viernes, septiembre 13, 2013

DIARIO DE UNA GORDA DIVORCIADA / REENCUENTRO CON UNA VIEJA AMIGA EN ALGUN LUGAR CERCA DEL MAR


Hace poco más de un año que no volvía por este lugar.

Acá vine a refugiarme luego que me separé de Manuel. Cuando sentía que me rechazaba.

Me fui al bar de Isabel y, al contrario de lo que cuenta la canción de Sabina, el bar seguía donde mismo y ella seguía igual de hermosa.

Al verme entrar una gran sonrisa se dibujó en su cara y salió a saludarme con un cálido abrazo y un beso.

-Querida, ¿cómo has estado? Hacía mucho que no sabía nada de ti - Me dijo toda emocionada.
-Hola Isabel. Si, ha sido mucho tiempo.
-Estas rara. ¿Una pena de amor nuevamente?

No dije nada. Tan solo una lágrima se atrevió a escapar de mis ojos sin yo poder contenerla.

-Ven, vamos a tomarnos un tequila. Nos hizo bien ese tratamiento la última vez ¿recuerdas? - dijo, guiñándome un ojo.

Le sonreí tímidamente. Tal vez incluso me sonroje por unos instantes

-¡Claro que me acuerdo! - le respondí luego. Los tequilas fueron los culpables de que hubiera regresado
-Vamos pequeña. No llores por favor -  Me abrazó y me llevó hasta su casa.

Una vez ahí, Isabel encendió la chimenea y acercó unos vasos - para el frío - dijo, y se acomodó junto a mí.

Posé mi cabeza sobre su hombro y le comencé a contar mi desdicha.

- Muchas cosas sucedieron después que me fui de aquí Isabel.
-Tenemos toda la noche. Cuéntame querida, qué sucedió.
-¿Recuerdas que llegué hasta acá porque mi matrimonio no andaba bien?
-Sí, recuerdo. Me contaste que no pasaba nada entre tú y tu marido hacía meses y te sentías culpable porque habías subido de peso y sentías que era eso lo que lo alejaba de ti.
-...Y tú me dijiste que yo me veía preciosa así como estaba y luego... me besaste.
-Fue una noche mágica ¿no crees? - dijo Isabel, mirándome directo a los ojos sonriente y sensual.

Recordé sí. ¡Claro que recordé!

Fue una noche de invierno. Ahí estaba ella, como siempre, tras la barra de aquel bar. Me miró y de inmediato me sentí acogida. Nos conocíamos desde siempre pero poco o nada habíamos hablado alguna vez.

Yo solía sentirme intimidada por su penetrante mirada y siempre que podía la trataba de esquivar. 

Isabel es una mujer hermosa, rubia, de profundos ojos azules, su tez es blanca pero el aire marino y el sol le han dado un color castaño muy especial.

Los hombres del puerto la desean con pasión y las mujeres la envidian e inventan historias sobre su vida privada. Pero ella hace caso omiso a los murmullos y vive feliz en su pequeña y acogedora casa  atendiendo el bar más popular del pueblo que le dejaron sus padres al morir.

Aquella noche nos emborrachamos un poco, sólo un poco y luego su mano me llevó hasta su casa.

Al cerrar la puerta, encendió la chimenea, tal como lo hacía esta vez. La emoción comenzó a apoderarse de mi cuerpo. No podía esperar a que ella diera el primer paso.

Mientras estaba de espaldas a mí, la tomé de un brazo, acerqué mi boca a la de ella y la besé.

¡Ay esos besos! Tan diferentes.

Nos quedamos unos momentos así. Saboreando, bebiendo y disfrutando de aquella boca prohibida y deseada por muchos de los que aun se hallaban allá dentro del bar, sin siquiera sospechar del pecado que nuestros cuerpos estaban a punto de cometer.

Fue ella quien decidió aferrar su cuerpo al mío y tirarnos sobre la alfombra.

Mi mente divagaba. Ya no razonaba, sólo se dejaba llevar y quería saber hasta dónde podría llevarla. ¿Sería que había algo más que nunca ántes hubiera sentido?

No quería que todo aquello terminara tan pronto. Decidí acercarla a mis labios.

Mi corazón iba a mil. Mi pecho subía y bajaba de manera vertiginosa. Esta vez quería ser yo quien bebiera de ella, de sus pechos, de su piel y sus caderas.

Yo mordía suavecito y ella jadeaba mientras su cuerpo se contraía. Mis manos llegaron hasta su humedad y mis dedos comenzaron a deleitarse en aquel espacio divino y jugoso. Sólo quería sentir que ella estaba disfrutando tanto como yo de aquel mágico momento que ninguna de las dos se propuso vivir pero al que el destino nos guió, frente a aquella chimenea, desnudas y entregadas a una pasión que sólo nosotras podemos darnos.

Mi experiencia en estas lides era nula, por lo que creo, no pude llegar a hacerla sentir tanto como ella a mí. Hice lo que pude. Las pelis que alguna vez vi junto a Manuel ayudaron a que supiera qué debía hacer; aunque el instinto animal que todas y todos llevamos dentro fue mi principal guía en toda esta aventura.

Si debo ser honesta conmigo, al recordar todo aquello, debo admitir que todo fue encantador pero, a pesar de la desilusión que había tenido con Manuel, seguía deseándolo a él en esos momentos.

Me alejé un instante de Isabel para acercarme a la chimenea. Mis manos estaban frías, a pesar de que el recordar todo aquello había logrado hacerme subir los colores al rostro.

Luego, continué con mi relato.

-Bueno, a esas alturas yo no tenía idea que Ana y Manuel se podrían atraer. Como es normal entre las buenas amigas, nos contábamos todo. Yo le decía de lo bien que la pasábamos juntos él y yo. De lo buen amante que era. Seguramente le entró el bichito de la curiosidad y aprovechó cuando nuestra relación no estaba de lo mejor. O tal vez, como me contó luego Manuel, ella fue la causante de que lo nuestro terminara.
-Después de lo que pasó entre nosotras - continué - volví renovada, como que me hiciste revivir y volví a sentirme mujer, hermosa y deseada.
-Tan hermosa como siempre. Ya pero a ver, me tienes metida, que pasó entonces. ¿Por qué estás acá nuevamente?
-Cando volví, quise darle una sorpresa a Manuel pero la sorprendida fui yo.
-No me digas nada. Lo pillaste con Ana en la cama.
-¡En mi cama, en nuestra casa! Pero eso ya no me duele tanto - dije cabizbaja y a punto de largarme a llorar nuevamente.

-¡Que puede ser peor que eso!
-Sucedió que con toda esta situación me alejé de él y me anduve volviendo un poco loca. Caí en algunos excesos… Alcohol solamente, por favor no pienses en nada ilegal. ¿Te das cuenta? Y ahora me están chantajeando. Uno de los gerentes quiere que me haga su amante a cambio de obtener un cargo importante, al que yo aspiraba hacía tiempo.
-¿Y si no aceptas? ¿Qué pasa si no aceptas?
-Pierdo el cargo y lo peor... temo perder al hombre del cual creo haberme enamorado.
-¡¿Y eso?! ¡¡No me habías dicho nada!! Sinvergüenza. Cuéntame de él, ¡vamos!

Lancé un suspiro largo y comencé a hablarle de Félix.

-Es un tipo petulante que llegó hace poco a la empresa. Me cargaba. Es lejos lo más pesado que hay. Es de los típicos personajes que se saben regios y que se pavonean de aquello. Pero no puedo evitar que sienta cositas en mi estómago cada vez que lo veo o lo imagino cerca de mí.
-¿Y él, siente algo por ti?
-Tiene novia. Una tipa como él. Rubia alta muuuuuy delgada, y linda. ¿Tú crees que se podría fijar en alguien como yo? ¡Mírame!
-Te miro y bien sabes que eres hermosa. Tal vez no seas como la novia de Félix, pero te puedo asegurar que tienes otras cualidades que volverían loco a cualquiera
-Sí, pero a veces no sé si sea suficiente.

Luego nos miramos rodeadas por un silencio cómplice

-¿Y por qué crees que podrías perder a alguien que no tienes? - dijo ella sonriente rompiendo el silencio por unos instantes y poniendo cierta distancia entre las dos.

La quedé mirando y entendí que tenía razón.

-Lo que sucede es que temo que si él llega a enterarse de lo que pasó conmigo hace un tiempo atrás, ya ni siquiera tenga opción de que, al menos, me mire como a veces siento que lo hace.
-Te estás ahogando en un vaso de agua. ¿Te arrepientes de algo? - preguntó ella seriamente.
-No me arrepiento de nada - respondí, mirándola fijamente.


Mañana ya habrá tiempo para pensar en el rumbo que le daré a mi vida. Si lo dejo de ver, con toda seguridad lo terminaré olvidando. Al fin y al cabo mi imaginación es la que me ha llevado a sentirme así. Félix ni siquiera se  puede imaginar que esté aquí pensando en él y deseándolo.

DIARIO DE UN WINNER / AÑORANZAS


El fin de semana me escapé a la casa que tienen mis padres en el campo.

Necesitaba estar solo un rato y pensar en todo lo que me ha estado sucediendo de un tiempo a esta parte.

Este se ha convertido en mi refugio últimamente.

Acá vine luego de que... Bueno es algo de lo que nunca hablo... con nadie... ni conmigo.

Este lugar es misteriosamente mágico. Es una casa confortable, como les gusta a mis padres, ubicada en un lugar rústico cerca del mar y de un lago. ¡Se siente tan bien estar acá!

Mi juventud la viví casi por completo refugiado entre estos añosos árboles, sintiendo la brisa marina sobre mi cara y bañándome en el hermoso lago que está justo detrás de la casa.

Hacía tiempo que no volvía a recorrer estos paisajes.

Salí de aquí convertido en lo que soy ahora. Me puse coraza de hierro y decidí ser el mejor en todo. Nada ni nadie me volvería a hacer daño nuevamente. Nadie me volvería a dejar. Yo sería el triunfador, el que todos envidiarían, el conquistador.... como le puse a este diario "El Winner".

Todos hemos tenido nuestro primer amor. Ese que nos hizo vibrar y temblar de emoción cada vez que la sabías cerca. De quien no querías separarte ni un segundo. Con quien hiciste planes de matrimonio o de al menos irse a vivir juntos porque no soportabas la idea de estar lejos de ella.

Eso para mí fue Elisa. Mi primer amor. Ese de los 15 años.

Ella era un poco mayor, tenía 17 y era hermosa.

Hija del mejor amigo y socio de mi padre. Crecimos juntos casi, pero nunca me había fijado en ella hasta cuando la volví a ver después de mucho tiempo en el que ella había estado estudiando fuera del país.

Elisa comenzó a llenar mi mundo. Era el centro de todo. Ella sabía que me volvía loco su perfume, sus ojos, su cuerpo y me hacía sufrir contándome de sus conquistas y amoríos.

Una tarde en la que nuestros padres habían bajado al pueblo nos quedamos solos en la casa. Yo veía tele en mi habitación vestido sólo con mis boxer. Era verano y hacía muchísimo calor.

Ella irrumpió en mi cuarto como una loca, me miró y se lanzó sobre mí. Comenzó a llenarme de los besos más exquisitos que alguna vez me dieron.

Luego arremetí con las caricias que inundaban mis sueños más húmedos que ella provocaba.

Besé sus pechos desnudos y atrapados entre mis manos. Lamí su cuello y sus orejas mientras mis dedos se entrelazaban en sus cabellos.

Pero, como todo adolescente, "adolecí" de experiencia y tanta excitación me hizo acabar más pronto de lo que hubiera deseado.

Ella se burló de mí, pero al ver mi cara desencajada de dolor y de vergüenza se acercó y me dijo bajito al oído que no me preocupara, que ella sería mi maestra y que me enseñaría todo lo que ella sabía.

Ese fue el comienzo del verano más excitante del cual tenga memoria. Elisa venía todas las noches a mi habitación y comenzábamos; ella a jugar conmigo y yo a aprender el arte de amar y dar placer a una mujer.

Así fue que me enamoré como un tonto, como un loco de ella.

Una noche me explicaba cómo debía besarle para producir placer y deseo. Otra noche eran los besos y las caricias furtivas. Esas que dejan con "ganas", me decía.

Para el final del verano ya era todo un "Graduado". Ella me dijo que había aprobado todos los ramos con honores y se reía.

Pero no fue suficiente. Yo no fui suficiente para Elisa.

Me dejó, se fue con otro. Un tipo mayor, con mucho dinero, exitoso. Ella se deslumbró con él al verlo.

Se lo presentaron aquí en esta misma casa en la que ahora escribo estas memorias.

Recuerdo su mirada al verlo. Su rostro pareció iluminarse, sus ojos brillaban y una gran sonrisa se instaló en su cara, la que no la abandonó hasta el día en que él se la llevó lejos, lejos de mi y nunca más supe de ella.

Una vez que pude salir al fin de la pena que me provocó perderle, me propuse convertirme en un tipo así, como aquel que se la llevó de mi lado. Creyendo, tal vez, que si ella volvía algún día, me pudiera mirar como a él.

Obviamente eso nunca ocurrió.

De eso ya han pasado casi 15 años y no recuerdo mujer que me haya hecho sentir como Elisa lo hizo. Hasta ahora. Ahora que no logro sacarme de la cabeza a Doris.

Apenas cruzamos palabras, apenas casi nos rozamos, apenas casi nos miramos, pero hay algo en ella que me hace desearla... si, lo dije... La deseo con pasión, con lujuria y no logro calmar mis ansias.

A ella pareciera que no le soy indiferente, pero no estoy seguro y esa inseguridad, el no saber, me está matando.

Ya se hizo tarde y es de noche. Iré a dar una vuelta al pueblo. Recuerdo que hay un lugar muy entretenido donde ir a tomarse un trago tranquilo y ver bellas mujeres. A ver si se me pasa esta locura conociendo a alguna que me haga poder olvidar a las dos.



DIARIO DE UNA GORDA DIVORCIADA / ¡NO SOPORTO MÁS!... ME LARGO


Los días han transcurridos fríos y tristes. 

Manuel sigue buscándome e insistiendo en que vuelva con él. No entiende que ya la cosa no va más. Que la magia se acabó.

He estado concentrada en mi postulación al cargo que se va a crear. 

Han estado haciendo pruebas y entrevistas. Contrataron una empresa outsoursing para tal motivo.

Me ha tocado encontrarme con Félix de vez en cuando en los pasillos y en una que otra reunión, pero me da la impresión que no quiere ni saludarme. Me ve y agacha la cabeza o directamente evita pasar por mi lado.

Su novia no ha vuelto por acá. Seguramente después del escándalo que provocó la última vez que lo vino a dejar le han amonestado desde "el olimpo" y él le ha prohibido que venga... Eso espero.

Estoy triste y quiero escaparme un rato de mi rutina. Me pone un tanto ansiosa lo de la postulación. La próxima semana ya nos dirán como nos fue. Si, "nos". Félix también está postulando y si él asume pasaré a ser su subalterna y eso no me hace mucha gracia, por lo que he pensado en largarme de aquí si eso llegara a suceder.

La verdad que muchas expectativas no me hago con ese puesto. Vivo rodeada de machistas de mierda que lo único que hacen es mirar su propio ombligo y palmotearse la espalda entre ellos felicitándose por los logros que nosotras obtenemos. Son unos canallas.

-Y ¿por qué no nos rebelamos todas y nos largamos de aquí? - dijo Johanna a la hora del café.
-Sí, ¡independicémonos! - exclamó Manuela.
-Es muy arriesgado - dijo Sofía frunciendo el ceño y bebiéndose el café de un sorbo.
-Yo me voy si o si amigas  - dije - No sé si para independizarme. Lo único que me queda claro es que no me quedo donde no valoran mi trabajo.
-Me voy contigo Doris - dijo Johanna
-Yo no sé - añadió Sofía - A mi edad ya se hace difícil encontrar trabajo. Además está eso de acostumbrarse a gente nueva, que te acepten... No, es mucho para mí.
-Te entiendo, es difícil pero de repente inventamos algo nuevo y trabajamos todas juntas - dije, soñando un poco.

Terminando de hablar veo que él se dirige hacia la máquina del café donde estábamos nosotras. Al parecer no se percató de que estábamos ahí y sólo se dio cuenta cuando ya no podía retroceder.

-Hola Félix - le dije coqueta.. (No lo pude evitar)
-Ho..o..la Doris.
-¿Cómo has estado? Te he visto poco últimamente. ¿Estás bien?
-Doris, nos vemos en el almuerzo - me dijeron las chicas
-¡Si claro! - Les dije sin mirarlas. Sólo lo veía a él.

Me sonrió y creo que, no sé, tal vez lo pude haber imaginado pero me pareció ver que se le subían los colores al rostro y agachó la mirada.

-Es que he estado muy ocupado, no tengo tiempo para nada.
-Qué pena por tu novia...- dije insidiosa dándole la espalda para botar el vaso de café.
Se me quedó mirando fijamente por no sé cuanto rato porque yo tampoco le quité los ojos de encima.

De la nada apareció Bruno y comenzó a decirme cosas.

-¡¡Pero qué bella mañana la de hoy!!
-Hola Bruno - dijimos los dos a la vez sin mirarlo.
-Pero que bueno verte por acá Doris. Tenemos que conversar de algo muy importante. ¿Puedo pasar por tu oficina ahora?
-Claro - le dije desganada- Vamos.
-Félix, amigo mío ¿luego paso a verte si? - dijo Bruno guiñándole un ojo.

Al llegar a mi oficina lo invité a sentarse. Bruno se acomodó y comenzó la conversación más espantosa que pude haber imaginado jamás que podría llegar a tener con un hombre.

-¿Así que estás separada me contaron por ahí? - comenzó preguntando.
-Mira las cosas que andan contando por ahí ¿no? - le dije molesta.
-No te molestes preciosa, sólo quería partir conversando de algo.
-¿Y tenía que ser de mi vida privada?
-O sea, privada, privada no es - me dijo sonriendo maliciosamente - ¿No tienes algo para beber?, algo fuerte ponte tu? - continuó diciendo el muy idiota

A esas alturas yo sólo pensaba en echarlo a patadas de ahí pero, curiosa como soy, quise saber hasta donde quería llegar este tipo.

-¿Que no sabes que no se puede beber en horas de trabajo? - le dije, mirándolo de reojo y muy ceñuda
-Bueno...ejem, no diré nombres pero se de buena fuente que esa restricción no corre para ti... Es parte de una terapia cierto?. Tengo entendido que los alcohólicos no pueden dejar el trago así de una vez.

Yo continuaba sin poder entender de qué me estaba hablando este hombre. Lo miré desconfiada y porque no decirlo un tanto ansiosa. ¿Qué se trae éste?

-Te quería invitar a comer esta noche.... en mi apartamento.- dijo al fin.
-Ya.. ¿Y a qué se debería esta invitación? - dije extrañada
-Tengo entendido que estás postulando al puesto nuevo que se va a crear y quisiera conversar contigo las posibilidades que existen de que ese puesto sea tuyo.
-¿Y cuáles serían esas posibilidades? Tengo entendido que todos los que estamos postulando vamos en iguales condiciones y que...
-Tú no irías en iguales condiciones que el resto  - me interrumpió.
-¿Por qué no?
-Porque tu me gustas, eso ya lo debes saber cierto?. Entonces quería que compartiéramos un trago, una rica comida y....
-¡Qué me vas a decir imbécil! - lo interrumpí y me acerqué furiosa a él. Ya iba entendiendo lo que había estado insinuando con lo de beber algo fuerte.

-Pero Doris, cálmate,  sólo quería saber que tan agradecida estarías si te aseguro que me mantendré calladito en lo que respecta a tu secreto y así logras obtener ese puesto que tanto anhelas.
- ¡Y en qué podrías intervenir tu so tarado si en esta empresa pesas menos que un candy. Además , creo que debes tener claro que continúas aquí sólo porque tu amigo lo permite!... ¡Qué patético eres Bruno!. Jamás lo habría imaginado de ti.
-Doris, no te hagas la santurrona conmigo. Se que eres una alcohólica y que esa información no puede caer en manos de quienes sabemos cierto? de lo contrario estarías de inmediato de patitas en la calle y no me gustaría ver como se desperdicia tan preciada empleada.

El idiota comenzó a acercarse demasiado y osó poner sus inmundas manos sobre mi caderas.

- ¡O sales de aquí en este mismo instante o hago que te saquen a patadas. Lárgate! - Le grité luego de darle una cachetada que espero nunca la olvide 

Abrí la puerta con furia. Con tanta rabia que ésta se llegó a golpear contra el muro quebrándose todos los vidrios.

Creo que mis gritos se escucharon hasta en el lobbie del edificio. Eso me lo contaron después mis amigas que llegaron a consolarme cuando al fin este individuo se fue.

-Piénsalo - me gritó el muy canalla al salir - piénsalo... 
-¡FUERA!

Obviamente no dije nada a mis amigas de la propuesta que me estaban haciendo. Sólo lloré y lloré desconsoladamente.

¿De qué mierda hablaba este imbécil? ¿Qué soy qué? ¿Alcohólica?

Si bien en mi peor época anduve un poco "dando jugo", de eso ya pasó una buena cantidad de tiempo... entonces.... ¿De donde obtuvo esa información? ¿Le habrá contado algo a Félix y por eso ahora me rehuye?


Sólo quiero estar sola. Pedí unos días a cuenta de mis vacaciones..Me voy a la playa.

lunes, julio 29, 2013

DIARIO DE UN WINNER / DORIS, UNA CAJA DE SORPRESAS....



No sé qué pasa conmigo. Por más que intento sacármela de la cabeza, no lo consigo.

Ando enojado con todo el mundo. Nada me entusiasma. Todo se ha vuelto una rutina difícil de manejar. ¡Hasta música romántica ando escuchando ahora!

Si me levanto en la mañana es solo con el pensamiento fijo en que ese día la volveré a ver.

Hace tiempo que ya bajé los brazos y me rendí ante lo que siento por ella.

Cada vez que nos ha tocado interactuar en alguna reunión me doy cuenta que es una mujer inteligente, simpática. Me hace reír y consigue sonrojarme cada vez que noto que me mira directamente a los ojos.

Ya no puedo soportar su mirada sin pensar que pueda llegar a descubrir mis sentimientos o, peor aún, mis deseos de ella. Las ganas de comer de esos labios y acariciar esas caderas que me tienen como un loco.

Me hierve la sangre cada vez que le sonríe a Bruno. El tipo se lo pasa metido en su oficina y le coquetea descaradamente.

Él fue quien me contó que con su ex ya no pasa nada.

-¡Amigo mío! - llegó diciendo esa mañana - tengo el camino libre
-Bruno, estoy ocupado - le dije sin mirarlo
-Félix, ¡la Doris está sola! ¿Te das cuenta?

En ese momento levanté la cabeza y lo atravesé con la mirada

-Si compadre. Lo del ex fue solo un breve rencuentro que no significó nada para ella. Al menos eso me dijo
-¿Ella te contó eso? - le pregunté con el corazón en la mano
-¡Estás loco! Ella no me habla de sus asuntos personales. Es muy reservada. Me lo dijo su amiga Johanna.
-Mmm...Ya veo - le dije tratando de que no se me notara mi cara de curiosidad
-Mmm si... ya veo que no te interesa... Bueno te dejo para que trabajes tranquilo.Pero te digo desde ya que ese culito va a ser mío - dijo el muy imbécil.

***********
No puedo esperar a llegar a mi casa para escribir esto. 
Es que de lo que me acabo de enterar recién ahora me parece increíble

Hace cosa de pocos minutos atrás, luego de oír gritos que venían de la oficina de ella ví salir de ahí a Bruno y me fui corriendo a saber qué había pasado.

-¿Qué le hiciste weón que está tan enojada? - le pregunté
-Ah, nada, es una loca histérica.
-Algo le dijiste, ella no es así.

Se quedó callado un rato y luego me dijo:

-Si te cuento un secreto ¿me juras que no le dices a nadie?
-Somos amigos ¿o no? - le respondí-.

Me moría de la curiosidad. 

-Siéntate. Esto sí que esta bueno
-Ya lárgala luego. ¡Qué pasó!
-Sucede que iba yo pasando por fuera de la oficina de una de las amigas de ella
-¿¡De quien?! - ¡¡mierda!!
-De Doris, de quien más

Este weón me tenía al borde de un colapso

-Bueno, iba pasando por ahí y escuché la conversación que tenían. Decían algo de que tenían miedo de que volviera a caer ahora que anda tan deprimida
-¿Deprimida? ¿Doris?
- Eso mismo me pregunté yo y me quedé otro ratito ahí para ver si me enteraba de algo más; y a que no te imaginas que descubrí!
-Ya hombre acaba de hablar de una vez!!
-La Doris es alcohólica

Lo miré sin decir palabra y creo que mis pensamientos se quedaron como en una nebulosa por unos instantes

-¡Estás loco! - le grité
-Oye pero si las escuché clarito. Cuando el marido la dejó ella se volvió como loca y comenzó a faltar al trabajo y cuando ellas la visitaban, contaban que la encontraban en un estado calamitoso.
-Ya, pero eso no significa que haya sido por alcoholismo
-Ellas contaban que la encontraron tirada en la cama abrazada a la botella de ron.
 -A ver espérate, ¿y tú le fuiste a largar toda esta historia a su oficina? ¿Con qué fin?
-Para ayudarte a conseguir el cargo poh gil!- me dijo
-Le dije que el cargo al que ella postula es de una gran responsabilidad por lo que el postulante debe tener una conducta intachable y obviamente ella no la tiene.
-Pero ¡cómo te atreviste!
-¿No te das cuenta que así mato dos pájaros de un tiro?. Tu consigues el puesto y yo a ella.

Su carcajada fue tan sonora como el golpe que le planté en plena cara.

Es el único amigo que me va quedando y es un miserable. No me quedé más tiempo ahí porque seguro lo terminaba moliendo a golpes.

Al salir me fui a verla a ella pero ya se había ido. Me dijeron que pidió unos días de permiso y de eso ya van 3 días sin verla y sin saber nada de ella.

Algo me dice que la historia no es tan así. Y aunque así fuera. Creo que puedo ayudarla. 
Quiero hacerlo.

martes, junio 11, 2013

DIARIO DE UNA GORDA DIVORCIADA / CANITAS AL AIRE CON SABOR AMARGO

Esa mañana lo vi llegar junto a su novia. Una rubia flaca con cara de tonta. No mentira, lo digo de picá que soy.

Es muy linda ella. La trajo hasta su oficina. No se despegaba del lado de él.

Yo "justo" debía pasar por ahí y sin querer los vi. Ella le decía algo al oído como en susurros pero era obvio que quería que todos nos enteráramos.

Subimos todos juntos en el mismo ascensor. Yo actuando todo el rato como que no me interesaba en lo más mínimo. Casi como si ni supiera que estaba al lado mio. Demasiado cerca.

Mientras intentaba no darle importancia al pequeño espectáculo pseudo erótico que llevaban esos dos recordaba la noche anterior.

Me sentía triste. Necesitaba que me apapacharan y mi cuerpo sólo deseaba esos brazos que ahora cobijaban el cuerpo perfecto de una rubia de ojos claros.

Recordé que mis ojos ya no veían bien. La pantalla del PC había hecho que la visión se me nublara y me pareció verlo observándome. Luego de unos segundos volví a la realidad y vi que mis ojos mentían. Sólo era algo que mi subconsciente anhelaba y nada más.

Cuando al fin se despidieron, ella lo agarró por el cuello y se colgó de él para besarlo. Lo tomó de la corbata y le guiñó un ojo. Luego volvió a besuquearlo en la boca, en el cuello. De pronto me pareció ver que lo tenía como acorralado contra la puerta del ascensor y le acariciaba la espalda pasando sus manos por sobre la camisa. El solo le sonreía. (¿Me miraba mientras la besaba? ¿sería mi imaginación?). 

-Pía... que hay gente... ya vete - le dijo bajito, sacándosela de encima y como con tono nervioso.

La tomó de un brazo y la dejó arriba del ascensor despidiéndose de ella con la mano.

Me miró para saludarme con la cabeza y luego se metió a su oficina.

Se ven muy lindos ellos dos. Ambos bellos, exitosos, rubios, ojos claros, delgados. La típica parejita Barbie y Kent.

No sé en qué estaba pensando. El tipo está buscando juguete nuevo o de alguien de quien reírse. Mejor me olvido de todo esto antes de que sea tarde.

Coincidió que aquel día teníamos una reunión importante para ver el asunto de los cambios que yo propuse hace tiempo y que ahora "Kent" vino a llevarse las felicitaciones por haberlos llevado a cabo.

Se nos informó que para la nueva área que surgiría a raíz de todo esto sería necesario contratar un nuevo gerente. Todos nos miramos extrañados.

-Ricardo, creo haber sugerido que ese cargo debía ser para alguien que ya trabaja en la empresa- Interrumpió "Kent", bueno Félix. grrrrrr.
-Si querido amigo, lo que pasa es que no hemos encontrado a la persona capacitada para ello.
-¿Y la han buscado?- pregunté yo furiosa.
-Señora, perdón, señorita, le recuerdo que hacemos evaluaciones anualmente para conocer...
-¿Evaluaciones? - interrumpí - De qué evaluaciones me hablas. Lo único que preguntan es que si estamos contentos con nuestra labor, que si consideramos que fulanito hace bien su pega, que si podría hacerla mejor. ¿Encuentras tu que esas preguntas son relevantes para algo? ¡Por favor! Tu sabes que hace mucho que yo estoy pidiendo...
-Doris por favor, la reunión era para informarles acerca de la nueva contratación...
-Ricardo -interrumpió Félix- creo que Doris tiene algo que decirnos y es de muy mala educación interrumpir cuando uno ha tomado ya la palabra ¿no crees?

Todos se voltearon a mirarlo esperando ver la reacción de Ricardo. Éste lo miró ceñudo y continuó...

-Félix, si tienes razón, disculpa Doris, ¿qué más tienes que decirnos?
-Nada - lo miré extrañada – sólo que debo insistir con lo de buscar el perfil del nuevo gerente dentro del personal que ya existe, donde estoy segura debe haber más de alguien que reúna los requisitos.

Ricardo y los demás se anduvieron poniendo nerviositos y dieron por terminada la reunión diciendo que lo volverían a analizar. Luego, llamaron a Félix y a Bruno a un lado donde siguieron con la discusión.

-¡Estos viejos de mierda! - dijo Johanna - Aun no se dan cuenta de la excelente profesional que eres Doris
-Si lo saben, pero no la valoran por ser mujer - dijo Sofía
-¡Apuesto a que le dan el puesto a uno de los nuevos!- exclamó Manuela
-Si lo hacen me voy - dije yo - y me dirigí a buscar mis cosas para irme. Recordé que Manuel pasaría por mí.

Al salir me lo encontré en la entrada principal con un ramo de flores en la mano. Patético. En los 15 años de matrimonio nunca me regaló ni una margarita.

Me besó en la boca cuando lo fui a saludar. Me abrazó y me susurró algo al oído, pasándome a morder levemente el lóbulo de la oreja. ¡El pesado sabe que eso me vuelve loca!

-¡Qué haces!- le reclamé.
-Perdón. Ha sido la emoción de volver a verte.
-¿Ya y? ¿Te tienen cortado parece?- Le dije, mientras íbamos camino a un café cerca de la oficina.
-No te burles. En serio. No sabes cuánto te extrañaba
-¿Desde cuándo? ¿Desde que Ana ya no te da más la pasada?
-Desde el mismo momento que me dejaste
-¡Que te dejé! ¡Por favor! no seas idiota
-Tú me dejaste Doris. Lo de Ana no era nada importante, tú lo sabías. Tú dejaste de ser como eras conmigo.
-Volvemos a lo mismo. Si Manuel, yo tuve toda la culpa. ¿Para eso querías verme?
-Desde que te vi esa noche en la disco no he dejado de pensar en ti. ¿Estás saliendo con alguien?

Ahí me espanté.

-¡Y a ti qué te importa! Tú escogiste. Nosotros ya no tenemos nada que ver hace rato. Aun no entiendo por qué tu llamada, por qué esta invitación.
-Te vi con un tipo esa vez bailando y vi como lo mirabas y no pude dejar de sentir unos celos horribles. Ahí me di cuenta que aun te amo Doris - Me tomó de la mano y volvió a besarme.

-¡Eres muy cara dura! - le dije luego - Me engañas con mi mejor amiga, me dices que no sirvo como esposa ni como amante, me mandas a decir con ella que tú la buscaste porque yo ya no te hacía sentir absolutamente nada, que te daba asco!, y ahora me vienes con que aun me amas?!
-¡Yo nunca dije eso!
-¡Mira tú! Después de casi un año me vienes con eso.
-Doris, por favor créeme. Ana me dijo lo mismo que me acabas de decir. Que tú ya no me amabas, que te era indiferente. ¡Por favor créeme!
-Manuel. Ha pasado un año de todo aquello y recién ahora, que crees que estoy saliendo con alguien, ¿quieres hacerme creer que todo fue un malentendido o una ardid de Ana para separarnos?. Mis heridas ya están casi curadas, no quiero volver a reabrirlas. Por favor, déjame en paz.
-Lo que digo es real. Tal vez no lo sepas, pero luego que nos separamos muchas veces quise volver a buscarte. Ana me vio un día viendo fotos de nosotros dos y me comenzó a gritar y a maldecir y me dijo…
-Ya basta, no me importa lo que te haya dicho esa arpía. Yo ya no te amo. Me hiciste mucho daño y mataste lo que alguna vez sentí por ti.
-Doris, por favor créeme. Nunca dije eso de ti. Yo te amo.
-Mmmm. Me amas pero te acuestas con mi mejor amiga. ¡Qué lindo! Me voy, ya es tarde.
-Déjame acompañarte - Me tomó de la mano.

Lo miré a los ojos. Yo estaba a punto de ponerme a llorar y él lo notó. ¡Me conoce tan bien!

Sus ojos también estaban llorosos. Por un momento quise creerle. Me sonrió y recordé que fue eso lo que me enamoró de él. Su sonrisa de niño, su manera de mirarme. Observé que estaba muy bien. Su cabello desordenado, esa barba a medio cortar, su boca, su espalda, sus hombros fuertes, su piel morena.

Debo confesar que no pude evitar compararlo con Félix. Manuel, tiene ese color de piel que tanto me apasiona. Félix es demasiado pálido. Tiene lo suyo... Pero... ¡Son tan diferentes!

Pensé que lo había superado, pero no fue así. Cuando me besó la primera vez algo se revolvió dentro de mí. Luego, cuando resopló en mi oído y mordió mi oreja tuve que ser muy fuerte para no hacerme pis ahí mismo!

Una vez en el portal de mi casa me volvió a besar y me pidió que lo dejara subir. Yo sabía que si lo hacía volvería a caer en sus brazos.

Recordé las sabias palabras de Manuela "una canita al aire no me vendría mal". Sólo para saber si no me he olvidado de algo. jejejej.

Le permití llegar hasta mi apartamento. Una vez dentro no hubo mucho que decir. El cerró la puerta tras de sí y comenzó a besarme y a morderme los labios. Mi pecho subía y bajaba. Respiraba agitado. Le saqué la camisa y besé su cuerpo, mordí sus tetillas suavecito, lo oí gemir mientras lo hacía. El desabotonó mi blusa mientras besaba y lamia mi cuello, yo le quitaba los pantalones y metía mano en sus boxer para buscar el objeto de placer que él solía darme. Estaba duro, ya no podía más. Lo tomé de la mano y me lo llevé a la cama. Nos abrazamos y nos besamos, nos comimos con pasión desenfrenada. Como hacía años no lo hacía. No me había dado cuenta de las ganas que tenía de... ¿él?

En un momento todo pareció más claro. No me quise dar cuenta. Lo bloqueé de mi cabeza loca. Cuando desperté y lo vi ahí tirado supe que aquella noche mi cuerpo fue de Manuel pero mi mente estaba con Félix. Mientras las manos de él me recorrían y su boca lamía la mía solo recordé la imagen de aquella mañana. Félix y su novia. Deseaba que aquel cuerpo fuera el que estuviera abrazado al mío en esos momentos. Que aquella boca recorriera mi cuerpo ardiente y que me llevara a alcanzar el cielo con las manos.

Me sentí traicionera, me sentí fatal.

Me levanté más temprano que de costumbre, no tuve ganas de desayunar. Le dejé una nota deseándole buena suerte, pero que esto no volvería a pasar, que se olvidara de mi, que había sido un error.

Lo de la "canita al aire" solo me sirvió para sentirme peor de lo que estaba.

Sé que con Félix jamás sucederá algo, pero prefiero serme fiel a mí y a mis sentimientos que estar haciendo el amor con alguien pensando que es otra persona.


DIARIO DE UN WINNER / ALGO DUELE AQUÍ DENTRO. U|

Ahí estaban... ella y él. Luego supe que era su ex.

Me he estado pasando rollos nada más. Ella sigue enamorada de él.

Pero esa vez se sonrojó cuando la tuve por unos breves segundos entre mis brazos. Juro que la vi emocionarse y temblar!

Pero no. Sólo vi lo que quería.

Los vi besarse y como un loco no pude evitar seguirlos.

Me rompí el labio de tanto morderlo de pura rabia que sentí al verlos juntos.

Luego se fueron hasta el que supongo es el apartamento de Doris. Los vi entrar. Luego de un rato largo. Demasiado largo, me rendí. No los vi salir.

Nunca antes me había sentido así.

Sentí un nudo en mi garganta, una presión en mi pecho. No pude más y me fui de ahí a toda velocidad.

No quería llegar a mi casa. Ahí estaría la Pía y la verdad que no tenía ganas de verla ni a ella ni a nadie.

Desde esa noche ando como un loco.

No quiero ni puedo verla más. Me hace daño tenerla tan cerca y saber que es de otro.

Casi no hablo con nadie. Llego a trabajar y no salgo de la oficina casi para nada.

La otra mañana me topé con Bruno. Me dijo que me notaba raro. Yo no quise ni mirarlo.

-He tenido mucho trabajo, eso es todo - le dije 
-Ok, yo también y todos en esta área pero igual me he dado tiempo para salir y divertirme... en cambio tu
-Yo nada amigo. Estoy bien - le sonreí
-Bueno, te venía a contar algo
-Que cosa
-¿Te has dado cuenta que la Doris se ve cada vez más rica?

No le dije nada. Sólo lo atravesé con los ojos inyectados de rabia.

-No. Tu sabes que esa mujer no es mi tipo - le respondí agachando la mirada
-No es de tu gusto pero si del mío y del de varios aquí. Qué pena que haya vuelto con su ex
-....
-Félix te estoy hablando. Te venía a contar que hace unos días la invité a salir. Incluso le dije que podríamos salir los cuatro.
-¿Qué cuatro? - Pregunté extrañado
-Tú, la Pía, yo y ella
-¡Estás loco! - le grité  - ya vete que debo concentrarme en esto 
-¿Tú crees que de verdad haya vuelto con su ex?
-¡Bruno por favor! ¿Me dejas solo?
-¡Está bien, está bien! Te apuesto a que logro una salida con ella
-¡Largo! - le grité ofuscado 

Luego que se fue lo vi que pasaba por la oficina de ella. Le sonrió y Doris le devolvió la sonrisa.  ¡¡A mí ni me mira!!

¡Puta que duele esta weá!

Ayer en la noche nuevamente nos quedamos trabajando hasta bien entrada la noche. En la empresa estábamos solo ella y yo. Puse todo de mi para lograr concentrarme pero sentía que su perfume traspasaba la puerta y las ventanas y me sentía hipnotizado por su presencia.

Me levanté de mi silla y me dispuse a observarla. Me pareció que tenía una mirada triste.

Mientras miraba la pantalla de su pc mojaba sus labios cada cierto tiempo y me parecía que me volvería loco si no lograba atrapar esa boca con mi lengua.

Mi corazón me empujaba hacia ella pero mi cerebro mantenía pegados los pies al suelo y no me dejaba correr hacia donde ella estaba y besarla como lo hago en mis sueños.

De repente levantó la mirada y me vio. Le sonreí y creo que hasta me sonroje. Ella no hizo nada. Volvió a bajar la mirada dejándome hecho bolsa.

Esto es la venganza de las gordas. ¿¡Por qué me tenía que pasar a mi?!. ¡¿Por qué justo ella?!

Es pobre, no es mi tipo, no me pesca ni en bajada, no le gusta mi auto. Cómo es posible que prefiera al idiota de Bruno y no a mi!. Cómo, si yo soy mejor que él y que cualquiera!

Y ese imbécil de su ex. Por qué tenía aparecerse justo ahora!!!

Ahhhhh me voy a volver loco!!!!

Olvídala Félix. Olvídala, olvídala, olvídala. No me gusta, no me interesa, es fea, es mala, no es nada sexy, nooooooooooooooooo….

Espera un rato… cuantas veces hemos hablado?. La conozco realmente?... Por qué debería importarme tanto si ni siquiera se quien es ella?.


Solucionado. No la conozco, no se quien es, Nunca la he visto. Listo! A dormir. Mañana me junto con la Pia y todo esto lio en mi cabeza se habrá esfumado.



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