para tenerla a mi merced. Le desgarré la blusa y comencé a morder y a chupar sus pechos. Metí mano bajo su falda hasta llegar a su sexo. Creo que nunca había sido así con ella ni con nadie.

Al terminar, la Pía me hablaba y me hablaba y me hablaba:

-¡Félix! ¿Qué te ha pasado mi vida?, ¡nunca te había visto así! ¡Estuviste fabuloso! ¿Cierto que fue mi nueva faldita de Oscar de la Renta la que tentó?. Eso me dijeron en la tienda, que mataría con ella. ¿Y te fijaste en la nueva blusa? ¡Que te ibas a fijar si me la sacaste a tirones! ¡La rompiste Félix! Tendré que comprarme otra. Era exclusiva de Armani – y bla, bla, bla.

Yo la miraba sin poder dejar de sentirme culpable. Todo el tiempo sólo pensaba en la Doris. Era ese cuerpo y esa piel la que quería tener entre mis manos. Muero por besar esa boca y acariciar sus pechos, sus cabellos. ¡Como deseaba que fuese ella la que estuviera ahí a mi lado, en mi cama, en ese momento! calladita

Me estoy volviendo loco.







domingo, mayo 26, 2013

DIARIO DE UNA GORDA DIVORCIADA / UNA MUJER SIN CLASE






DIARIO DE UNA GORDA DIVORCIADA / SOY UNA MUJER SIN CLASE

Hoy me levanté temprano. Me costó conciliar el sueño después de lo de anoche. 

Tenía demasiadas cosas en qué pensar pero me rehusaba a hacerlo. Al final me quedé dormida imaginando puras tonteras.

Después de la ducha me fui directo al espejo. Ya no paso por la pesa. Seguro me dice lo que no quiero oír. Prefiero ahora a mi amigo el espejo, el siempre me dice otra cosa, lo que me interesa.

Ahí estaba yo, desnuda observándome. Mi piel sigue siendo suave, la gravedad aun no se ensaña con mis pechos ni mi culo. Sigo manteniendo la  cintura que solía tener cuando era más joven. ¡Son estas caderas las "potentes"!. ¡Es mucho!

El sobrepeso se esconde ahí y en mi vientre.

Decidido, comienzo de nuevo con la natación.

Sonó el teléfono, era Johanna.

-Cuéntamelo todo, donde te metiste, ¡te buscamos por todas partes!
-Nada - le dije - No pasó nada, me fui temprano.
-Eso no es lo que me contó Manuela - me respondió curiosa
-¿Y qué vio Manuela? - le dije.
-¿En verdad quieres que te lo recuerde?
-A ver pesada, qué quieres que te diga
-Te vieron con el nuevo, el petulante, muy abrazadita. ¿No que te era totalmente antipático?
-Sí, y me sigue cayendo mal. No sé que me pasó anoche amiga. Sólo sé que no volverá a ocurrir.
-Pero ¿¡cómo fue?!
-¡No se! No te digo. Ya, te dejo porque tengo hambre y me voy a tomar un rico desayuno. Chau
-Ok, nos vemos el lunes
-Sí, ya el lunes. Chau.

¡Qué vergüenza!, eso es pasado mañana.

No sé que me pasó ayer, ni siquiera quería pensar en ello. La llamada de esta loca me lo hizo recordar. ¡Ahhh!
Soy realista. Ese tipo de hombres jamás se fijaría en mí. No cumplo con los cánones de belleza que a ellos les interesa.

Sus mujeres son muy delgadas, casi esqueléticas, todas son o se vuelven rubias, tienen la piel muy blanca o demasiado quemada por el exceso de solárium y de cremas raras que se echan encima. La mayoría tiene cara de asco, como si todo les causara repugnancia.

No saludan a nadie, nunca dan las gracias y nunca hay que esperar un "por favor" de parte de ellas.

Hablo con conocimiento de causa. Las esposas o novias o hermanas y madres de los gerentes de esta "afamada" empresa son así. !Ninguna se salva!

Todas caminan como si flotaran y que ojalá nadie las toque ni las mire. Luego, si se dignan a decir algo, es como escucharlas hablar con una papa caliente en la boca. Que ganas de gritarles ¡habla bien mierda!

El tal Bruno parece más aterrizado. Más "como uno". Tiene una linda y amplia sonrisa. Aunque igual se mandó un numerito en la disco. 

Mmm. ¡Nadie salva!

Basta de pensar en hombres que no valen la pena... ¡Además... tiene novia!

De sólo imaginar que él puede hacerle sentir a ella lo que anoche me provocó sólo poniendo sus brazos alrededor de mi cintura, me pone de mal humor.

Cierro los ojos y escribo. No consigo olvidar esa emoción. No quiero hacerlo.

Ja!, De repente me acordé de “pastel”. Él a veces me decía eso… que yo era una mujer sin clase. Que era gusto de camioneros. Mmmm igual los hay bien lindos jejeje. ¡¡Qué me importa!! ¡Otro imbécil!. Aghhh por qué tenía que acordarme de él.

Ya es tarde. El sol ya no entibia mi balcón.


Me encanta mi apartamento. Está cerquita del parque y fácilmente me puedo ir en bicicleta hasta la oficina. ¡¡Eso!! Desde el lunes me voy en bici. Debo aprovechar que aún no comienzan los fríos ni las lluvias y mi cuerpo necesita ejercitarse. A la vez aprovecho de no pensar…. De repente me encuentro con un lindo camionero por el camino jejejeje.








DIARIO DE UN WINNER / JUEVES TE OLVIDO, VIERNES… MIERDA!



Jueves. Cansado. Sólo quería irme a mi casa para ver algo de tele y dormir.

Llamé a la Pía para que olvidáramos lo de a salida al cine. Realmente han sido unas semanas intensas.

Esta empresa es un despelote. No me explico cómo es que aun no ha quebrado.

Me reuní con algunos gerentes y les hice ver lo mal que estaban llevando las cosas y prácticamente exigí cambios.

Los tipos se miraron raro. Lógicamente estos cambios se traducen en gastos y el bolsillo les duele. Se miraron y cuchichearon entre ellos. Uno por ahí dijo que alguien se los había hecho notar pero no le quisieron prestar atención.

-Pues ese alguien tenía razón- les dije, con voz firme y segura.

Tal vez fui un poco prepotente sí, pero con algunas personas es necesario serlo.

En resumen, tomaron en cuenta mis reparos y comenzaron a ponerlos en práctica casi de inmediato.

Esta nueva situación nos llevó a tener que quedarnos a trabajar algunas horas extra.

Me quedé varias noches solo en la oficina, revisando informes, haciendo reportes, etc., etc., etc. 

Esta tarde levanté la mirada y la vi. Parecía triste. Estaba de espaldas a mí, mirando por la ventana. Tuve tiempo para observarla con mayor detenimiento. 

No sé qué me pasa cuando la tengo cerca. Simplemente no puedo mirarla de frente. 

Tiene un cuerpo perfecto. Unas curvas que no recuerdo haber visto en mi vida. De esas que ya no se ven normalmente por ahí.

Las mujeres de ahora o tienen 10 kilos de silicona en las tetas y 20 litros de botox en los labios o son más flacas que un perchero. Doris no. Ella es de cabello negro, liso que cae silencioso sobre sus hombros y su espalda. Sus piernas. Ah ¡Qué piernas!. Llevaba puesta una blusa blanca sin mangas que le hacían ver su piel morena y transparentaba un poco su delicada ropa interior. Se notaba que la chica se preocupaba de su persona y de esos detalles que nos gusta ver o percibir a los hombres.

De improviso se volteó y me pilló escrutando sus caderas. Sentí un inmenso calor que me subió hasta las mejillas. Nuevamente tuve que agachar la cabeza para que no notara mi turbación.

¡Pero qué cosas estoy diciendo! Me desconozco.

La verdad que no llegué a esta empresa a buscar minas. Ya tengo una y ella es perfecta para mí. Además, esa tal Doris no está a mi nivel. Somos de mundos diferentes. No soy del tipo que anda con mujeres como ella. Bajaría mi perfil y no estoy dispuesto a que anden hablando a mis espaldas.

Tengo una imagen que cuidar frente a mi familia y amigos la cual no estoy dispuesto a perder por causa de una mujer de menor categoría y que no calza para nada con mi estilo, ni con lo que se espera de mí.

La Pía está bien. Pocas tetas, flaca, alta, rubia, Una mina para un tipo como yo, todo un ganador.... si así está bien. Es como debe ser.

Lo que terminó por descolocarme y definitivamente no querer tener nada que ver con ella fue que, cuando iba saliendo del edificio en mi auto, ese coche que compré a mi medida, que sólo un tipo como yo puede conducir, la vi sola en la acera. No lo pensé dos veces y me ofrecí a llevarla. Será de otro nivel pero yo soy un caballero. Pero me plantó en cara un tremendo NO y antes que se me desfigurara la cara partí echando humo del lugar.

¡Que tipa más empelotante! Llegué a casa con la sangre hirviendo. ¿Quién se cree? Es una simple empleada. Tiene que agradecer que un tipo como yo haya puesto los ojos en ella.
Ehhh Voy a hacer de cuenta que yo no escribí eso….

Mejor me voy a dormir. Mañana cierro este blog. Estoy escribiendo puras weás.

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No me puedo contener… Tengo que escribir lo que sucedió. Si no lo hago creeré que todo fue un sueño y temo que se convierta en una pesadilla.

Viernes. Bueno sucedió que me decidí y me iba  junto a mi compadre Bruno cuando nos atrapa Ricardo, un personaje arrogante, arribista y ordinario.
Ok, pero ¡Al menos yo no soy ordinario!

La cosa es que nos convenció de ir a algún lugar a tomarnos un trago y que luego veríamos. Yo, la verdad que no quería nada más que estar en casa a solas.

-Ya Félix- me animó Bruno-, que hace rato que no salimos solos. Siempre andas con la Pía pegada a tu cuello. ¡Vamos!

Tenía algo de razón. Desde que andaba con ella que no tenía una noche para mí solo.

-Ok, vamos- dije, total sería solo un rato.

Cuando íbamos en camino este tipo Ricardo comenzó a hablarnos de las mujeres de la oficina como si las conociera íntimamente a todas. ¡El tipo me tenía hasta los cojones!

De Doris nos ha contado que es muy sensual para bailar, que tiene unas caderas de lujo. Me dio toda la impresión que este individuo le tenía ganas a esta mina hace rato.

Cuando llegamos al lugar lo encontré bastante lúgubre, oscuro y olía mal.

Estuve a punto de marcharme en el mismo momento en que pisé aquel sitio pero sorpresivamente, no sé por qué, mi mirada se dirigió hacia el lugar donde justamente se trataban de esconder Doris y unas cuantas de las chicas de la oficina.

Ricardo nos obligó a sentarnos en una mesa junto a ellas. Bruno le siguió el juego a Ricardo y comenzaron a hablar de ellas.

Que Johanna las tiene muy pequeñas, que Manuela debe ser una puta en la cama, que Sofía es una mojigata... Que Doris está pa mascarla.

Esto superó toda mi paciencia y tuve ganas de darle un buen golpe a ese par de idiotas, pero uno es mi mejor y único amigo y el otro es uno de los dueños de la empresa donde trabajo, no podía hacer nada, sólo salir huyendo de aquel lugar, así que agarré mis cosas para irme pero Bruno nuevamente me detuvo justo cuando me dirigía hacia la puerta.

-Dónde vas ahora si estamos a punto de invitar a las chicas a bailar - me dijo -
-¿A bailar?, están locos yo me voy.- Le dije, pero justo cuando me disponía emprender la retirada veo a Doris que se me adelantaba y también se iba del lugar.
Para no parecer que iba tras ella, porque no fue así, me quedé un rato más hablando con Bruno pero este salió persiguiéndola hasta la puerta. No sé qué le dijo. Noté que ella le sonreía como nunca lo ha hecho conmigo. Lo miraba coqueta, al momento que una sensación extraña se me ponía en el pecho. Finalmente, mi buen amigo terminó por convencerla y fuimos bailar todos juntos.

Cuando íbamos en el auto me enteré por qué esta chica, Doris, pareciera querer matarme con la mirada. Ricardo nos contó que ella fue a quien le dieron con la puerta en las narices cuando fue a presentar el proyecto para los cambios que vine a hacer yo. Recién ahí me di cuenta ¡Esta mina me debe odiar!

Una vez que llegamos a la disco pensé en desaparecer con el pretexto de ir por un trago a la barra pero la que desapareció fue ¡Doris!

No pude quitar mis ojos de ella. ¡Cómo se mueve, cómo camina, cómo sonríe! Esta mujer tiene algo. Muchos estábamos babosos ahí mirándola. Ella se sabía seductora.

Me acerqué un poco más para observarla más de cerca y vi como un par de borrachos se le acercaron, entre ellos mi buen amigo Bruno. El muy imbécil estaba muerto. Pero ella se los supo sacar de encima con mucho estilo.

Seguía embobado mirándola cuando sin darme cuenta la tenía sentada frente a mí. Me miró como extrañada. ¡Quizá que cara tendría yo también!

Quise decir algo pero me encontraba como alucinado con su presencia ahí tan cerca de mí. Repentinamente el cargante de Ricardo la tomó bruscamente de un brazo y se la llevó a la pista de baile.

No sé cómo, ni por qué, pero cuando vi que este tipo la comenzó a acosar me hirvió la sangre y salté de mi asiento, la tomé de un brazo y la llevé a otro lugar, lejos de todos.

Si soy sincero, no puedo entender aun qué me sucedió.

Recuerdo que arremangué las mangas de mi camisa, caminé con paso firma hacia ella y la tomé fuerte por la cintura aferrándola a mi cuerpo. ¡Mi corazón latía tan fuerte! ¡Juro que no había tomado más que un whisky en toda la noche! Luego, pase mi mano por su espalda acercándola aún más hacia mi cuerpo. Aunque moría por sentir su piel en mis manos, ese sólo hecho me encendió a mil. Acerqué mi cara a su cuello no pudiendo contener mi respiración agitada.
Por un momento me pareció sentir que ella también temblaba.
Pero lo mejor vino cuando sus manos se posaron sobre mi pecho. “Oh My God”, qué fue eso – pensé -. Sentí que mi corazón se paralizaba.

Sentí el calor de su cuerpo que traspasaba mi ropa hasta sentirla en mi piel. Su aroma, sus cabellos. ¡Creo que me estoy volviendo medio loco!

Esta mujer no me mira siquiera y con toda seguridad me debe odiar, por lo del trabajo. Pero si lo pienso bien, ella se quedó ahí junto a mí, hasta que a la Pía se le ocurrió ¡llamarme al teléfono!


¡Mierda!

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