miércoles, abril 23, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 12. SÓLO ABRÁZAME


Pedro la observaba mientras Miranda mantenía sus ojos cerrados y la sintió frágil y débil, como una muñeca de porcelana. No pudo ni quiso evitar tomarla entre sus brazos y acercarla hacia él. La sintió rígida y pesada. Tenía los brazos cruzados en frente de su pecho y continuaba con los ojos cerrados.

-Miranda, ¿qué te pasa? ¿Estás bien?. Mírame, soy yo. Abre los ojos.

Pero Miranda no lo hizo, en cambio, continuaba tensa entre los brazos de Pedro y pronto una lágrima comenzó a recorrer su mejilla.

Por su mente comenzaron a danzar las imágenes de Olivia y sus manipulaciones. Del asesinato de Katty. La sangre, y todo lo que se vino luego de la confesión del padre de Amir.

Ella no se había querido detener a pensar en todo eso. Sabía que toda la poca fuerza que aun la mantenía en pie se vería aniquilada y se vendría abajo. Debía ser fuerte. Estaba sola.

Pero ahora estaba aquel hombre frente a ella. Tan guapo, tan cálido y tierno que no sabía qué hacer con sus emociones. No las lograba contener y sentía que sólo debía ser ella misma. Una persona que no conocía realmente pero que ya iba siendo tiempo de darle una oportunidad de salir de ese caparazón que la había protegido del mundo que Olivia le había enseñado y que era el único que conocía.

-¿Qué te pasa? ¿Te he hecho daño?
- No me sueltes por favor

 Le suplicó Miranda

- No me sueltes... Sólo abrázame.

Susurró ella, pegando su cuerpo al de él, tan fuerte que casi queda sin aliento.

Pedro la aferró hacia él y comenzó a acariciar su espalda por sobre la bata hasta que Miranda comenzó a alzar los brazos para colgarse de su cuello y apoyar su cabeza en sus hombros para llorar despacio, muy bajito.

-Llora niña

Le dijo bajito al oído

- Llora, muñequita de porcelana.  Pronto verás que ya no estás sola.

Luego de un rato la tomó en sus brazos para llevarla hasta el dormitorio. No quiso dejarla sola y se recostó a su lado para acompañarla. Ella cayó rápidamente en un profundo sueño de esos que no recordaba que podía tener. Se sentía tibia, calmada y tan protegida que no quería despertar.

Al amanecer sonó el teléfono de Pedro.

- Hola.. Sí, ¿quien habla?
- ¡Pedro! Pedro por favor vente luego... ¡Sofia!
- ¡Quien es!
- Soy Amir. Pedro por favor llega pronto, Sofia esta sola en el hospital
- ¿Qué le pasó? ¿Qué le hiciste?
- ¡Yo nada! por Dios.  Por favor yo no puedo estar con ella ahora, ¡Pedro ven pronto por favor!
- ¡Hola! Amir ¡Amir!
- ¿Qué sucede? - preguntó Miranda mientras veía que Pedro se vestía rápidamente y salía de la habitación sin prestarle mucha atención.

- Pedro, dime por favor qué sucede. No me dejes así
- Perdóname. Debo irme. Algo sucedió. Sofia está en el hospital.
- ¡Pero como!
- No lo sé. Era Amir
- ¿Amir?. Pero si estaba loco por volver a verla
- Me voy Miranda. Nos vemos
- Espera ¿en que te vas a ir?
- En bus, no se, lo que pase primero
- No seas tonto yo te llevo. Llegaremos más rápido. Vamos

Pedro se sorprendió por la actitud de Miranda y se la quedó mirando extrañado.

- No me mires así. Es solo que quiero saber que le pasó a Amir.
- Sí, claro. A Amir - pensó Pedro mirándola de reojo mientras la observaba cuando se vestía y se arreglaba sus cabellos en una cola. Miró su cuello desnudo y tragó saliva
- No Pedro. Ni lo sueñes. A ella sólo le interesa Amir. ¡Qué mierda tiene ese flacucho que todas lo prefieren a él! - pensaba, mientras abría la puerta del apartamento para dirigirse hasta el jeep de Miranda.

Al llegar al hospital Pedro preguntó por su hermana y una pareja de policías se acercó a hablar con él.

- ¿Usted es el hermano de la señorita Sofia?
- Si, Dígame por favor que ha sucedido. ¿Cómo está ella, donde está?
- Tranquilo. Ella ya está recuperándose. Unos desconocidos fueron encontrados dentro de su casa y...
- ¡Qué, cómo, Quien!
- Cálmate Pedro por favor  - interrumpió Miranda al verlo desesperado. Tomó su mano y habló...
- Escuchemos que más tiene que decir el oficial
- La verdad que no sabemos mucho. Sólo que un hombre entró y quiso abusar de ella.

Pedro se agarraba la cabeza con las dos manos, mientras Miranda trataba de contenerlo.

- ¡Es mi culpa. La dejé sola!
- No Pedro. Por favor no te culpes - dijo Miranda.
- Dígame que está bien por favor - Exclamó Pedro
- No se preocupe, ella ya está mejor. Aun en estado de shock. Necesitamos una declaración. Tenemos a dos personas detenidas. Las dos se culpan y la confesión de su hermana es primordial.
- ¿Quienes son? - pregunto Miranda
- Uno dice ser el novio, Amir "algo", dice que se llama y el otro...
- ¡Amir! Si él es el novio. ¿Donde está? - Preguntó Pedro
- En la comisaría. No lo podemos liberar. El otro hombre está muy grave. Casi lo mata a golpes.
-¿Amir? ¿A golpes? - exclamó Miranda - Pero si él no es capaz de matar ni una mosca
- Si señorita, casi lo mata y puede que se le acuse de intento de homicidio. Por eso es muy necesaria la confesión de su hermana señor
- Dígame donde está ella por favor.
- Sígame, por aquí.
- Pedro, yo voy a ver a Amir. Debe estar desesperado. Nos vemos

Pedro no dijo nada. Solo la veía partir destrozado por la pena de sentirse culpable por no estar cuando su hermana más lo necesitaba.

- ¡Amir! - Exclamó Miranda al verlo al fin en aquella celda sucia, húmeda y oscura.
- ¡Miranda! - Respondió él, abrazándola fuerte
- ¿Cómo está Sofía, Supiste algo de ella? Por favor dime que está bien
- Si Amir. Ella está bien
- Todos preocupados por esa ... - pensaba Miranda cabizbaja mientras se acercaba hasta donde se encontraba Amir - Pfff!! ¿Qué le vieron?
- ¿No me mientes?
- No, vengo del hospital. Allá quedó Pedro. Los médicos dicen que sólo está en estado de shock pero que con la ayuda de su hermano debiera salir pronto de eso.
- ¡Es mi culpa! Por qué no llegué antes. Ese animal no se habría atrevido a acercársele
- No te culpes, por favor. Pero cuéntame qué sucedió.

Entre tanto Pedro tomaba la mano de Sofia mientras ella yacía inconsciente aun en aquella cama de hospital.

- Hermanita, por favor, perdóname
- ¿Pedro?.. - reaccionó Sofia
- Sofía.... Doctor. Doctor
- ¿Estás bien? Por favor dime que esa bestia no te hizo daño
- ¿Qué cosa? ¿De qué me hablas? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué sucedió?


Sam Mezylv

(Escrito 11/05/2010)
Continuará

martes, abril 22, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 11. DOLOROSO ENCUENTRO

Mientras tanto Pedro debía pasar por el gimnasio a buscar algunas de sus cosas.

Por el camino, la lluvia había comenzado a caer copiosamente. Al poco rato estaba todo mojado.

Muy cerca de donde él estaba iba Miranda conduciendo su jeep.  Cuando lo vio parado en una esquina todo empapado, no lo pensó dos veces y apretó el acelerador hasta el fondo pasando a toda velocidad por sobre una poza de agua que estaba a pocos metros de Pedro, dejándolo aun más mojado y embarrado.

Al salir huyendo, se lo quedó observando por el espejo retrovisor sonriendo satisfecha, pero pronto se sintió arrepentida. Recordó que el día anterior había sido amable con ella como nadie, hasta ese momento, lo había sido.

Pedro estaba furioso. Se dio cuenta que había sido Miranda la que lo había mojado a propósito y sintió que la odiaba.

- Chiquilla de mierda Quien me manda a ser amable con gueonas tontas

Pensó, apretando los puños con fuerza.

- Hola, sube

Dijo de pronto Miranda abriendo la puerta del jeep para que subiera Pedro.

- Estás loca. Sale de aquí. ¡Lárgate!
- Perdona, fue un impulso. Por favor perdóname ¿si? Ven sube
- ¿Impulso? ¡Mira como me has dejado!
- Uy que enojado el niño regalón de la facultad
- Sale de aquí loca de mierda

Dijo Pedro muy enojado mientras seguía su camino en dirección al gimnasio.

Continuaba lloviendo y Miranda seguía a Pedro desde su auto, conduciendo lento junto a él, hasta que de pronto se detuvo en medio de la calle y se bajó del jeep corriendo para detenerse frente a él y tomarlo por los brazos.

- Por favor Pedro, de verdad estoy arrepentida. Fui una loca como tu me dices. Hay malas costumbres que son difíciles de desarraigar de mi personalidad. Por favor entiéndeme.

Pedro sólo la miraba sin comprender porque ese cambio de actitud de parte ella tan raro.

- Te perdono pero llévame luego a algún lugar donde pueda secarme y cambiarme de ropa.
- Si claro, yo también debo cambiarme, ven sube.

Una vez dentro del auto, Miranda no puede dejar de mirarlo de reojo. Le suben los colores a la cara cuando pasea sus ojos por aquel cuerpo.

Pedro se daba cuenta de esas miradas y decidió hacer lo mismo con ella. La comenzó a observar deteniéndose largo rato en la blusa mojada que dejaba ver claramente los pechos desnudos de Miranda; firmes, blancos, suaves.

- Llegamos - dijo ella algo nerviosa
- ¿Dónde estamos?
- En mi apartamento.
- ¿Ah si? - dijo Pedro coqueto - ¿y qué pretendes hacerme hoy aquí?
- ¿No querías secarte y cambiarte de ropa?
- ¿Y tienes ropa seca que me puedas prestar?
- No, pero la puedes secar en la secadora
- ¿Y que me coloco mientras?

Pedro se acercaba peligrosamente hacia el rostro de Miranda

- ¿Quieres que esté desnudo en tu apartamento.. solos los dos?
- ¡No seas idiota!. Ahí está el dormitorio para que te cambies y debe haber alguna bata por ahí para que te cubras.

Pedro reía burlón mientras se dirigía a la habitación de ella para quitarse la ropa mojada. Mientras Miranda hacía lo mismo en una habitación contigua.

- ¿Sabías que Amir estaba en la ciudad?

Dijo Miranda desde el pasillo que los separaba haciendo que Pedro casi se cayera de la impresión

- ¿Amir en la ciudad?
- Si. Anduvo haciendo preguntas en la facultad pero nadie le quería decir nada. Ustedes no dejaron dicho donde se irían.
- ¡Claro que si!

Dijo Pedro saliendo de la habitación cubriendo su cuerpo de la cintura hacia abajo sólo con una pequeña toalla blanca

Miranda al verlo casi se desmayó. Su boca y otras partes de su cuerpo comenzaron a humedecerse súbitamente y sus ojos no querían obedecer a su cabeza que le pedía a gritos que dejara de mirarlo así.

- Dejamos nuestra dirección en la oficina principal de la facultad
- Si, lo se - balbuceó Miranda - Yo le conseguí los datos. Amir habló conmigo ayer.
- ¿Pero como fue que no supimos nada de él en todo este tiempo?
- Ufff es una historia muy larga. Él ya se las contará
- ¿Y está aquí ahora?.
- No lo creo. Estaba desesperado por saber de tu hermana

Mientras hablaban él se sentó sobre un sofá muy cerca de ella y comenzó a secarse las piernas subiendo los pies arriba de una mesita de centro. Esto hacía que los ojos de Miranda volaran hacia aquello que se escondía bajo la pequeña toalla blanca y que sintiera que si él se acercaba un poco más podría perder por completo el control.

Miranda se volteó para no continuar mirándolo. Se sintió avergonzada. En algún momento creyó que su corazón se saldría por la boca y decidió poner una distancia prudente entre los dos. A Pedro le encantaba esa mirada de ella sobre su cuerpo y se tocaba a si mismo con toda intención, sólo para provocarla.

-  ¿No me digas que estás celosa de Sofia?
- No. No es eso
- Dime la verdad. ¿Estabas enamorada de Amir?
- No. Pero lo quiero mucho.
- Uff Manerita de demostrarlo ¡Quisiste matarlo mujer!
- Yo no quería eso

Miranda comenzó a llenarse de angustia con los recuerdos que se agolpaban en su cabeza.

- Hey si no es para tanto. Ya todo pasó.

Pedro se acercó hacia ella y no pudo evitar la emoción de querer abrazarla y tal vez protegerla de algo que ni él entendía.

- Olivia me envenenó la cabeza y el corazón. Yo era una niña.
- Si, ya lo se
- ¿Tu crees que a esta hora Amir haya encontrado a Sofia? - Preguntó Miranda
- No lo se. Ojalá que si. Siempre supe que era un buen tipo. Debe haber tenido buenas razones para desaparecer así, sin dejar rastros.
- Las tuvo. De eso no hay duda.
- Sofía va a estar feliz de verlo. Me gustaría estar ahí para ver su cara

Pedro observaba el rostro frágil de Miranda. Acariciaba sus labios con los dedos sintiendo una fuerte punzada en el corazón.

**********************************************************************

Al cerrar la puerta tras de sí, Sofía no lograba despegar la mirada de los ojos de Pablo quien se abalanzó sobre ella tapándole la boca con la mano.

- Ven acá pequeña - le susurró en el oído, tirándola contra la pared, sin quitarle la mano de la boca.

Sofía se sintió asfixiada. No lograba hacer que su cuerpo reaccionara. Él siempre lograba provocarle ese temor.

- Tiempo sin vernos eh?.... Me has extrañado cierto?.... tanto como yo a ti, mi pequeña Sofía

Mientras Pablo hablaba, sus manos comenzaban a quitarle la colcha que ella llevaba encima quedando sólo con un pijama que le dejaba piernas y brazos al descubierto. La sinuosa curvatura de sus pechos subían y bajaban con rapidez. Su mente estaba en blanco. Los latidos de su corazón parecían romper sus tímpanos haciendo que dejara de escuchar lo que él decía. Su cuerpo no le obedecía. Sofía temblaba.

- ¿Por qué te fuiste así mi niña? ¿No te dije que te encontraría a tí y a tu maldito hermano? ¿Recuerdas? ¡Te dije que me las pagarías maldita perra!

Pablo la comenzó a tironear hasta llevarla al sofá que estaba cerca del hogar. Apretó sus brazos para inmovilizarla cubriéndola luego con su cuerpo.

El era un tipo grande y fuerte. Sofía aún le temía. Más de una vez, cuando fueron novios, la había dejado a punto de morir en el hospital, pero ella nunca lo había denunciado. El, constantemente la amenazaba con que si lo hacía su hermano sería quien se llevaría la peor parte.

Pero aquella última vez que la había golpeado, su hermano Pedro la había seguido desde el hospital, en donde recién le habían dado el alta. La vio entrar temerosa a aquella misma casa en donde ahora ella sentía que volvía a vivir toda su pesadilla.

Sólo ahí Pedro pudo comprobar lo que ya presentía. Llegó justo a tiempo para quitársela de las manos y denunciarlo  a la policía a pesar de la insistencia de su hermana que no lo hiciera.

- Te va a matar Pedro por favor

Le decía Sofía llorando, pero Pedro no la oía.

Y ahora, ahí estaba nuevamente pero esta vez Pedro no estaba cerca. Estaba sola. Nadie vendría en su ayuda.

Pablo levantó la camisa del pijama y comenzó a apretar, morder y acariciar los pechos de Sofía. Ella tenía fijo los ojos en el techo. Su cabeza se llenó de recuerdos que habían quedado en un pasado lejano.

- ¡Eres mía oíste! Ya ves que no puedes huir de mi. Se que ahora estás sola. Tu hermanito se fue. Después de acabar contigo voy por él. ¡No te muevas perra!

Pablo mordía fuerte sus pezones y comenzaba a desabrochar su pantalón y a rozar su pene por encima de la ropa interior de ella.

Sofía, al oír como un susurro, de repente que aquel hombre podría hacerle daño a su hermano comenzó a reaccionar. Sus oídos dejaron de retumbar y oyó a lo lejos una voz que le pareció familiar.

- Sofía. Soy yo. Abre por favor. ¡Sofía!
- Amir

Dijo bajito

- ¡Amir!

Dijo esta vez con un poco más de fuerza

- !Sofía! Abre por favor. Soy yo Amir

- ¡Amir! ¡Ayúdame!

Sofía esta vez gritó con toda su fuerza y Amir no dudó en entrar rompiendo uno de los vidrios de la ventana que dejaba ver entre las sombras del fuego lo que ahí dentro estaba sucediendo.

Sofía comenzaba a reaccionar luego de haber escuchado la voz de Amir. Pablo la dejó tirada, desnuda sobre el sofá y corrió hacia la ventana para evitar que Amir lograra entrar. Pero este fue más rápido ´por lo que, cuando lo tuvo cerca, aprovechó su semi desnudez y le acertó una fuerte patada en la entrepierna dejándolo inmediatamente sin aliento y fuera de combate.

Luego corrió a ver a Sofía quien yacía casi desmayada por los fuertes golpes y mordiscos que Pablo le había propinado.

- Sofía. Mi vida. Por favor.. Despierta. Ya estoy aquí. ¡Sofía!

Pablo lo miraba desde el suelo y sonreía burlesco

Amir, con el rostro desencajado corrió hacia donde él yacía y enceguecido de rabia comenzó a darle de golpes una y otra y otra vez, sin medir sus fuerza, ciego de ira, sin darse cuenta que el hombre estaba casi muerto a sus pies
.
Unos vecinos se acercaron a ver el escándalo y lograron quitarle de las manos al violador y llamar a la policía y a la ambulancia.

Amir, un poco más tranquilo corrió a tomar entre sus brazos a Sofia, quien aun estaba desvanecida sobre el sofá.

La cubrió con la colcha y dulcemente le acarició la cara.

-Sofia, por favor despierta soy yo.

Pero Sofía no reaccionaba.

Pronto llegaron policías y paramédicos y se los llevaron a todos. A Amir a la comisaría y a Sofía y a Pablo al hospital.


Sam Mezylv

(Continuará)

martes, abril 15, 2014

SUEÑOS OLVIDADOS



¿Dónde viajan los sueños
cuando dejas de soñar?

Tal vez duermen 
tras de aquella luna roja
donde no los puedo
alcanzar

O se escondan en mi boca,
tras unos labios cerrados
y una lengua que se hunde
en las aguas de un silencio
frío

Quizá naveguen bajo mi piel
y lleguen de arribada
hasta mis manos.

Las mismas que un día
acariciaron millones de sueños,
soltaron sus amarras 
para zarpar hacia horizontes
impensados

Aquellos sueños
que hoy sólo son una huella de fuego
en los mares del olvido.

®

jueves, abril 10, 2014

SÓLO ABRÁZAME /10. ABANDONADA


La tarde se asemejaba a su tristeza.

Las nubes comenzaban a inundar un cielo gris y el viento se colaba por las pequeñas rendijas de las ventanas sin cortinas.

En el sur siempre era así. Ahí no había estaciones del año muy diferenciadas. Siempre parecía ser invierno. La lluvia pocas veces cesaba de caer y el frío nunca amainaba. Pero el paisaje era hermoso. Sofía no podía dejar de ver como el viento soplaba y mecía los árboles de la calle ni tampoco quería dejar de disfrutar de la lluvia ni el frío que se calaba por su piel.

Había pasado mucho tiempo desde que Sofía había perdido las esperanzas de volver a saber de Amir.

-Sofía, mañana debo volver a la capital a finiquitar algunos asuntos en la facultad, ¿no te da susto quedarte sola?
-No Pedro, no te preocupes. Yo estoy bien. Además ya me he ido acostumbrando a estar conmigo.

Pedro la miró con dulzura y la abrazó fuertemente. Aun seguía pensando que el haberla llevado de vuelta a la casa de su infancia había sido la mejor decisión. A pesar de que ahí tampoco tenía los mejores recuerdos de su vida, al menos se alejaría de Miranda y de su molesta presencia. Ésta, luego de haber salido libre de la acusación por complicidad en el asesinato de la madre de Amir, había volcado toda su rabia contra Sofía y no dejaba de acosarla en la facultad.

- Hermanita, prometo volver lo antes posible - le dijo, sintiendo una extraña presión en el pecho
- Ve tranquilo que yo estaré bien.
- Ya sabes que no debes abrirle la puerta a nadie. El teléfono... no olvides mantenerlo cargado y...
- ¡Hey! si ya no soy una niña. Anda ve tranquilo que se cuidarme.
- Si lo se, lo se. Es que me preocupas. Tu sabes. Aquella persona... no sabemos si...
- ¿No crees que sería el colmo de la mala suerte que se apareciera justo ahora? No Pedro, olvídalo. Esas cosas sólo pasan en las novelas.

Sofía le sonrió y luego le acercó la maleta.

- Ve tranquilo ya y vuelve pronto.

Pedro salió de la pequeña casa. Hacía mucho frío y la lluvia a ratos era muy intensa. Al cabo de unos pocos metros volvió la mirada hacia su hermana quien todavía lo observaba desde el umbral. No quería dejarla sola por muchos días. Sabía que su ex novio aún vivía en el pueblo y que había vuelto a salir de la cárcel después de la enésima acusación por abusos e intento de homicidio contra una de sus parejas de turno.
No le quiso contar nada de eso a Sofía para no asustarla. Confió en que muy pocos amigos sabían que estaban ahí y que después de tanto tiempo transcurrido Pablo no volvería a buscarla.

En la ciudad, Miranda estaba muy mal, estaba sola. No estaba Amir, no tenía a su madre cerca. No tenía amigos ni más parientes.

Como nunca había aprendido a relacionarse con la gente, a no ser siendo prepotente y mal educada, nadie sentía siquiera un poquito de lástima por ella. Seguía asistiendo a la facultad pero no iba a estudiar. Iba en busca de compañía.

Pedro continuaba siendo muy popular entre los estudiantes. Sobre todo después de lo ocurrido con su hermana y con Amir. Todos sabían algo de la historia y al verlo llegar de vuelta muchos se le acercaron a saludar con aprecio y a preguntar por Sofia.

- Hola amigos Que felicidad volver a verlos
- Cómo has estado
- Bien, bien gracias
- Y tu hermana ¿cómo está?
- Bastante mejor. Gracias
- Pucha Pedrito. Siento tanto lo que le sucedió. Ella no se lo merecía.
- Está bien. Ya pasará.. Todo pasa ¿no?
- Oye y supiste que la tal Miranda sigue viniendo a la Facultad
- Pobre, da lástima.
- ¿Por qué da lástima? - pregunto Pedro intrigado-
- Porque se nota que anda buscando amigos y nadie la pesca
- Pero si es tan pesada
- Jajaja Siiii
- Mira - dijo uno - ahí anda

Pedro la miró y no pudo dejar de compadecerse por por ella. Andaba muy mal vestida, desordenada, hasta parecía que no se bañaba hacía días. Él siempre la había visto como una de las chicas más lindas de la Universidad, pero como era tan desagradable no se daba vuelta a mirarla dos veces.

Miranda se percató que la observaban y reconoció al hermano de Sofia en el grupo. Se asustó y quiso salir corriendo pero Pedro la alcanzó a tomar del brazo suavemente.

- Espera, no huyas, si no te haremos daño - dijo Pedro, mirándola directamente a los ojos mientras ella bajaba la mirada y callaba.
- Pero Pedro ¿qué haces? - dijeron sus amigos - Esta mina le cagó la vida a tu hermana
- ¿Pueden dejarnos a solas por favor? - pidió él, sin apartar la vista del frágil cuerpo de Miranda.

El grupo se disolvió rápidamente, sin entender esta actitud extraña de su amigo.

- ¿Cómo has estado? - dijo él con voz dulce
- Mal. Pero a ti que te importa sucio bastardo - respondió Miranda gritando y poniéndose a la defensiva 
- Uy niñita. Seguimos siendo la misma. Tranquila. Si no te voy a hacer nada. Solo quiero conversar.
- ¿Y de que querrías conversar tu conmigo?  ¿De tu hermanita querida? Debes saber que me importa un bledo lo que pase con ella
- Si me lo puedo imaginar... ¿Y que te importa o quien te importa? .

Miranda se quedó sin poder contestarle. Se sintió incómoda y desnuda ante esa mirada que la hacía sentir muy extraña y quiso salir huyendo nuevamente.

- Eh! No te vayas aun. Me gusta mirarte.
- Idiota - respondió Miranda, marchándose corriendo hasta alejarse del todo de la mirada de Pedro.

Él, mientras la veía correr, pensaba que era la primera vez que la tenía tan cerca. Quería creer que en el fondo no debía de ser una mala persona.

Sofia mientras tanto, está sola en casa, escuchando música, leyendo, tratando de distraer sus pensamientos para no soñar con que en cualquier momento entra Amir por aquella puerta para rescatarla de su pena y soledad.

Sueña que nuevamente está adormecida entre sus brazos, respirando su piel y bebiendo de sus labios.


Cerró los ojos dejándose abrigar por el calor que emanaba del hogar, el mismo que la transportaba a su sueño favorito; el de estar nuevamente junto a él, de volver a tenerlo cerca de ella, de volver a besarlo, tocar su boca con sus dedos para que el juguetee con su lengua y la bese. La tome por su cintura y la eleve para aferrarla fuerte contra su cuerpo.

Pero un golpe seco en la puerta la despertó bruscamente.

Se desperezó rápidamente

- Debe ser la vecina que me viene a dejar el pancito amasado calentito - pensó, mientras se acercaba a la puerta sonriente, cubierta hasta la cabeza con una colcha vieja.

- ¡Hola! Pero que gusto saber que me esperabas tan contenta

Sofia sintió hielo correr por su espalda. Sus piernas le flaquearon y aquellas viejas heridas volvieron a escocer como hacía mucho tiempo no lo hacían.

- Hola - respondió Sofia titubeando

 La puerta ya estaba abierta. Sabía que no podría cerrarla y esconderse para pedir ayuda. Lo mejor será enfrentarlo, pensó. Mientras Pablo bloqueaba la entrada con su pie.



Sam Mezylv
(Escrito 07/05/2010)

Continuará

lunes, marzo 24, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 9. LA CEREMONIA




La fiesta estaba comenzando, los invitados se iban acercando a saludar a los novios.

Miranda y Amir estaban nerviosos. El aun no sabía qué sucedería aquella noche. Decidió no planificar nada y ver como se iban desarrollando los acontecimientos.

¡Cómo deseaba que Sofia estuviera ahí, junto a él, en vez de la loca de Miranda!

Cuando apareció su padre en la puerta, quizo huir; sus piernas flaqueron y sentía que se iba a desmayar. Le faltaba el aliento.

Al verlo entrar, Olivia se puso como loca y corrió a recibirlo. Él venía con una gran comitiva.

Amir se impresionó al verlo. Era un tipo alto, fornido. De tez morena y ojos color miel.



De inmediato, sin saber cómo, los dos Amires cruzaron las miradas. El príncipe ni siquiera miró a Olivia y se adelantó a saludar al joven  de ojos oscuros y tristes.

Se miraron sin hablar, se reconocieron. Ambos tragaron saliva para no llorar. Se abrazaron. Y mientras lo hacían, el príncipe le susurró al oído - Eres tu, se que eres mi hijo y el de mi amada Katy 

Amir, no decía nada, solo lo abrazaba fuerte, respiraba agitado y quería llorar a gritos; decirle que siempre supo que él existía, preguntarle por qué se tardó tanto en ir a rescatarlo de aquella mujer. Pero no podía emitir palabra. La emoción no lo dejaba respirar.

Olivia quedó petrificada al ver aquella reacción. Definitivamente no estaba en sus planes que ambos hombres se reconocieran como padre e hijo. Sus planes se caían estrepitosamente. Se había quedado desarmada y no sabía qué hacer.

Al fin, el príncipe separa su abrazo de su hijo, le sonríe cálidamente y luego se dirige a los invitados, quienes continuaban llegando a la ceremonia quedando atónitos frente a la extraña escena que les había tocado presenciar.

- Lo se todo Olivia

La mujer apretaba fuerte un vaso whisky entre sus manos sin levantar la mirada. Tragó saliva y luego de unos segundos lo encaró

- No se de qué me hablas. Eres un maldito hijo de puta. Te invito a una ceremonia formal y ni siquiera eres capaz de comportarte. Sigues siendo el mismo principito insulso de un país que nadie conoce.
- No me decepcionas Olivia. Veo que continúas siendo la misma. Tan grosera

El príncipe esbozó una sonrisa irónica de medio lado. La misma que la había enamorado a ella hasta volverla loca. Y esa piel y aquellos ojos eran los mismo. Olivia sentía que perdía todas las fuerzas ganadas avivadas por el deseo de venganza y odio que le había nacido al ver que aquel hombre jamás sería de ella. Ni él, ni sus títulos, ni su gran fortuna.

- ¡El grosero eres tu imbécil! cómo te atreves a ...

Olivia ya se encontraba ebria. Intentó abalanzarse sobre él con el puño en alto pero los guardias y Amir la detuvieron.

- Cómo te atreves a llegar y armar tremendo escándalo.  ¡Y tu maldito hijo de pu...!

Se dirigió a Amir que los miraba sin entender nada, mientras Miranda se intentaba esconder tras unas cortinas. Había entrado en pánico. Ella sí sabía de lo que hablaba aquel hombre y estaba aterrada.

- Basta Olivia. ¡Lo se todo! Eres una arpía. La policía ya está en camino
- ¡De qué me hablas!
- Durante todos estos años, desde que Katy murió, comencé una investigación privada.

Miranda en ese momento sigilosamente trató de huir de aquella escena.

- Señorita no se escape - Dijo el príncipe- Usted también fue motivo de mi investigación.

El hombre de repente  pareció tener más altura y su voz se volvió potente y firme.

-Si señoras y señores Estas mujeres les han estado mintiendo todos estos años. No son quienes dicen ser y esta ceremonia es una completa farsa. Mi hijo...

En ese instante el salón se llenó de murmullos y caras de espanto.

-Si, mi hijo - recalcó el príncipe tomando de un brazo a Amir y acercándolo hacia él - Amir jamás podría casarse con esta clase de mujer; la hija de una víbora como Olivia y sabe Alá quien es el padre. ¡Jamás lo aprobaré!

Todos en la sala quedaron mudos. Sobre todo Amir, no entendía como su padre lo sabía todo, si el pretendía contárselo aquella noche

La policía no tardó en llegar y pronto ya estaba dentro del salón

- Señor comisario, por favor proceda - dijo el príncipe
- Señora por favor acompáñenos. Queda usted detenida por el asesinato de la señora Katty Mc-Kay y usted señorita Miranda por ser cómplice del hecho.
- ¡Cómo te atreves!

Exclamó Olivia mirando con odio al comisario. Ella había pagado por su silencio cuando todo ocurrió. Ahora conocería su venganza.

- No pude hacer nada - le susurró el comisario - Ese hombre trajo todas las pruebas. ¡No se como lo hizo!
- Si caigo caes conmigo idiota - dijo Olivia
- ¡Llévenlas! - gritó el comisario. Luego cerró los ojos y salió del lugar sin antes mirar de reojo al príncipe quien le devolvió la mirada con un guiño.

El comisario era una persona muy influenciable. Pagar por que dijera la verdad de lo ocurrido aquella noche en la que Amir había llegado todo ensangrentado al hospital luego que Olivia hubiera acuchillado a Katty, no había costado demasiado.

Serían unos pocos años de cárcel y luego, una cuantiosa jubilación y pasajes hacia algún país lejano.

-  Señoras, señores por favor - dijo el príncipe - aquí no ha pasado nada. Sigamos con la fiesta, pero esta vez estamos celebrando el reencuentro con mi hijo, mi heredero, el hijo de la mujer que mas amé en la vida.

En ese momento ninguno de los dos pudo seguir reprimiendo las ganas de llorar de la emoción y se volvieron a abrazar fuertemente, quedándose así por un rato.

- Amir, hijo mio, me alegro que estés bien. Supe que esta mujer te maltrataba.
- Dígame por favor como supo todo. Yo recién me enteré esta semana y creo que sólo de algunas cosas.
- Si, no te preocupes te explicaré en el camino
- ¿En el camino? ¿A donde vamos?
- Debemos marcharnos pronto de aquí, nos esperan en mi país, tu país, tus súbditos te quieren conocer.

Antes que Amir se diera cuenta estaba sentado en una gran limusina negra junto a su padre y un montón de caras desconocidas y amargas. Su corazón saltaba a toda velocidad.

- ¡Sofía! - pensaba, mientras miraba por la ventanilla 
- Hijo .... Al fin juntos. Déjame contarte, déjame contarte, mira que esto que nos ha pasado realmente es increíble.

El príncipe estaba tan emocionado y feliz que sólo pensaba en contarle a su hijo cuanto deseó tenerlo cerca de él cuando se enteró definitivamente de su existencia.

- Cuando murió Katy, mi amada Katy, quise morir yo también. Yo amaba a tu madre hijo. Ha sido la única mujer de la que realmente me he sentido enamorado. Pero bueno, ella ya estaba casada y no habría sido capaz de ocasionarle ningún dolor.
Luego tuve que partir. Nos despedimos y me hizo jurarle que no volvería a buscarla, pasara lo que pasara. Yo no pude, hijo. Siempre quería saber de ella y de su vida. Puse gente a seguirla y así fue como supe de su embarazo y de tu nacimiento. Sospeché que eras mi hijo cuando pude ver una foto tuya. Sólo que eso fue un poco tarde ya que Olivia se había encargado de hacerme creer que aquel niño era hijo de ella y no de Katty y que la niña era realmente hija de su esposo y no mío.
Eso me desilusionó mucho y dejé de vigilarla. Pero la noticia de su muerte me hizo revivir todo nuevamente y comencé a investigar.
Fue cuando me enteré de que había sido ella, Olivia, quien la había matado y quien había cambiado los niños al nacer convenciendo a Katty que eso sería lo mejor para ella. En aquellos años yo era muy joven y en una noche de borrachera me dejé seducir por Olivia. No sabes cuanto he sufrido por eso. Esa es la razón por la cual ella pudo manipularlo todo y a todos.

Amir no emitía palabra. Su cabeza daba vueltas. Se sentía mareado y quería vomitar. Incluso llegó a perder la conciencia por un instante.

Los médicos del príncipe lo atendieron de inmediato y lo subieron al avión privado donde lo restablecieron.

Entre sueños Amir sintió que su pecho se partía en dos. Despertó con un grito

- ¡Sofia!
- Y quien es Sofia - preguntó el principe -
Amir no contestó
- No puedo irme  - dijo después de un rato - Tengo mis estudios, mi carrera... mi mujer.
-¿Tu mujer?
- No, es solo que ella es...
- ¡Ah! si no es alguien importante, entonces no hay problema. Ya verás que en tu país encontraremos a la mujer perfecta para ti. Ahora trata de descansar porque el viaje será largo.

Amir no sabía qué hacer, llorar, salir huyendo. Sentía que estaba siendo secuestrado, alejándolo de todo lo que él mas amaba. Pero su padre no entendía razones y no lo dejaba hablar. Al fin se quedó callado y dormido debido a los tranquilizantes que le habían aplicado los médicos para que se calmara. Al caer rendido solo deseaba que todo esto haubiese sido un mal sueño y esperaba despertar en los brazos de Sofia.


© Sam Mezylv

Continuará


(Escrito 06/05/2010)





viernes, marzo 14, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 8. LA MUERTE


Amir se encontraba solo nuevamente en su casa. No tuvo dudas y sin pensar en las consecuencias, ni en los golpes, ni en el miedo; se acercó hasta la habitación de su madre dando grandes pasos

Se fue directo al espejo a revisar lo que ya había descubierto junto a Sofía hacía pocos días atrás.

Esta vez, al moverlo con más fuerza, cayeron muchos papeles, entre ellos uno que le llamó particularmente la atención. Sin duda era un certificado de nacimiento.

Pero su sorpresa fue mayor cuando al leerlo con detención se enteró que el documento correspondía a la inscripción de Miranda, y lo más extraño:

"Madre: Olivia Saint Germain"
"Padre: Desconocido"

Amir no podía creer lo que sus ojos leían.

Entre tanto, sintió que se acercaban Olivia y Miranda hacia la habitación. Rápidamente se metió bajo la cama y se quedó quieto y casi sin respirar.

- Olivia, ¿estás segura de que vendrá?
- Claro que vendrá. Le dije que tenía algo muy importante que decirle y a alguien a quien presentarle.
- ¿Crees que sospeche algo?
- Claro que sospecha. Esa es la idea
- No te entiendo
- Cuando él se fue, tu madre, bueno, ella la actriz de segunda, lo citó para contarle lo de su embarazo pero yo llegué a tiempo para evitarlo. Pero él no es tonto. Luego descubrí unas cartas de él donde le preguntaba si eso que debía contarle tenía que ver con que estaba esperando un hijo.
- ¿Ella no le respondió?
- Le respondió pero yo alcancé a rescatarlas antes que cayeran en sus manos
- Entonces él sabe de la existencia de Amir
- Debe sospecharlo.
- Pero por qué no me puedes presentar a mi como su hija - gritó Miranda
- Te lo he dicho mil veces niñita mal criada. En su país los herederos al trono son los hombres. Y si queremos hacernos de la fortuna que le corresponde a Amir debemos seguir con el plan.

Amir no podía entender ni creer lo que estaba escuchando. Sentía que el ruido intenso que hacían los latidos de su corazón lo delatarían. 

- Amir no tiene carácter para ser rey. Es débil igual que su madre - rió sonoramente Olivia
- Yo me encargué de eso - dijo sarcástica, tomando un vaso de whisky acercándose a la ventana.
- Igual yo la quería harto a ella  - dijo Miranda cabizbaja - No debiste haber hecho .. eso - titubeó 

Olivia tomó el vaso y lo lanzó contra la pared con furia.

- ¡Te he dicho un millón de veces que no íbamos a hablar de ese tema nunca más!
- Perdóname Olivia, perdona. Es que no lo puedo evitar. Todas las noches se viene a mi memoria esa  noche; la sangre, el cuchillo.

Miranda no pudo continuar hablando y salió corriendo de la habitación.

- Eso. Sal de aquí. ¡Cobarde! ¡No parece que fueras hija mía! Chiquilla estúpida - masculló Olivia entre dientes, tirándose a la cama y quedándose dormida por lo ebria que ya estaba.

Amir, impactado por todo lo que acaba de oír, intentó salir sigilosamente de la habitación, pero cuando se acercaba a la puerta, Olivia lo detuvo con un grito.

- ¡Qué quieres!
- Mamá... soy yo. - dijo Amir, haciendo como que recién estaba entrando
- Vete, no quiero verte. ¡Vete de aquí!

Amir no lo pensó dos veces y salió rápidamente de ahí agradeciendo que Olivia no se había dado cuenta que él había estado todo el tiempo escondido bajo la cama.

Con el corazón agitado y sintiendo que su cuerpo pesaba una tonelada, llegó hasta su habitación para poder pensar y reflexionar acerca de todo lo que había oído.

Una vez en su cama, cerró los ojos y comenzó a introducirse como en un sueño. Sentía dolor en cada músculo de su cuerpo. Su cabeza parecía estar siendo presionada pero no quería abrir los ojos ya que comenzaron a llegar pequeños flashes a su memoria del día aquel en que Olivia lo había obligado a tener sexo con Miranda.

Se vio flotando sobre la habitación; reconoció su propio cuerpo acostado, luchando torpemente con Olivia. Ella le tenía las manos tomadas mientras Miranda observaba todo desde un rincón muy asustada.

- ¡Eramos unos niños! - se lamentó Amir - ¡Cómo pudo!

Luego, otro recuerdo. Alguien abría la puerta. Era la madre de Miranda, que entraba como loca a la habitación y comenzaba a golpear a Olivia.

Sus recuerdos, no tenían sonido, sólo podía observar lo que estaba pasando.

En un momento, otro recuerdo. Olivia corría hacia una mesa que había en el lugar y desde dentro de un cajón sacaba un cuchillo abalanzándose luego sobre Katty enterrándolo en su pecho.

Pronto se ve a si mismo tirado en la cama, como drogado y ve venir hacia él a Katty. Ella lo toma de la mano y cae sobre él muerta. 

Amir despertó sobresaltado.

- Me dijo: adiós hijo, perdóname...te amo... ¡Si estoy seguro! eso si pude oírlo

Por más que lo intentaba, Amir quería unir todos estos cabos sueltos que revoloteaban en su cabeza sobre esta historia. Estaba como loco. Se paseaba de lado a lado en su habitación. Sentía que su cabeza iba a estallar. Ya no podía más y decidió salir de ahí, pero no quiso ir donde Sofía. Pensó que la atribularía con tanta cosa horrorosa y prefirió irse a algún otro lugar para estar solo e intentar desenrollar esta madeja en la que se había convertido su vida.

En el camino se encontró con Pedro, quien notó de inmediato que Amir estaba muy nervioso y decidió abordarlo.

- Amir, hombre. Qué te pasa
- Hola Pedro, no te vi, disculpa
- Cómo me ibas a ver si andas con la cabeza apuntando hacia tus pies

Pedro le sonríe, pero pronto se da cuenta que Amir tiene los ojos llorosos

- ¿Te pasa algo? ¿Estás bien?.
- Por favor Pedro ayúdame Mi cabeza va a explotar
- Dale vamos, yo conozco un buen lugar para conversar y de paso nos tomamos algo para calmarnos 
- Si,sí vamos.

Una vez en el bar, Amir le cuenta lo que había escuchado y de los recuerdos que se le vinieron a la mente después que todo esto ocurrió.

- Amir, no cabe duda, estás en estado de shock. Que bueno que te encontré.
- Por favor, dime que piensas de todo lo que te conté.
- Mmm. Pues mira, todo lo que me has contado, sumado a lo que he visto y oído; para mi que estas dos minas se han encargado de cagarte la vida y la psique de pasadita.
- Pedro, por favor, eso ya lo se hace tiempo.
- Mira lo que yo puedo entender de todo esto es que tu mamá no es tú mamá, que tu papá si es tu papá, que la tal Miranda está tan loca como su madre, la que sí es su mamá, pero que no tiene papá...
- ¡Por favor no bromees! - lo interrumpió Amir angustiado
- Perdona, sólo trato de que no te vuelvas loco con tanta información. Perdona. Seriamente te digo que la tal Olivia es una asesina.  Sin duda ella mató a tu verdadera madre para que no te contara la verdad sobre tu padre.
- ¿Y cual crees tu que es la verdad?
- Que eres hijo de Katty, la actríz y de Amir el príncipe y que Olivia, maliciosamente, intervino. Se quedó embarazada de otro hombre para hacerle creer al príncipe que él era el padre. Pero no contó con que este hijo sería una niña y las niñas no heredan tronos en la cultura islámica, sólo los niños. Seguramente Katty estaba muy confundida con el embarazo ya que seguramente ella era de raza blanca al igual que su marido, entonces con seguridad el hijo saldría un tanto más oscurito que ellos. Así que seguramente tu madre se dejó manipular por Olivia.
- Y así fue que nos intercambiaron con Miranda - Dijo Amir con la mirada triste
- Si no me cuentas esto tú, seguro te digo que ni una telenovela mexicana lo habría planeado mejor que Olivia
- ¡Mató a mi madre! A mi verdadera madre.... y frente a mis ojos
- ¿Nunca preguntaste que pasó con ella?
- Me dijeron que había muerto en un accidente en el extranjero. Lloré mucho su muerte sabes. La quería mucho.
- ¿Y por qué la mató? ¿te puedes imaginar alguna respuesta? - preguntó Pedro.
- He estado pensando e intentando recordando algunas otras cosas más que sucedieron ese día. Olivia quería que tuviera sexo con Miranda, seguramente pensaba en que la podría embarazar y así tener un heredero más directo de ella.
- Y tal vez matarte a ti después.
- ¡Esto es una locura! No puedo creer que esté metido en toda esta mierda. No sé que hacer. Olivia ya es dueña de una gran fortuna. ¿Por qué quiere más.?
- Así son ellos. Después de tenerlo todo, codician el poder. Es gente que está un poco loca creo yo.
- La ceremonia es mañana. Mañana conoceré a mi padre
- ¿Y si les sigues el juego? Y así te enteras hasta donde quieren llegar. ¿Y si las desenmascaras en plena fiesta?
- Pero no tengo pruebas
- ¿Y ese certificado que dices que encontraste?
- Tienes razón. Debo pensar en ello.

Amir calló ahogando la mirada en su vaso de vodka.

- Bueno Amir, espero que todo salga bien. - dijo Pedro golpeándole la espalda y sintiendo algo de pena por ese muchacho, pensando si de verdad es el hombre que su hermana necesita.
- Gracias. Por favor dile a Sofía que la llamaré mañana
- ¿No la irás a ver?
- Es lo que más quiero, pero todo esto me sobrepasa y si quiero estar junto a ella, debo solucionar todo este embrollo cuanto antes.
- Está bien, te entiendo, yo le digo. Nos vemos
- Adiós

Continuará...
(Escrito 05/05/2010)

lunes, febrero 10, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 7 LA PASIÓN



-Ehhh... Hola Pedro. Disculpa la hora. ¿Está Sofía?-
- Amir. Qué pasa. ¿Todo bien?

Sofía ya le había contado a su hermano todo y también le preocupaba la reacción que pudiera tener él al saber acerca de sus orígenes.

-Si Pedro, todo está bien. Sólo necesito ver a Sofia y hablar con ella. Es importante.
-Espera la llamo. Toma asiento.

Sofía ya se encontraba acostada pero aun no se dormía. Al escuchar que era Amir quien golpeaba a la puerta, dió un brinco de la cama y se fue corriendo a mirarse al espejo. No pensó en cambiarse el pijama. Tardaría demasiado. Al poco rato se apareció en la sala, vestida sólo con una camisa de dormir algo ceñida al cuerpo la que, debido al frío de de aquella noche, hacía que se traslucieran sus pezones. Amir, antes de verla a ella, dirigió su mirada directamente hacia su cuerpo. No pudo evitarlo. Algo dentro de él se estremeció.

- Hola Amir, ¿cómo estás?
- Bien, bien

 Amir reacciono luego de quedarse embobado mirándola, mientras ella no se daba cuenta de lo que había provocado en él.

Mientras tanto Pedro, era el único que se había dado cuenta de la situación y sonreía. Intuía que a su hermana le hacía bien la compañía de Amir y la quería ver feliz. El había sido testigo de la profunda tristeza en la que había caído luego de que aquél hombre la enamorara para luego haberle provocado heridas físicas y psicológicas de las que le había costado muchísimo tiempo sanar.

Su hermano sabía que Sofia estaba lista y preparada para amar y ser amada y esta vez sería un amor sano y bueno. Pedro rezaba para que así fuera.

- ¿Podemos hablar?
- Claro dime  
- No te molestes Pedro, pero ¿puedo hablar con tu hermana en privado?
- Dale. Hagan como que no estoy.
-Ven Amir, cuéntame qué sucede

Sofía tomó de la mano a Amir al ver que su hermano no se movía de la sala y los miraba entretenido. Se lo llevó hasta su habitación y se sentaron en la cama.

Amir estaba nervioso. El sentirla tan cerca y solos lo hacía temblar.

Como pudo le contó lo que había sucedido y Sofía tomó sus manos.

-Y como te sientes sabiendo todo esto Amir
-No se como me siento Sofia. Estoy muy emocionado, contento. Pero no se los detalles de toda esta historia y eso me tiene un poco ansioso.

Sofía se perdió en su mirada. Se despojo de temores provocados en un pasado doloroso. Lo abrazó fuertemente. Amir sintió su pecho agitado latiendo sobre él, tomó su rostro y le besó dulcemente los ojos, las mejillas, la frente.

Ella mantenía levemente abierta su boca y los ojos cerrados. Él no tuvo las fuerzas ni la voluntad para  dejar de avanzar más allá y la besó con pasión. Sus labios se juntaron, sus lenguas se buscaban. Sus respiraciones se volvían cada vez más agitadas.

Una ola de calor los envolvía y ellos querían hundirse  bajo aquel fuego húmedo y no salir jamas.

Sofía se dejó llevar cuando Amir se posó sobre ella. Lo abrazó por el cuello para luego ir sobre su camisa y acariciar su espalda.

Un leve gemido se escapó en su oreja que la hizo estremecer. Su cerebro ya no tenía control sobre sus actos. Sus manos corrieron a quitarle la camisa. Ardía de deseos de sentir su piel sobre la de ella.

Amir la ayudaba torpemente. No quería despegar su boca de su cuello ni sus manos de sus pechos.

Al fin estaban piel con piel fundidos por el calor y la humedad. La lengua de Amir bajaba y subía por los pechos de Sofía. Pronto quiso más y bajó hasta su vientre. Ella estaba desnuda para él, para sus besos, para el placer de sus sentidos. Era ella la princesa de sus sueños encantados y era a ella a quien quería hacer feliz.

La respiración agitada de Sofía lo excitaba. El sube y baja de su pecho lo alientaba a seguir pero de pronto se detuvo. En su cabeza los recuerdos de aquella vez; la sangre, las amenazas de Miranda, el miedo.

-No, no Sofía. No quiero hacerte daño. Te amo, te amo demasiado
-Amir. Por favor....

Sofía lo miró llena de deseo.

- Por favor Amir, ven. No me harás daño, te lo aseguro.

Sofía se acercó a él, tomó su mano dirigiéndola hacia su espacio más intimo. Ella cerró los ojos y se estremeció gimiendo suave. Estaba mojado y tan cálido que Amir no se pudo resistir. La deseaba tanto pero a la vez tenía tanto miedo de perder el control y hacerle daño. Como aquella vez, como le habían hecho creer que había sido con Miranda.

Ella comenzó a quitar el cinturón de su pantalón rápidamente, mientras él no dejaba de acariciar aquel océano delirante y húmedo que desarmaba todo su blindaje y lo hacía olvidar el mundo a su alrededor.

-No pienses en nada Amir. Sólo ámame - le respiró ella en el oído antes de que él entrara en su cuerpo; primero lentamente y luego al candente ritmo de los latidos de sus corazones.

Sofía sudaba, se contraía; ahogaba sus gemidos mordiendo, besando y arañando la piel de Amir y el reía con cada uno de aquellos gestos. Le dolía pero le excitaba  y le encantaba.

Cuando sintieron que venían de vuelta de un viaje por las nubes y las estrellas, se descubrieron abrazados fuertemente. Sus cuerpos mojados y pegados, sus pieles saladas y ardientes.

- No me sueltes por favor  - le susurró Amir en el oído - Sólo abrázame. No dejes de hacerlo. Temo abrir los ojos y que ya no estés conmigo.
- No te dejaré Amir. Te amo como no creí que podría ser capaz de amar nunca.
- Contigo a mi lado me siento seguro, valiente. Tan fuerte, que creo  que puedo vencerlo todo. Hiciste que me encontrara conmigo, con mis raíces y sólo deseo protegerte y amarte siempre.

Abrazados se quedaron dormidos. Cansados, muy cansados.

Al amanecer, Sofía sintió los brazos de él a su alrededor. Se giró para besarlo, pero al hacerlo se dio cuenta que él hacía rato que ya había despertado y la observaba fijamente mientras sus dedos jugaban con sus cabellos.

-No te hice daño ¿cierto? - preguntó Amir con el ceño fruncido
-Pero ¿por qué preguntas eso?, ¿no recuerdas lo que sucedió anoche?
- Es que he visto...
- Qué has visto - preguntó Sofia asustada sentándose sobre la cama
- ¿Qué te sucedió ahí? 

Amir había descubierto unas antiguas cicatrices que Sofia tenía sobre su espalda y en los brazos. Si bien no parecían ser demasiado profundas se notaba que habían sido hechas como con algún elemento filoso.

Sofia tembló y echó a llorar sobre las sábanas

- Pero qué... Por favor no llores. Dime que no fui yo quien te hizo daño.
- No Amir. No fuiste tu. Las cicatrices son muy antiguas. Anoche pensé que podrían haberse borrado 
- ¿Alguien te hizo eso?

Sofía no respondía y solo lloraba. Amir la observaba confundido. Si alguien la había marcado de aquella forma él sentía que seria capaz de matarlo

- Hace mucho tiempo creí estar enamorada de un hombre que finalmente resultó ser una bestia.
- ¿Te maltrataba?
- Lo hacía porque yo se lo permitía. Me di cuenta de ello un poco tarde, pero lo hice al fin. En aquella época era muy ingenua y pensaba que él sería la única persona que me podría querer. Mi autoestima estaba por los suelos. Yo no me quería nada.
- Dime donde lo encuentro y te juro que lo mato
- No seas niño Amir 

Sofía le sonrió dulcemente y seco sus propias lágrimas

- Hoy soy otra persona. De aquellos días ya ha pasado mucho tiempo. Entendí que para que alguien merezca mi amor debo comenzar por amarme yo primero, respetarme y aceptarme. Me costó pero salí del hoyo. La psicóloga que te recomendé me ayudó mucho en esta sanación y ahora... mírame soy una nueva Sofia que se acepta y ama tal cual es y que ahora está junto a un gran hombre que merece mi amor, mi confianza y mi respeto.

Amir no dejaba de imaginar a la persona que le había provocado tales heridas a una mujer tan hermosa como Sofía. Sintió odio. Mucho más del que sentía por su propia madre o por Miranda.

- Por eso cuando vi aquella noche como Miranda te golpeaba, sentí mucha rabia. Me vi a mi misma años atrás y quise intervenir pero Pedro me lo impidió.

Amir tuvo el impulso de besar las heridas de Sofia. Una a una fue acariciando con sus labios y su lengua aquellas marcas. Internamente aspiraba a hacerlas desaparecer de aquella piel que tanto amaba. Las besó una y otra vez. La rodeó con sus brazos y continuó besando sus brazos, su cuello, el lóbulo de sus orejas, su espalda; hasta que  no pudo resistir el impulso de querer volver a sentirla dentro de él.

-No me quiero ir 
-No te vayas
-Tengo que volver a resolver todo. Debo volver a mi realidad. Y mas aun con esto que ha pasado entre nosotros. Debo saber por qué Miranda y mi madre me mintieron todo este tiempo, haciéndome creer que yo era un animal, un monstruo que le había hecho daño cuando...

-Temo que no vuelvas a mi Amir -  le interrumpió Sofía. No quería escuchar ni imaginar que alguna vez pudo haber estado junto a Miranda en la misma cama, besándola y acariciándola como lo había hecho con ella.

-No te dejaré nunca. Eres el amor de mi vida - dijo Amir  - por lo mismo debo volver y resolver este misterio. Quiero sentirme verdaderamente merecedor de tu amor... de ti.

Sofia no dejaba de sentir que algo no iba bien. Tembló al despedirse de él en el umbral de su puerta.



Continuará

domingo, febrero 09, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 6.EL SECRETO (FINALMENTE)



Olivia llegó a su casa eufórica. La rabia y el odio la llevaron directo a la habitación de sus hijo, entrando en ella de golpe, azotando la puerta contra el muro.

-Mamá no tienes derecho a entrar así a mi ....
-Derechos los tengo todos, ¡imbécil! - le interrumpió
-Soy tu madre y te exijo que dejes de ver a esa mujerzuela. Ella sólo está en busca del dinero. ¡Hasta cuando tendré que recordartelo!. Tu te debes casar con Miranda. Ya está todo dispuesto. No hay vuelta atrás. No vendrás a echar a perder todos mis planes a estas alturas.

Olivia hablaba y se paseaba a tropezones por la habitación. A ratos decía cosas sin sentido y se quedaba mirando por un rato hacia ninguna parte.


-Tu no sabes nada mamá. Estás ebria para variar. Ve a dormir. Mañana hablamos.
-¡No me faltes el respeto! - gritó ella, avalanzandose amenazadora sobre Amir para golpearlo pero este la detuvo con firmeza.
-¡Tu no me vuelves a poner un dedo encima nunca más!

Los ojos de Amir eran otros. Más abiertos, con una fuerza y un brillo que Olivia jamas había visto antes. Tuvo miedo porque en ellos vio los de su padre. La misma mirada furiosa y llena de rabia que recordaba  de él desde la última vez que hablaron.


Hacía veinticinco años ya que lo esperaba, que lo soñaba. Que se dormía pensando en su venganza. En el día en que le haría pagar la vergüenza y la deshonra de haberla rechazado cruelmente y preferido a su mejor amiga. Una insignificante aspirante a actriz de segunda a la que utilizaba para sentirse superior y algo más segura de si misma.

-¿Quien es Amir Ghazi Bin Aziz?- dijo de pronto Amir, haciendo que Olivia bajara de su nube de recuerdos.

- No se de qué me hablas. Me voy a dormir
- Vi la lista de invitados y es el único personaje que no conozco

Olivia se detuvo en la puerta y dudó antes de responder


- Era el mejor amigo del padre de Miranda
- ¿Y tu, lo conoces?
- Claro que lo conozco
- Qué tienes que ver con él
- Nada. Ya me voy 
- Por qué me llamo igual que él

Olivia se sintió mal. Aun no era tiempo de que él supiera nada. De ser así todo el castillo que había armado en su cabeza se vendría abajo estrepitósamente. 


- ¡Mamá, mírame! te estoy haciendo una pregunta. Por una vez en tu vida demuestra un poco de afecto por mi. Por favor mamá.

Amir detuvo el llanto que se venía asomando por sus ojos y su garganta. Pensó en Sofia y en que de no haber sido por ella, esa conversación jamás habría existido y él continuaría bajo la poderosa influencia de su madre.

Olivia no se volvió a mirarlo. Salió finalmente y bajó las escaleras como pudo, se preparó el segundo vaso de whisky, mientras fumaba y se paseaba por el gran salón.

Amir la seguía con la mirada fija y con el corazón en la mano, esperando la respuesta a su pregunta.

-Mamá... por favor.


Olivia se recostó sobre el sofá y antes de caer dormida alcanzó a balbucear

- Ese hijo de puta es tu padre. Es igual a ti. ¿¡Por qué tenías que parecerte tanto a él?!


Amir no podía creer que su madre al fin le contara la verdad.

Se fue a su habitación aun aturdido con la confirmación de que todo lo que le había dicho Sofía era cierto.


- ¡Sofía!. Ella debe saber. Es mi padre. Tengo un padre. Está vivo

Los sentimientos y pensamientos se tropezaban en su cabeza y en su corazón. Tantos años en lo que se sentía tan solo y a merced de un destino trágico y doloroso donde no veía salida y sólo se dejaba llevar por la corriente.


Cuando era pequeño solía soñar con que estaba prisionero en un castillo de cristal custodiado por una malvada bruja y Miranda, a veces, era la princesa que debía rescatar, pero luego se convertía en otra bruja de la cual debía esconderse y huir. Pero ¿a donde? No tenía amigos ni sabía de más familiares. También había otra princesa pero no la lograba ver con claridad, sólo sabía que ella lo necesitaba, lo llamaba por su nombre pero él no estaba y pronto despertaba bañado en sudor y temblando de miedo.


Con el tiempo dejó aquel sueño infantil y sólo se concentró en estudiar, leer y luchar por sobrevivir a los golpes, al desamor y a un destino que él no había escogido.


Sofía tampoco podía conciliar el sueño. Se sentía muy agitada y conmovida. Lo sabía tan vulnerable que no estaba segura de que si la información que le entregó le haría más mal que bien.


Amir llegó hasta la puerta de la casa de ella. Estaba agitado. Sentía tantas nuevas sensaciones dentro de su cabeza, de su cuerpo y de su piel que creía que aquello era como estar ebrio. Ebrio de felicidad. Borracho de amor.


Continuará

(23/04/2010)

jueves, enero 30, 2014

SÓLO ABRÁZAME / 5. EL SECRETO (2º parte)


Amir bajó lentamente las escaleras. Miranda, cada vez que veía a su hijo, no podía evitar hacerse de la figura del hombre que se suponía sería su pasaporte a la riqueza y a una nobleza que creía merecer.

Aquel lejano recuerdo de un feroz abandono y duras palabras que sus oídos tuvieron que escuchar, la habían terminado por convertir en aquel despojo de ser humano sombrío, agrio y lleno de rabia. La misma que comenzaba a subir por las sienes y a salir como fuego por sus ojos y veneno de su lengua.

Se acercó hacia él con paso firme y con furia le dio vuelta la cara de una fuerte bofetada.

- Por qué no has respondido las llamadas que te ha hecho Miranda, imbécil
- Cálmate Olivia - dijo Miranda asustada; sintiendo en el aire una terrible atmósfera de odio y dolor
- Hola mamá. También te extrañé. ¿Tuvieron un buen viaje? - respondió Amir con una mueca de dolor en su boca y los ojos vidriosos.

Estaba tan acostumbrado a esos modos de su madre que ya no les daba demasiada importancia. Menos ahora, que sentía que había alguien a quien debía proteger y no era tiempo de ser débil.

- Si bastante tranquilo - dijo Miranda, intentando bajar la  tensión en el ambiente

- ¿Y qué has hecho durante nuestra ausencia que no has podido responder a los llamados que tu novia te hizo? - preguntó Olivia inquisidora.
-Nada madre. Estudiar. Ya sabes, me queda sólo este año para egresar.

Olivia no estaba muy interesada en los estudios de Amir, sólo quería indagar en lo relacionado con esa chica que Miranda le había comentado.

- ¿Estudiar qué? ¡No me mientas! Miranda me ha hablado de esas nuevas amistades que ahora tienes. Seguro te están llenando la cabeza de tonterías que sólo a alguien como tu podría interesar.
-Pero Olivia, si a esa persona no se le puede considerar como una amistad. ¡Es tan insignificante!

Amir cerró los ojos para no mirar a Miranda con la rabia que ya se le venía apareciendo por las sienes y sobre todo en su mirada de hielo. Olivia se dio cuenta de aquella reacción en él y aunque no le quiso dar importancia, le preocupó. Jamás lo había visto sosteniendo aquella postura. Estaba rígido y con la respiración agitada. Su mandíbula se tensaba; la nuez de adán parecía haber crecido y ahora subía y bajaba con cierta frecuencia.

 - Tu sabes que no tengo amistades - dijo Amir.

Intuía que debía proteger a Sofia de ese par de víboras. Ellas no debían saber de su existencia. Sabía que su vida podía correr serio peligro si así fuera.

- ¿Y esa niñita de la biblioteca con la que charlas tanto?
- No se de quien me hablas 

Pero Olivia no era tonta. Su hijo se mostraba muy diferente al chico tímido y asustadizo que ella había creado.

- Anyway - dijo Miranda - No es nada importante. Mira Amir, quiero mostrarte las cosas que compré para la fiesta de compromiso.

Sofía, en tanto,  estaba desde hacía largo rato frente a su laptop. Todo el tiempo que habían perdido y nada los llevaba hacia una pista segura. Pero ahora tenía los recortes de períodicos viejos que mantenía tan secretamente guardados la madre de Amir.

Aún estaba sorprendida al ver la primera respuesta a su consulta hecha por Internet.
Leyó más de una vez para convencerse lo que sus ojos veían: "El príncipe de la Isla de Birelaahiun, Amir Ghazi Bin Aziz, se encuentra de vacaciones en las Islas Canarias...."

Al día siguiente, Amir y Sofía habían quedado en encontrarse en el gimnasio. Suponían que sería un buen lugar para esconderse de la inquietante mirada de Olivia.

- Amir, es mejor que te sientes para que escuches lo que tengo que contarte.
- No me asustes por favor. Dime qué has podido averiguar
- Amir, si mis investigaciones van por la dirección correcta, debo decirte que...- Sofía agachó la cabeza y sacó varios papeles de su bolso
- ¿Qué pasa?. No me pongas más nervioso de lo que ya estoy.
- Amir tu padre se llama igual que tu. Él vive y es...el príncipe heredero de una gran fortuna y títulos nobiliarios.
- ¿Estás jugando conmigo Sofía?
- Espera. Es que eso no es todo. Siéntate

Amir se sentía agobiado. Las únicas palabras que se repetían en su cabeza eran: "él vive..."

- Alrededor de la fecha en que yo calculo pudiste haber sido concebido - continuó Sofía - este príncipe se anduvo paseando por acá. Incluso se fotografió junto a...
- ¿Junto a mi madre?
- Si Amir, esta es la misma foto que encontramos en la habitación de ella. La amplié y creo que no es necesario un examen de ADN para darse cuenta que tu eres su hijo.

El corazón de Amir latía a toda velocidad. Se tomaba la cabeza con las dos manos, se sentaba, se paraba. Sofía no decía nada. sólo lo observaba.

- Siempre lo supe. ¡Él está vivo! - exclamó, tomándola por los hombros con fuerza
- Parece un cuento para niños - dijo Sofía - Si no es porque yo misma he investigado, no me lo podría creer.

Ella sabía lo que aquello significaba. Observaba con ternura su reacción casi infantil y tuvo un mal presentimiento que la paralizó por unos instantes pero que intentó no darle importancia. Por unos breves momentos sintió miedo y eso no le gustó.

Juntos salieron del gimnasio. Amir tomó la mano de ella y luego la acercó hacia su cuerpo. La abrazó tan fuerte que ella tuvo que pedirle que la dejara respirar. Rieron y se besaron en cada portal camino a la facultad. Iban tan contentos y concentrados sólo en ellos que no se fijaron en el sospechoso automóvil negro que los seguía de cerca.

- ¿Qué harás ahora con esta información Amir?
- No lo sé Sofía. Aun estoy demasiado emocionado.
- ¿Tu crees que él sepa de tu existencia?
- No lo se
- Amir, hay algo más que supe acerca de tu padre.
- ¿Qué es?
- Andará por acá en pocos días.

Sus pasos se detuvieron. Luego de unos minutos en que sólo se miraron. Él reaccionó

- Si es como tu dices, osea, que es un príncipe y todo eso, será un poco difícil acercarse hasta él.
- No lo creo que tanto

Amir levantó una ceja

-... Viene a tu compromiso.
- ¡Qué!?
- Es decir, la noticia no dice que viene así como directamente a tu compromiso, pero si hace mención a que fue invitado por una familia muy importante a la celebración del compromiso de sus hijos.
- Pero puede referirse a otro compromiso
- Es que es en la misma fecha del tuyo y nombran a alguien con el apellido de Miranda.
- Eso podría significar que sí. Que él siempre ha sabido que yo existo y que no le importa
- Espera. Tal vez sea como dices. Una coincidencia. No te mortifiques por favor. Prefiero verte feliz. Quiero verte feliz siempre. Amir.... por favor

Pero él ya le había soltado las manos para luego irse sin besarla, sólo con un simple adiós y sin mirar hacia atrás

- ¡Llámame! - gritó ella, pero él solo levantó una mano y siguió su camino.

El auto negro estaba estacionado cerca de ellos. Una vez que Amir se alejó, comenzó a seguir a Sofia hasta su casa.
Sofía entró despreocupada. Pensaba en los sentimientos de Amir y de como estaban de heridos. Al intentar cerrar la puerta tras de si, un zapato de mujer se interpuso.

- Buenas tardes - dijo Olivia, entrando sin permiso
- ¡Pero señora!
- No andaré con rodeos. Quiero que dejes en paz a mi hijo.
- ¿Y quien es su hijo?
- No te hagas la tonta niñita estúpida
- Señora, por favor, retírese. Yo a usted no la conozco y más encima viene a insultarme en mi propia casa. ¡Por favor váyase!
- Debes saber que él se casará pronto y no voy a permitir que lo que me ha costado tantos años...

Olivia se detuvo. La rabia y el miedo la traicionaron. Sabía que no podía decir nada más.

- Mire señora, usted puede estar tranquila, porque no se de qué me está hablando. Por favor, por última vez. ¡Salga de aquí!
- Sólo te diré una cosa más. El futuro de mi hijo ya está trazado y ni tu ni nadie vendrá a tirar por la borda lo que por tantos años he venido planeando para él.
- ¿Para él o para usted?
- ¡Qué dices! ¡Cómo te atreves!

Sofía no pudo contenerse. Ahora ya la había puesto sobre aviso de que ellos lo sabían todo. O Casi todo.

- Señora, ya le dije que salga de mi casa por favor

Olivia se acercó furiosa hasta Sofía. Estaba algo ebria. Alzó la mano para darle una bofetada, pero la detuvo con fuerza y sin quitarle los ojos de encima.

- A mi usted no viene a levantarme la mano vieja borracha asquerosa

La mujer se horrorizó y como pudo, intentó zafarse de la firme mano de Sofía para volver a abalanzarse sobre ella, pero justo en ese momento llegó Pedro.

- ¿Qué pasa aquí? ¿Quién es usted?

Pedro comenzó a forcejear con Olivia, hasta que ésta cayó aparatosamente al suelo.

- ¿Sofía quien es esta mujer?
- No lo se Pedro. Golpeó a mi puerta y comenzó a insultarme. ¡Está borracha!
- Señora si no se va en este momento llamaré a la policía


Olivia, humillada, se levantó como pudo y mirando a Sofía la amenazó de muerte haciendo una señal con el dedo pulgar en su cuello mientras salía de la casa a tropezones.

- ¿Quien es esa vieja loca?
-  La madre de Amir - confesó Sofia
- ¿Me puedes decir qué es lo que está pasando?

Sofía aún nerviosa se sentó en el sofá junto a su hermano para comenzar a relatarle todo lo sucedido. Él debía saber. Ahora si que estaba en peligro y tenía miedo. Por ella y por Amir.

Continuará

(22/04/2010)

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